El aire que Qatar respira

Susana Alfonso Tamayo* ________________

Doha (Prensa Latina).-  Tanto para el residente como el visitante no pasa desapercibida la cortina gris que en ocasiones opaca el brillo de la capital qatarí, muestra visible de uno de los mayores desafíos del emirato: la pobre calidad de su aire.

Ya sea por factores naturales, como la alta presencia de polvo proveniente del desierto o por la acción humana, con su máxima expresión en la industria energética, el país del Golfo Pérsico, al igual que sus vecinos, engrosa la lista de lugares con mayor contaminación.

«El aire contaminado ha matado a millones en todo el mundo, y una gran cantidad de muertes causadas por Covid-19 se ha relacionado con condiciones de salud preexistentes similares a las enfermedades causadas por la contaminación del aire», afirmó Hanadi Al Thani, investigadora del Programa de Sostenibilidad Ambiental de la Universidad Hamad Bin Khalifa.

Los estudios han demostrado que en los últimos años la calidad del aire en Qatar, especialmente en sus principales centros urbanos, se ha deteriorado debido a la rápida industrialización, la urbanización y el aumento del tráfico, explicó la candidata a doctorado de la mencionada casa de altos estudios, quien también mencionó entre las condicionantes el clima polvoriento.    Según las observaciones publicadas por la prensa local en abril pasado, el 60 por ciento de este polvo proviene de recursos naturales y el resto de actividades humanas como el transporte y la construcción.

«Si bien es posible que las fuentes naturales de polvo no impongan impactos críticos para la salud, aún estimulan reacciones alérgicas, como el asma, en un gran número de niños y adultos»,  comentó Hanadi Al Thani.

DESAFÍO MEDIOAMBIENTAL, Y ECONÓMICO

En 2016, un informe de la OMS situaba a Doha entre las ciudades más contaminadas del orbe. En tanto, la Asociación Internacional de Asistencia Médica a los Viajeros llama la atención sobre la pobre calidad del aire como uno de los principales riesgos de salud al visitar el emirato.

«De acuerdo con las pautas de la Organización Mundial de la Salud, la calidad del aire en Qatar se considera insegura», subraya el sitio, y explica que entre los principales agentes relacionados con tal condición se encuentran las tormentas de polvo, emisiones de vehículos y emisiones industriales.

Un estudio realizado en 2016 por la Facultad de Negocios y Economía de la Universidad de Qatar declara que el nivel de contaminación del aire «es muy alarmante ya que con frecuencia ha superado los niveles locales e internacionales recomendados».

Comparada con la contaminación de la tierra y el agua, la del aire es el principal contribuyente a la degradación ambiental, alertaron Charfeddine Lanouar, Afnan Yousef Al-Malk y Khloud Al Karbi, autores de la pesquisa.

Este constituye un desafío con vistas a la Copa Mundial de Fútbol en 2022 puesto que la implementación de los proyectos vinculados al evento, como construcción de estadios, el metro, hoteles, carreteras y otras infraestructuras tiende a elevar el nivel de contaminación del aire, indicaron.

Para la fecha, los investigadores comprobaron, además, que la pobre calidad del aire era responsable del cinco por ciento de enfermedades en el país.

La investigación develó que a partir de la década del 90, las emisiones de gases de efecto invernadero aumentaron drásticamente, con el dióxido de carbono (CO2) como el más presente.

La producción asociada al petróleo y el gas natural representan la principal fuente de las emisiones; sin embargo, el ser este sector la fuente de riqueza de la nación plantea un reto en el cual todavía trabaja el Gobierno a través de la diversificación de la economía.

«Equilibrar el crecimiento económico y la calidad medioambiental constituye el mayor desafío para Qatar al abordar el problema de la degradación del medio ambiente. Esto se debe a la gran dependencia de la economía de Qatar de los recursos de hidrocarburos», subrayaron los investigadores.

No obstante, hicieron referencia a otros responsables del deterioro ambiental, como la escasez de árboles y la generación de electricidad, cuyo mayor usuario resulta las plantas desalinizadoras de agua.

Debido a la escasez de recursos hídricos en Qatar, el 99 por ciento de la demanda del preciado líquido (en aumento debido a la cada vez mayor población) es satisfecho con la desalinización del agua de mar, la cual re realiza con métodos altamente demandantes de energía y, en consecuencia, un alto nivel de emisiones de CO2.

COMPROMISO CON EL FUTURO

En su discurso ante la Cumbre de las Naciones Unidas, en septiembre de 2019, el emir Tamim bin Hamad Al Thani anunció que el Fondo Soberano de la Riqueza de Qatar trabajaría para alentar y promover la actividad de inversión verde y un crecimiento económico con bajas emisiones de carbono.

Ello en sincronía con los objetivos climáticos del Acuerdo de París, del cual la nación es firmante.

De este modo, el Ministerio de Municipalidad y Medio Ambiente y el de Salud Pública, así como instituciones académicas, han concebido y puesto en marcha proyectos con vistas a revertir la degradación del entorno natural.

También trabajan en metas como incrementar áreas verdes, promover el uso de fuentes renovables de energía y racionalizar el uso de esta.

Además, el Gobierno ha adoptado leyes para proteger sus recursos naturales y trazó la Estrategia de Sostenibilidad Ambiental 2017-2022, que considera el desarrollo ambiental como uno de los principales pilares en la construcción del futuro.

Habría que destacar, igualmente, la estrategia de sostenibilidad que presentó el comité organizador de la Copa Mundial de la FIFA 2022, única de su tipo hasta la fecha para el torneo deportivo, la cual contempla la cero emisión de CO2 durante la cita mediante el uso de energía solar en los estadios y de tecnología de iluminación y refrigeración que ahorra agua y energía.

A la par, en torno a cada estadio se han diseñado amplias áreas verdes que quedarán para beneficio de la población una vez concluido el certamen.

Por otro lado, el Instituto de Investigación Ambiental y Energética de Qatar (Qeeri por sus siglas en inglés), perteneciente a la Universidad Hamad Bin Khalifa, ha inaugurado varias estaciones de permanente monitoreo de la calidad del aire.

Estas miden la concentración de contaminantes, incluidos gases y material particulado, así como parámetros meteorológicos en alta resolución.

«La red de monitoreo nos da una comprensión más clara de las causas subyacentes de la calidad del aire de Qatar, incluyendo las fuentes y tipos de contaminantes», declaró a la prensa local el director ejecutivo de Qeeri, Dr. Marc Vermeersch, a propósito de la apertura de una de esas estaciones.

«Como tal, constituye la base para el desarrollo de metodologías sostenibles para futuras adaptaciones al cambio climático», subrayó.

A juicio del ministro de Municipalidad y Medio Ambiente, Abdulla bin Abdulaziz bin Turki Al Subaie, la cooperación entre el gobierno y el sector privado ha contribuido a la reducción de la contaminación del aire y sus fuentes en correspondencia con los estándares ambientales, a través de mejores prácticas.

Entre ellas, la conversión a energías limpias y economía verde, y la reducción del consumo de energía para lograr la sostenibilidad ambiental y preservar la biodiversidad.

En fecha reciente, científicos del Qeeri dieron a conocer que el emirato ha sido testigo de una mejora sustancial en la calidad del aire a consecuencia de las políticas establecidas para hacer frente a la Covid-19.

«En Qatar, el tráfico se ha reducido en gran medida debido a las prácticas de trabajo en línea y el cierre de centros comerciales y áreas de recreación, y esto tiene un impacto significativo en la calidad del aire, reduciendo las emisiones nocivas muy por debajo de los niveles normales», manifestó al respecto Hanadi Al Thani.

Si bien el impacto a largo plazo es impredecible, especialmente si la vida vuelve a la normalidad una vez que termina la crisis, es responsabilidad de los gobiernos implementar medidas estrictas sobre el uso del transporte y otras prácticas contaminantes, donde haya un equilibrio entre productividad y calidad de aire aceptable, advirtió la investigadora.

*Corresponsal de Prensa Latina en Qatar.

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