El Autódromo de la CDMX

Carlos Jalife _____________
Mi estimado JA

Como siempre un placer leerte y más cuando se trata de automovilismo. Yo también estaba en ese GP pero en la parte interna de las Eses, nosotros entrábamos por la puerta que ahora es la 8 cerca del Metro Puebla que no existía, y de ahí caminábamos, cruzábamos por abajo la pista y entrábamos a esa gran área verde delimitada entre la Curva Plana, la Espiral y el Recorte de 4 Kilómetros, que era también general, pero la verdad no me acuerdo cuanto costaba, quizás 50 pesos, quizás los mismos 30 de la zona amarilla. Algo de eso comento en el capítulo de 1970 de la biografía de Los Hermanos Rodríguez, pero amplió mis apuntes.

Como bien dices la gente del automovilismo se iba a acampar desde el viernes, delimitaba sus espacios y estábamos bien acomodados. A nosotros no nos dejaban ir a dormir, porque los hermanos mayores o primos decían que estábamos muy chicos y sólo íbamos en el día, nos llevaban y traían (yo tenía 12 años) y ellos si se quedaban a dormir dizque para «guardar el lugar» y años después nos enteraríamos que iban las novias también, así que había otras motivaciones más amplias en esas pernoctas, ja, ja.

El caso es que el domingo estábamos ahí desde temprano pues el programa era muy nutrido, y en efecto ese día acabó la vuelta ciclista en el velódromo, a mediodía, y la gente que vio la llegada, sin más que hacer, decidió ir al autódromo y además de las 80 mil personas que ya estaban adentro, llegaron otras 120 mil a dar el “portazo”.

Recordemos que eso no era posible en los GPs antes de 1968 porque había soldados en la custodia, pero post-68 los soldados ya no se usaban para esas cuestiones de vigilar, sino los policías, y la gente francamente no le tenía respeto a los famosos «cuicos» que en su mayoría ni armas portaban. Estirando la causalidad hasta podríamos decir que el GP de México en su primera versión fue cancelado como consecuencia del Tlaltelolcazo de 1968 que efectuó un reacomodo en el uso (¿abuso?) de los militares en ciertas labores.

Y si es memorable que la gente le hacía caso a Pedro, quien con Jackie Stewart pedía que se hicieran para atrás, a los terraplenes, y que no estuvieran al borde de la pista, pero en cuanto Pedro se iba se regresaban al borde de la pista. Yo recuerdo que a nosotros llegaron los del portazo y se nos pusieron adelante pues ya teníamos apartado nuestro lugar junto a la malla y ello la tiraron y se colocaron enfrente para ver mejor. Luego algunos venían alcoholizados y tiraban botellas a la pista para que se rompieran y que» los carros se volteen cuando pasen y veamos muchos choques». Obviamente no eran aficionados, y lo que paso es que al pasar los carros como las esquirlas de vidrio estaban en todos lados, volaban hacia los lados y formaron la línea limpia que toman los autos en la curva y no hubo choques ante la decepción de los pseudoaficionados. De hecho el único espacio bueno que había bueno que no fue invadido fue el de un señor que estaba a unos metros y que les dijo a los invasores que se quitaran y como se negaron sacó un machete de su casa de campaña y le dijo a sus amigos, “vamos a limpiar la vista” y los invasores se abrieron y dejaron un hueco frente a la malla como un par de metros para no taparle la vista al del machete, que lo plantó ahí por si alguien llegaba a tapar. Digo eran muchos, pero bien dice el dicho que no discutas con un tipo que trae un machete. ja, ja.

Nosotros terminamos subidos en los árboles para poder ver por encima de los invasores, además de que muchos de esos fueron rociados con líquidos de todo tipo cuando se paraban, así que entre los aficionados que estábamos atrás de la malla y los que invadieron y estaban entre la malla y la pista se llegó a una tregua y ellos no se paraban y nosotros no aventábamos cosas, lo cual era pues un juego de que todos ganábamos en este mal paso. Y la verdad es muy fácil aventarle cosas a otros cuando una malla te protege.

Al final Javier Velázquez, el de bigote y lentes que se ve en las fotos con Pedro y Jackie pidiendo a la gente que retroceda, quien era el director del GP, tuvo su junta con los pilotos pues ya habían aplazado la carrera un rato y cuando ellos le dijeron que por votación no iban a correr –según Javier , Pedro, Ickx y un par más si querían correr, le resto se oponía–, él les dijo: “Perfecto, vamos a hacer el anuncio en 5 minutos” y cuando Stewart preguntó que por qué no lo hacían en ese instante, Javier le dijo “es que necesito 5 minutos para salir de aquí antes de que me linchen” y los pilotos entendieron que en México las cosa se hacen distinto y decidieron, unánimemente correr pues Javier se iba y ellos se quedaban y no era muy duro imaginar a quien iabn a linchar entonces.

Total que corrieron y la FIA, o más bien la CSI que era su brazo deportivo se enojaron y multaron a México y lo pusieron a prueba (tentativa la fecha al pago de una multa), pero el GP no se canceló para 1971. De hecho aparece en los calendarios internacionales el 24 de octubre de 1971. Con lo que no contaban era que Pedro se iba a morir en el Norisring, y como me dijo Javier: “Un GP sin un piloto mexicano, no había forma de hacerlo”. Y luego me enteré que al no hacerlo tampoco pagaron la multa de 1970 y pues, ora vez, ya nadie reclamó estábamos de luto todos y para 1972 ya ni se programó el gran premio de México.

Y como dato curioso, los ingleses organizaron una carrera no puntuable en Brand Hatch, la Victory Race, para festejar al campeón que en 1971 fue Stewart en su Tyrrell, y en esa se mató Jo Siffert, el coequipero de Pedro en BRM y en Porsche. El destino lo tenía marcado.

Y de que Echeverría no le gustara el automovilismo, pues si no era su deporte favorito, algunos de sus hijos iban en el Pentathlon Deportivo Militarizado Universitario fundado por el Dr. Baz en los años 30 de siglo XX,, creo que Álvaro y Rodolfo, y montaban a caballo y participaban con ellos en el desfile del 20 de noviembre con el resto del contingente sin distingo alguno, y en esoe desfiles hubo demostraciones del equipo RVR, Rebaque-Van Beuren-Rojas, en el Zócalo pasando como ganadores de carreras internacionales, desfilando, y la gente los aplaudió mucho, incluso hasta se echaron un arrancón como de Palacio Nacional al Monte de Piedad por toda esa recta y la gente eufórica, yo estaba ahí, y Echeverría no dijo nada, deporte es deporte y más cuando tenemos tan pocos deportes en los que destacan los mexicanos , no como el “panbol” en el que soñamos con un quinto partido mediocre.

Así que yo digo que Echeverría no se metía, tenía cosas máa interesantes (y vaya que era sorprendente el señor) que hacer, y dejaba que otros hicieran lo suyo. Y lo sé porque mi papá era el que organizaba los desfiles y mi papá si sabía de deporte y era un tipo incluyente en todo, ya fueran charros, gimnastas, futbolistas, beisbolistas, nadadores o pilotos, todos entraban y cuidaba que, por ejemplo, los nadadores no desfilaran toda la ruta porque eso los afecta en su desempeño, no están hechos para caminar 15 kilómetros, y muchos otros detalles que los pseudodirigentes como la actual ex corredora olímpica desconocen, pero bueno el desfile ya no se hace como era, una fiesta popular que luego derivó en un desfile de deportistas de sindicatos, cuando en esas épocas eran deportistas reales de las ligas de, principalmente, el DF los que desfilaban, desde infantiles hasta veteranos.

Pero bueno, me extiendo a otros temas y simplemente te agradezco tus artículos que nos hacen pensar en que hay otro modo de hacer las cosas, ni todo lo anterior fue mejor, ni todo lo nuevo es superior. Y por cierto de este cincuentenario esta semana tendré editado un Desde los Fosos (mi columna en video), que encuentras en nuestro canal de youtube de FASTmag, con referencia a ese hecho, el final del GP mexicano en su primera edición, 50 años después y hay un artículo en la revista de diciembre respecto al mismo, mismo que podrás descargar gratis, como siempre, en el sitio de la revista en www.fastmag.com, el 1 de diciembre más o menos, y ya sabes que todas las demás están disponibles cada mes, para divulgar lo relevante del deporte que nos ha unido en nuestras vidas, desde que yo te leía (y admiraba por lo que sabías) en Automundo hace ya casi 50 años.

Abrazo fraternal a distancia, extensivo a la familia, especialmente a Norma cuyas reseñas disfruto enormemente y también aprendo de ellas.

Carlos Jalife

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