El espíritu constituyente es mucho más incluyente: Rafael Guerra Álvarez

Blas A. Buendía / Reportero Free Lance __________________

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Es cierto que la ciencia jurídica es inmanente al Estado de derecho y su función para administrar el ejercicio del poder y mantener y preservar la paz y la seguridad; procurar la justicia y promover el bienestar general. Pero el espíritu constituyente es mucho más incluyente, más semejante a una vocación del alma, que una rama del conocimiento.

Aseveró lo anterior Rafael Aguerra Álvarez, presidente del Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de México, en el marco conmemorativo de la Promulgación de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos tanto federal como local, celebrado en el Congreso local, donde acudieron representantes de los tres poderes de la Unión.

Desde la máxima tribuna capitalina, Guerra Álvarez detalló que “una vocación de sensibilidad, sin límites, que se renueva diariamente en nuestro tejido social, que lo escucha, que siente su pulso y eleva su voz.

“Una vocación que ha inspirado a valientes mujeres y hombres liberales cuyo recuerdo nos inspira con emoción. Por eso quiero darle sentido a nuestro encuentro en la celebración de esta vocación que ha viajado a través de nuestra historia en la voz de clérigos, filósofos, líderes sociales, empresarios y profesionistas de toda condición”, subrayó.

La ciencia –remarcó- podrá ampliar el conocimiento para cumplir nuestras metas más elevadas, pero nada podrá sustituir la genialidad del alma, del alma humana. Esa genialidad que entendió la importancia de limitar el ejercicio arbitrario del poder, poder dividido en ramas que se contrapesan y obedecen el mandato del pueblo manifiesto en sus leyes, leyes que dan forma a sus instituciones y encauzan al servicio público.

Dijo también que el espíritu constituyente trasciende las generaciones y mira a través de los lustros, las décadas y los siglos, con su visión enriquece la vida humana con principios fundamentales, como la supremacía de su dignidad, la armonía con la naturaleza y consigo mismo, ser titular de derechos inherentes como la igualdad, la libertad de creencias y de pensamiento, el derecho a la cultura, el derecho a la ciudad, a la salud, en fin un nuevo abanico de posibilidades individuales y corporativas protegidas por el Estado.

La gran paradoja de la vida humana –dijo- es la imposibilidad de esperar que todo se mueva al unísono hacia el progreso, la historia universal es fiel testigo del equilibrio entre el progreso y su resistencia y en ese equilibrio nos encontramos en nuestra meta en común, proteger el nuevo paradigma de una inclusión tolerante y respetuosa, el paradigma de la honestidad y la honradez como virtudes cardinales del servicio público. Es por eso, damas y caballeros, que el sentido de nuestro encuentro trasciende el momento presente.

Por una parte, el Magistrado Guerra Álvarez destacó la celebración del Tercer Aniversario de la Promulgación de la Constitución de la Ciudad de México, “se trata de un nuevo manto de derechos sin precedentes en nuestra historia. Celebramos los avances de nuestra ingeniería del presente gobierno y un paso decisivo en la evolución de la defensa de los derechos humanos, pero por otro lado, debemos mirar hacia el futuro e impulsar la inercia de las nuevas causas que comienzan a ver la luz de este nuevo año”.

En este contexto, llamó a todos los actores políticos pero sobre todo al Poder Legislativo, “a refrendar nuestros votos para consumar las importantes tareas pendientes de nuestra Constitución. Tal es el caso de la consolidación de nuestra Sala Constitucional y su invaluable tarea en el control de la constitucionalidad en sus diversas vertientes, el respeto de los derechos humanos por las autoridades locales”.

Subrayó: “Tal es el caso de consumar el principio de paridad de género en la integración del Congreso o debatir a detalle la reelección de legisladores, alcaldes o concejales por periodos permanentes.  Tal es el caso de finalizar las primeras ediciones de los programas de gobierno en la Ciudad de México y sus alcaldías, así como renovar sus programas de ordenamiento territorial”.

En fin –remarcó- renovar nuestros votos como generación de servidoras y servidores públicos y descendientes de una nación que se renueva constantemente. Esta es sola una visión, una vista del importante proceso que nos depara este tercer aniversario.

“En espera de poder afianzar nuestros vínculos institucionales y estar a la altura de la confianza depositada en cada uno de nosotros, el Poder Judicial de la Ciudad de México reitera su vocación de servicio, cooperación y lealtad a la Nación”, puntualizó para expresar “enhorabuena a los constituyentes”, algunos de ellos presentes al interior del histórico recinto de Donceles y Allende.

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