El Congreso, otro escenario de batalla en EE.UU.

 Martha Andrés Román * __________________

La Habana (Prensa Latina).-  Aunque las elecciones presidenciales entre el republicano Donald Trump y el demócrata Joe Biden acaparan casi toda la atención mediática en Estados Unidos, el Congreso será otro importante escenario de disputa en los venideros comicios.
Más allá de decidir si Trump permanecerá en la Casa Blanca por otros cuatro años o si será Biden el nuevo gobernante, los norteamericanos deberán elegir el 3 de noviembre a los 435 miembros de la Cámara de Representantes, actualmente bajo control demócrata, y a 35 de los 100 miembros del Senado, que tiene ahora mayoría republicana.
En la actualidad, la fuerza azul ocupa 232 asientos en el primero de esos órganos legislativos, frente a 198 de la formación roja, un libertario y cuatro puestos vacantes; en tanto en el Senado, los republicanos tienen 53 escaños y los demócratas 47 (incluidos los de dos independientes).
Cualquiera que sea el candidato que finalmente gane la presidencia y tome el poder el 20 de enero de 2021, el camino que siga su administración estará vinculado, en buena medida, a la correlación de fuerzas que exista en el Capitolio del país, de ahí la gran importancia de los comicios legislativos.
Por eso, varios enfrentamientos reñidos por puestos en la Cámara Baja y la Alta son seguidos de cerca por medios de prensa y analistas políticos, además de que en ellos se invierten millonarias sumas de dinero con el objetivo de convencer a los votantes e inclinar la balanza hacia uno u otro partido.


CÁMARA BAJA: TERRENO MÁS SEGURO PARA LOS DEMÓCRATAS
Luego de que en los dos primeros años de la administración de Trump los republicanos controlaron tanto la Casa Blanca como todo el Congreso, en las elecciones de medio término de 2018 los demócratas lograron la mayoría en la Cámara Baja, en lo que fue llamado entonces una «ola azul».
Desde entonces el partido rojo quiere recuperar los escaños perdidos, sobre todo los correspondientes a 30 distritos en los cuales Trump se impuso en los comicios de 2016, pero el panorama político actual no parece favorecerlos en ese sentido.
Según un artículo del diario The Washington Post, los republicanos ahora esperan que sus candidatos en la próxima cita en las urnas puedan involucrarse en carreras más locales y menos centradas en el mandatario.
Entre los 10 espacios de la Cámara de Representantes con más posibilidades de cambiar de partido en noviembre, el periódico mencionó el distrito dos de Nuevo México, donde la congresista demócrata Xochitl Torres Small aparece en una posición muy vulnerable ante su rival republicana, la exrepresentante estatal Yvette Herrell, por tratarse de un área conservadora, mayoritariamente rural.
Otra demócrata en peligro es Kendra Horn, protagonista de una victoria sorprendente en el distrito cinco de Oklahoma en 2018 y la única miembro de su partido en representar a ese estado en el Congreso del país, quien se medirá ahora a la republicana Stephanie Bice.
Mientras tanto, en el distrito 23 de Texas, el cual se encuentra vacante tras la decisión del republicano Will Hurd de retirarse, los demócratas tienen la oportunidad de obtener un escaño que siempre han deseado en un área de mayoría hispana, para lo cual la veterana de guerra Gina Ortiz enfrentará a Tony Gonzales, candidato respaldado por Trump.
Otros distritos con contiendas que se prevén cerradas para la Cámara Baja son el primero de Carolina del Sur, el 24 de Texas, el 22 y el 24 de Nueva York, el primero de Iowa, el 13 de Illinois y el siete de Georgia.
El boletín The Cook Political Report, una de las principales fuentes sobre análisis de elecciones, calculó el 21 de agosto que de los 218 puestos necesarios para controlar tal instancia del Congreso, 190 se perfilan como sólidamente demócratas, frente a 155 sólidamente republicanos.
Tanto la fuerza azul como la roja tienen cada una otros 31 asientos que se consideran probables para sus respectivos partidos, en tanto 28 asientos corresponden a las contiendas más competitivas, en las cuales cualquier formación política presenta posibilidades de ganar.
Aunque los republicanos parecen tener la oportunidad de sumar un puñado de asientos, las proyecciones sobre el tema no se acercan a los más de 30 escaños necesarios para recuperar la superioridad en ese espacio, por lo que el Post apuntó que la mayoría de la Cámara Baja no parece estar en juego.
¿MANTENDRÁN LOS REPUBLICANOS EL CONTROL DEL SENADO?
Las proyecciones sobre el Senado se presentan más complicadas, pues aunque las posibilidades de los demócratas de inclinar a su favor ese órgano parecen difíciles, medios locales consideran que han crecido en los últimos meses.
Si bien al principio de 2020 no se esperaba que la lucha por la Cámara Alta fuera tan emocionante, eso cambió en un panorama en el que Trump aparece por detrás en las encuestas nacionales y los candidatos de la fuerza azul acumulan millones de dólares en estados que no se ven tan rojos como solían hacerlo, indicó al respecto la cadena de televisión CNN.
Para controlar esa entidad legislativa, la fuerza azul necesita una ganancia neta de cuatro escaños, o de tres si Biden llega a la Casa Blanca, pues en caso de un resultado 50-50 en una votación, el vicepresidente es el encargado de romper ese empate.
Las perspectivas del partido minoritario pueden parecer más complejas si se toma en cuenta que el senador demócrata Doug Jones, por Alabama, se ubica entre los escaños considerados por la cadena con más posibilidades de cambiar de organización política en 2020.
Pero ocho de los 10 principales asientos senatoriales en peligro están ocupados por republicanos, lo cual coloca más a la defensiva a la formación política mayoritaria.
En Colorado, por ejemplo, el senador republicano Cory Gardner tiene ante sí un difícil esfuerzo de reelección ante el exgobernador demócrata John Hickenlooper, quien promueve su experiencia ejecutiva en un territorio donde Trump perdió por aproximadamente cinco puntos porcentuales en 2016.
Al mismo tiempo, en Arizona, la miembro de la fuerza roja Martha McSally se medirá ante el exastronauta y activista por el control de armas Mark Kelly, calificado por el Post como uno de los candidatos más fuertes de los demócratas este año y quien lidera la mayoría de las encuestas recientes.
Otros senadores que ven peligrar sus puestos son los republicanos Thom Tillis (Carolina del Norte), Susan Collins (Maine), Joni Ernst (Iowa), David Perdue (Georgia), Steve Daines (Montana) y Lindsey Graham (Carolina del Sur), y el demócrata Gary Peters (Michigan).
The Cook Political Report calificó a los demócratas con una ligera ventaja en la lucha por la mayoría en el Senado, y el diario The New York Times reportó que en un memorando emitido recientemente por Kevin McLaughlin, director ejecutivo del comité senatorial de la fuerza roja, el partido reconoció estar en problemas.
Sin embargo, en un escenario tan complejo como el que se vive actualmente en Estados Unidos, en medio de la pandemia de la Covid-19, recesión económica, protestas contra el racismo, episodios de violencia y gran división política, cualquier cálculo o previsión puede cambiar en un periodo corto de tiempo.
De ahí que la lucha por el Congreso sigue siendo una incógnita que solo podrá resolverse con los resultados del 3 de noviembre.

*Periodista de la Redacción Norteamérica de Prensa Latina.

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