El difícil equilibrio entre la salud y la economía en Costa Rica

Alejandro Gómez * _______________

San José (Prensa Latina).-  Como a casi todas las naciones del mundo, la Covid-19 también le impone a Costa Rica encontrar un equilibrio entre la salud de la población y la reactivación de la economía para evitar un impacto mayor de la pandemia.

Tal vez por ello, el pasado 19 de junio y ante un incremento del número de positivos al nuevo coronavirus SARS-CoV-2, que indicaron la existencia de una segunda ola pandémica, el gobierno de Costa Rica decidió posponer la implementación de la tercera fase de reapertura de actividades para la reactivación económica.

Luego de tener bajo control la enfermedad y con cifras diarias de confirmados por debajo de 20, desde la semana del 24 al 30 de mayo anterior, los casos comenzaron a subir y en particular los activos que estaban por debajo de los recuperados, hasta la semana del 21 al 27 de este junio cuando fueron más de 800 casos, es decir, poco más de 100 diarios.

La realidad es que esa cantidad de positivos tuvieron un despegue al iniciar Costa Rica las fases de reanudación de actividades, bajo fuertes presiones de empresarios de todos los sectores y hasta de muchos ticos de a pie, quienes perdieron sus empleos y, pese a la ayuda estatal, necesitan trabajar por el pan de cada día para sus hogares.

No obstante, las autoridades, en la propia voz del presidente Carlos Alvarado, insisten en que la reapertura de actividades está condicionada por el comportamiento de la pandemia, algo que demostraron al suspender la implementación de la tercera fase, pero solo por una semana, pues este 27 de junio reanudaron esa agenda, exceptuando algunas localidades.

En la conferencia de prensa para anunciar las nuevas medidas, Alvarado afirmó que las acciones de reapertura contribuyen a atenuar el impacto del desempleo provocado por la pandemia de la Covid-19, pues persiguen la reactivación gradual de la economía, manteniendo como prioridad el cumplimiento de los protocolos del Ministerio de Salud.

Para evitar un contagio masivo y la transmisión comunitaria, las autoridades sanitarias indicaron que en las localidades en alerta naranja -principales focos de casos de Covid-19- continúan las medidas restrictivas especiales.

El ministro de Salud, Daniel Salas, insistió en que la reanudación de actividades requiere mayor responsabilidad, y por ello pidió a la población compromiso total con el autocuidado, el cuidado del otro, en especial de las personas que amamos, para que una expresión de cariño no se convierta en un lamento futuro.

Desde el 27 de junio y coincidiendo con esa tercera fase, entró en vigor el uso obligatorio de mascarillas o caretas por todas las personas que atienden público, pero en el caso de los empleados de restaurantes y similares debe ser nasobuco por la posición elevada de quien toma la orden.

También para el público en general cuando utilice transporte remunerado de personas, cines, teatros, iglesias, bancos y restaurantes, mientras no estén consumiendo.

Tras sostener que las mascarillas pueden ser quirúrgicas o de tela y las caretas deben tener cobertura facial general, ya que es importante que cubra adecuadamente boca y nariz.

Salas aclaró que el empleo de estos equipos de protección personal no sustituyen, en ningún momento, las medidas de distanciamiento social e higiene personal orientadas para evitar un contagio masivo de Covid-19, con el consecuente crecimiento exponencial de casos que hagan colapsar el sistema de salud.

“La mascarilla no ha formado parte de nuestras vidas anteriormente, pero es importante hoy adecuarnos a su uso correcto: no estarla manipulando, asegurar la cobertura de nariz y boca, y por nada del mundo permitir que nos dé una falsa sensación de seguridad; el distanciamiento y el lavado de manos siguen siendo reglas de oro”, exaltó Salas.

Volviendo al sensible crecimiento en el número de positivos de las últimas semanas, si en un principio este incremento estuvo concentrado en la zona norte y particularmente entre trabajadores agrícolas y de empacadoras, y sus familiares, desde hace unos 10 días el foco de la pandemia está en la Gran Área Metropolitana (GAM).

Lo más complicado es que en la GAM reside el 60 por ciento de los cinco millones de habitantes de Costa Rica, y como era de esperar el distrito más poblado, Pavas, es de los que mayor cantidad de casos reporta y por eso realizaron una pesquisa masiva en comunidades silentes para conocer el verdadero impacto de la Covid-19.

Ante el complejo panorama sanitario actual, el gerente médico de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), Mario Ruiz, reveló un detallado análisis, basado en evidencia técnica y científica, sobre los diferentes escenarios que podría enfrentar el país si las medidas higiénicas y la colaboración de la sociedad no logran aplanar la curva de infectados.

Ruiz señaló que el estudio de casos acumulados (tres mil 130 hasta el día 28 de junio) refleja que desde el 6 de marzo pasado, cuando detectaron el primer positivo, transcurrieron 83 días para alcanzar los primeros mil confirmados y para los segundos mil fueron 21 días y para los terceros mil ocho días.

Alertó que ello significa que en el país la velocidad de aparición de nuevos casos creció 10 veces desde los primeros positivos y advirtió que de mantenerse esa velocidad de generación de pacientes Covid-19, comprometen la capacidad de los servicios de las unidades de cuidados intensivos, una de la mayores preocupaciones por su repercusión en cantidad de muertes.

Costa Rica muestra 0,48 por ciento de letalidad, debido a 15 fallecidos en tres mil 130 casos confirmados, porcentaje que la coloca entre las primeras no solo en América, sino en todo el mundo.

También el 28 de junio estaban hospitalizados 37 pacientes Covid-19, la mayor cifra de toda la pandemia aquí, así como la de seis personas en cuidados intensivos. Ruiz indicó que la CCSS dispone de 477 camas en salón exclusivas para Covid-19 y puede aumentar en dos 713 más usadas en la atención de patologías habituales.

En cuanto a los espacios en cuidados intensivos, el gerente médico explicó que la CCSS dispone de 257 en todo el país, y de ellos 24 para pacientes Covid-19, más otras 111 que podrían redireccionar hacia esas personas.

Ante ese peligroso horizonte, Ruiz aseguró que Costa Rica está en el momento de reducir la velocidad del incremento de la Covid-19 para evitar escribir la página más triste de su historia.

“Reconozco el grado de cansancio y la difícil situación que muchas familias experimentan, pero debemos recargar fuerzas para salvar la mayor cantidad de vidas posibles”, subrayó.

En tono esperanzador, pero consciente del difícil momento por el acelerado incremento de los positivos, Ruiz aseguró que “es posible ganar esta guerra contra la Covid-19 entre todos si nos unimos y acatamos las medidas de prevención sanitarias para restarle velocidad a la aparición de nuevos casos”.

En ese sentido, llamó a la población a realizar un esfuerzo mayor en acatar las medidas sanitarias para frenar el crecimiento exponencial de casos Covid-19 y mantener la capacidad de respuesta de los servicios de salud de la CCSS.

Las palabras de Ruiz están a tono con la postura oficial y en particular del mandatario tico, quien siempre que aborda este tema expresa su convencimiento de que Costa Rica vencerá a la Covid-19 en lo sanitario, social y económico, y reitera su confianza en las autoridades sanitarias y la forma en que enfrentan la pandemia.

Esperemos que así sea y Costa Rica no sea otra de las naciones que por priorizar la economía por encima de la salud de la población enfrentan hoy una situación caótica, con elevado nivel de contagio y gran número de fallecidos.

*Corresponsal de Prensa Latina en Costa Rica.

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