El apocalipsis que debemos frenar (I) y (II)

Teodoro Rentería Arróyave ____________

Primera parte

En la inauguración de la Cumbre Internacional Progresista, el reconocido lingüista y pensador estadounidense Noam Chomsky hizo una llamado a la humanidad para frenar unidos el apocalipsis que desde tiempo atrás en forma cierta han preparado y llevan a cabo el presidente estadounidense Donald Trump, con el apoyo criminal del Reino Unido y otros países poderosos.

Esta cumbre estaba programada para llevarse a cabo en Reikiavik, ciudad-capital de Islandia, debido a la pandemia que ha provocado el covid19 organizó de forma virtual.

Chomsky trazó un eje rector al advertir que “el destino de la existencia de la humanidad depende de la lucha entre la internacional progresista y la reaccionaria”, y llamó al progresismo en todo el mundo a “dar esa pelea” desde ahora.

En vista de que sentimos que es de obligación moral por la propia subsistencia de la humanidad, a partir de ahora y en varias entregas para mayor asimilación y compresión y por el espacio y tiempo en los medios, daremos a conocer el texto íntegro del pensador del presente y del futuro, que esperamos asegurar, en el sentido de que la comprensión del mismo logre esa unidad deseada, sólo agregaremos algunas apuntes o viñetas:

“En cuanto a las mayores crisis que enfrentamos en este momento histórico, todas son internacionales, y dos internacionales se están formando para confrontarlas. Una da inicio hoy -15 de septiembre-: la Internacional Progresista. La otra ha tomado forma bajo el liderazgo de la Casa Blanca de Trump, una Internacional Reaccionaria compuesta por los estados más reaccionarios del mundo.

Nos reunimos en un momento extraordinario, un momento que es, de hecho, único en la historia de la humanidad, un momento tanto de mal augurio y presagio al igual que brillante de esperanzas por un futuro mejor. La Internacional Progresista tiene un papel crucial que desempeñar en determinar qué dirección tomará la historia.

Nos reunimos en un momento de confluencia de crisis de extraordinaria gravedad, con el destino del experimento humano literalmente en riesgo. En las próximas semanas, los problemas llegarán a un punto crítico en los dos poderes imperiales más grandes de la era moderna.

La decadente Gran Bretaña, habiendo declarado públicamente que rechaza la ley internacional, está a orillas de una fuerte ruptura con Europa, en camino de convertirse en un satélite estadounidense aún más de lo que ya es. Pero, por supuesto, lo más trascendente para el futuro es lo que pasa en el hegemón global, disminuido por la bola de demolición de Trump, pero aún con abrumadora potencia e incomparables ventajas. Su destino, y con él el destino del mundo, bien puede ser determinado en noviembre.

No sorprende que el resto del mundo esté preocupado, si no horrorizado. Sería difícil encontrar un comentarista más sobrio y respetado que Martin Wolf del Financial Times de Londres. Escribe que Occidente está enfrentando una grave crisis, y si Trump es reelegido, “esto será terminal”. Palabras fuertes, y ni siquiera se refiere a las grandes crisis que enfrenta la humanidad.

Wolf se refiere al orden global, un asunto crítico aunque no a la escala de las crisis que amenazan con consecuencias mucho más serias, las crisis que dirigen las manecillas del famoso Reloj del Apocalipsis hacia la medianoche, hacia la extinción.

El concepto “terminal” de Wolf no es algo nuevo en el discurso público. Hemos vivido bajo su sombra durante 75 años, desde que aprendimos, en un día inolvidable de agosto, que la inteligencia humana había creado los medios que pronto producirían la capacidad para una destrucción terminal. Eso fue abrumador, pero había más. No se entendió por aquel entonces que la humanidad estaba entrando en una nueva época geológica, el Antropoceno, en el cual las actividades humanas están despojando el medio ambiente de una manera que ahora también se acerca a la destrucción terminal. CONTINUARÁ.

El apocalipsis que debemos frenar (II)
Teodoro Rentería Arróyave ____________

Segunda parte

Continuamos con el llamado que hace a la humanidad toda el reconocido lingüista y pensador estadounidense Noam Chomsky para frenar unidos el apocalipsis que desde tiempo atrás en forma cierta llevan a cabo el presidente estadounidense Donald Trump y otros mandatarios a su servicio. Recuérdese que la convocatoria la hizo en la reciente inauguración de la Cumbre Internacional Progresista:

“Las manecillas del Reloj del Apocalipsis fueron establecidas poco después de que las bombas atómicas fueran usadas en un paroxismo de matanza innecesaria. Las manecillas han oscilado desde entonces, a medida que las circunstancias globales han evolucionado. Cada año que Trump ha estado en el cargo, las manecillas se han acercado a la medianoche. Hace dos años se acercaron como nunca antes. El pasado enero, los analistas abandonaron minutos, y cambiaron a segundos: 100 segundos para la medianoche. Citaron las mismas crisis que antes: las crecientes amenazas de la guerra nuclear y de catástrofe medioambiental, y el deterioro de la democracia.

Esta última podría parecer fuera de contexto a primera vista, pero no lo es. El deterioro de la democracia es un miembro que encaja en este trío sombrío. La única esperanza de escapar de las dos amenazas de extinción es una democracia vibrante en la que ciudadanos preocupados e informados participen plenamente en la deliberación, la formación de políticas y la acción directa.

Eso fue el pasado enero. Desde entonces, el presidente Trump ha amplificado las tres amenazas, no un logro insignificante. Ha continuado su demolición del régimen de control de armas que ha ofrecido alguna protección contra la amenaza de una guerra nuclear, a la vez que persigue el desarrollo de armas nuevas aún más mortíferas, muy para el deleite de la industria militar. En su dedicado compromiso por destruir el medio ambiente que sostiene la vida, Trump ha abierto nuevas y vastas áreas para perforar, incluyendo la última gran reserva natural. Mientras tanto, sus secuaces están desmantelando sistemáticamente el sistema regulatorio que mitiga de algún modo el impacto destructivo del uso de combustibles fósiles, y que protege a la población de químicos tóxicos y de la contaminación, una maldición que ahora es doblemente mortal durante una grave epidemia respiratoria.

 Trump ha llevado también hacia adelante su campaña para socavar la democracia. Por ley, los nombramientos presidenciales están sujetos a la confirmación del Senado. Trump evita este inconveniente dejando las posiciones abiertas y, en cambio, llenando las oficinas con “nombramientos temporales” que responden a su voluntad: y si no lo hacen con suficiente lealtad al señor, son despedidos. Ha purgado al ejecutivo de cualquier voz independiente. Solo quedan los aduladores. El Congreso estableció hace mucho tiempo Inspectores Generales para monitorear el rendimiento de la rama ejecutiva. Empezaron a mirar en el pantano de corrupción que Trump ha creado en Washington. Este se encargó de ello rápidamente al despedirlos. Apenas si hubo quien se asomó en el Senado Republicano, asegurado en el bolsillo de Trump, con algo de destellos de integridad que les quedaba, aterrorizados por la base popular que Trump ha movilizado.

Esta arremetida contra la democracia es sólo el comienzo. La última jugada de Trump es advertir que podría no abandonar el cargo si no está satisfecho con los resultados de las elecciones en noviembre. La amenaza es tomada muy en serio en las altas esferas. Para mencionar unos ejemplos, dos respetados comandantes jubilados de alto rango publicaron una carta abierta al presidente del Estado Mayor Conjunto, general Milley, revisando su responsabilidad constitucional de enviar al ejército a destituir por la fuerza a un “presidente ingobernable” que se niegue a abandonar el cargo después de una derrota electoral, añadiendo a su defensa los tipos de unidades paramilitares que este despachó a Portland, Oregon, para aterrorizar la población por encima de la fuerte objeción de los funcionarios electos. CONTINUARÁ.

Periodista y escritor; Presidente del Colegio Nacional de Licenciados en Periodismo, CONALIPE; Secretario de Desarrollo Social de la Federación Latinoamericana de Periodistas, FELAP; Presidente fundador y vitalicio honorario de la Federación de Asociaciones de Periodistas Mexicanos, FAPERMEX, miembro del Consejo Consultivo permanente del Club Primera Plana, Doctor Honoris Causa por la Universidad Internacional y Académico de Número de la Academia Nacional de Historia y Geografía, ANHG. Agradeceré sus comentarios y críticas en teodoro@libertas.com.mx, teodororenteriaa@gmail.com Nos escuchamos en las frecuencias en toda la República de Libertas Radio. Le invitamos a visitar: www.felap.info, www.ciap-felap.org, www.fapermex.org, y www.clubprimeraplana.org, el portal www.libertas.mx e IRRADIA NOTICIAS.  

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