El Congreso de EE.UU. y la amenaza de cerrar el gobierno

Roberto García Hernández * ____________________

La Habana (Prensa Latina).-  Como ocurre casi siempre en septiembre, la Casa Blanca y el Congreso se enfrascaron en una amarga disputa por la aprobación del presupuesto federal, esta vez para el año fiscal (AF) 2021 que comienza el 1 de octubre.

Los debates adquieren un fuerte matiz político en cada ocasión, característica que esta vez se acentúa por la campaña electoral con vista a las elecciones generales del 3 de noviembre próximo.

El Ejecutivo y el Capitolio tuvieron que acudir a un recurso muy manido: la búsqueda de una Resolución de Continuidad (RC) -para mantener un monto similar de fondos al del periodo anterior temporalmente- ante la ausencia de consenso para la aprobación del Presupuesto Federal AF-2021.

Sin embargo, a juicio de expertos no se vislumbra un acuerdo final sobre el tema a corto plazo, pues demócratas y republicanos tienen concepciones muy divergentes sobre aspectos clave de la distribución de esos recursos financieros.

La polémica en este 2020 quizás tiene como componente esencial el efecto provocado por la pandemia de la Covid-19, que además de una fuerte afectación a la economía, dejó hasta la fecha alrededor de 190 mil muertos y más de seis millones 700 mil casos.

En el centro de las discusiones estuvieron los recursos que la Casa Blanca y los republicanos solicitan para combatir este mal: unos mil 300 billones de dólares.

La oposición demócrata considera insuficiente esta cifra, teniendo en cuenta la tragedia que ocasionó el SARS-CoV-2 en todos los aspectos de la vida de los estadounidenses.

A tal punto llegaron las contradicciones que en la tarde del 10 de septiembre los senadores republicanos declararon casi muerto este quinto proyecto de ley de alivio del coronavirus, señal de que es casi imposible que el Congreso apruebe más asistencia para la crisis sanitaria antes de las elecciones de noviembre.

Los miembros de la Cámara Alta votaron 52-47 sobre la propuesta republicana que preveía asignar 500 mil millones de dólares para paliar la crisis sanitaria.

Entre otros aspectos, el texto incluía un beneficio de desempleo federal de 300 dólares por semana hasta fin de año, por debajo del pago de 600 dólares que se realizó hasta julio pasado, e intentaba autorizar nuevos créditos para las pequeñas empresas.

Los demócratas del Senado rechazaron la propuesta en medio de un estancamiento de semanas en las discusiones, que no muestra signos de romperse para los próximos debates acerca del presupuesto federal.

Directivos del partido rojo en la Cámara Alta después de la votación expresaron pesimismo sobre la posibilidad de llegar a un acuerdo en los próximos meses.

El Congreso no va a aprobar otro paquete de alivio de la Covid-19 antes de las elecciones, dijo el senador Marco Rubio en Twitter, mientras su correligionario por Kansas, Pat Roberts, señaló que las pláticas estaban en un «callejón sin salida».

El jefe de gabinete de la Casa Blanca, Mark Meadows, había asegurado el 1 de septiembre que en ese momento existía un «progreso real» en las conversaciones pero reiteró su rechazo a la amplia propuesta del liderazgo demócrata, lo que aún pesa contra las posibilidades de un acuerdo final.

En declaraciones a la cadena televisiva CNBC, el jefe de gabinete de Trump rechazó la solicitud de la presidenta de la Cámara de Representantes, la demócrata Nancy Pelosi, de 2,2 billones para este quinto paquete de ayuda, que fue refutado el 10 de septiembre.

La manzana de la discordia en este asunto, y que al parecer acabó con la propuesta, era la distribución de fondos que debe hacerse para los gobiernos locales y estatales, cuyo desempeño económico ha sido muy afectado por la Covid-19.

Un análisis reciente del Centro sobre Prioridades del Presupuesto y las Políticas (CBPP) estimó que hasta el pasado agosto el país perdió 1,1 millón de empleos en el sector público, a los niveles de los estados e instituciones gubernamentales locales, lo que representa cerca del 10 por ciento de todas las pérdidas en Estados Unidos.

Cerca del 60 por ciento de esos puestos de trabajo estaban vinculados a la educación e incluían desde choferes de ómnibus escolares hasta administradores de universidades.   Las autoridades locales y estatales están realmente en una crisis fiscal sin precedentes, peor que la Gran Recesión, dijo Wesley Tharpe, subdirector de investigaciones en el CBPP.

Expertos señalan que los debates en el Congreso sobre este asunto de hecho bloquean la aprobación del presupuesto para el AF-2021.

El secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, y la presidenta de la Cámara de Representantes, la demócrata por California Nancy Pelosi, acordaron informalmente buscar una medida provisional limpia y a corto plazo para evitar un cierre del gobierno a fin de mes, según el diario The Hill.

Eso significa que la Resolución de Continuidad necesaria para mantener el gobierno abierto después del 30 de septiembre, cuando culmina el año fiscal 2020, estaría libre de polémicos obstáculos que estancaron proyectos de ley de financiamiento anteriores, lo cual reduce las probabilidades de un cierre previo a las cruciales elecciones del 3 de noviembre.

«Los demócratas de la Cámara de Representantes apoyan una resolución limpia y continua», señaló el portavoz de Pelosi, Drew Hammill, mientras la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Kayleigh McEnany, dijo a los periodistas el 10 de septiembre que finalmente será posible obtener fondos para evitar un cierre».

Sin embargo, algunos legisladores manifestaron su escepticismo sobre este supuesto consenso, y en ese sentido el senador republicano por Wyoming, John Barrasso, declaró el 6 de septiembre a la cadena Fox News que creerá en ese acuerdo solo cuando vea el documento final aprobado.

Estuvimos antes en situaciones similares, en las que los demócratas solo quieren añadir más dinero a la deuda federal, con más gastos, necesitamos poner fin de manera permanente a los habituales cierres gubernamentales que tienen lugar cada año ante las negociaciones fallidas para aprobar el presupuesto de la nación.

Barrasso puso el dedo en la llaga al hablar del tema de la deuda pública -aunque culpó de su aumento solo a los demócratas, lo cual no es un razonamiento objetivo- en momentos en que el monto de dicho débito superaba a finales de agosto los 26 billones de dólares.

El monto total que debe el país podría ser mayor que el Producto Interno Bruto (PIB) en el año fiscal 2021, por primera vez después de la Segunda Guerra Mundial, según la Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO).

Dicha entidad informó que el monto del débito del Gobierno federal alcanzó en 2020 el 98 por ciento del PIB del país, entre otros factores debido al impacto de la pandemia de la Covid-19 en el sistema de salud y en toda la economía.

Además, la CBO proyectó que el déficit presupuestario federal llegará a 3,3 billones (millones de millones) a finales de este año, más del triple del registrado en 2019, y será el monto de mayor volumen desde 1945.

Los expertos habían previsto anteriormente que el país alcanzaría esos niveles para finales de esta década, una previsión que ya había alarmado a los llamados «halcones fiscales» en Washington, destaca por su parte el diario The New York Times.

La duración de la Resolución de Continuidad no está clara en este momento, pero la opción más probable es que el gobierno sea financiado hasta diciembre, cuando el Congreso tendría que regresar para una sesión destinada a aprobar otro proyecto de ley a corto plazo.

La Cámara de Representantes cerrará sus puertas el 2 de octubre y regresará después de las elecciones del 3 de noviembre, por lo que sus integrantes apenas tendrán dos semanas para continuar las discusiones destinadas a evitar el cierre de las agencias federales por falta de fondos.

*Periodista de la Redacción Norteamérica de Prensa Latina.

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