Educación bajo ataque, amenaza que persiste en la pandemia

Ibis Frade * __________________

La Habana (Prensa Latina).-  La pandemia de Covid-19 paralizó la educación en casi todo el mundo y muchos alumnos están alejados de sus colegios, pero otra amenaza de larga data persiste para millones de niños: los ataques contra las escuelas.

Así advirtió la representante especial del secretario general de la ONU para los niños y conflictos armados, Virginia Gamba, en una reciente sesión del Consejo de Seguridad.

La alta representante instó a todas las partes en conflicto a respetar el carácter civil de las escuelas y acogió con satisfacción los avances en la última década para mejorar la protección de los centros de enseñanza, aunque según precisó, queda mucho por hacer.

Por su parte, la directora ejecutiva del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia, Henrietta Fore, recordó a los miembros del Consejo de Seguridad que la Covid-19 interrumpe el aprendizaje de más de mil millones de niños en todo el mundo, incluidos muchos de los 75 millones de menores de países en conflicto.

De acuerdo con recientes datos de Naciones Unidas, los ataques contra la educación debido a los conflictos y la inseguridad van en aumento: de 2015 a 2019 se registraron unos 11 mil.

La violencia priva a millones de alumnos vulnerables del acceso a la educación, aumenta la tasa de abandono escolar, interrumpe de forma prolongada la enseñanza y propicia el reclutamiento de niños en los grupos armados, el embarazo precoz y las agresiones sexuales.

Tal fue la alerta del secretario general de la ONU, António Guterres, en un evento virtual de alto nivel sobre el Día Internacional para Proteger la Educación de Ataques, el 9 de septiembre.

El máximo representante de Naciones Unidas llamó a los Estados Miembros a que cumplan los compromisos contraídos en virtud de los acuerdos internacionales vigentes, que prohíben los atentados contra el derecho a la educación.

Con demasiada frecuencia, el derecho a la educación es objeto de ataques, especialmente en zonas afectadas por conflictos, donde se puede negar el aprendizaje a poblaciones enteras, recalcó el diplomático portugués.

Esas agresiones contra la educación pueden adoptar diversas formas, dirigiéndose a establecimientos educativos, estudiantes, docentes y el personal de la enseñanza, detalló.

Guterres enfatizó en la importancia de conocer más sobre los ataques a la educación con el fin de mejorar la vigilancia, la información y la investigación de esas agresiones, de modo que los autores de los mismos puedan ser obligados a rendir cuentas.

También instó a los países a que garanticen la prestación de servicios educativos para todos, incluso en tiempos de conflicto, y en particular para los más vulnerables, como refugiados y personas desplazadas.

La educación puede servir para prevenir el extremismo violento y construir sociedades más pacíficas, subrayó.

Sin una educación de calidad para todos, agregó el titular de Naciones Unidas, no podemos eliminar la pobreza, hacer frente a la desigualdad, luchar contra el cambio climático ni promover la paz: simplemente, no podemos alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible, concretó.

La educación es un derecho humano fundamental, un motor esencial para fomentar la paz, promover sociedades justas, subrayó.

En medio de la pandemia de Covid-19, el secretario general de la ONU abogó por una educación de calidad para todos y lugares seguros para los estudiantes, ante los continuos ataques que sufren esos centros de enseñanza.

Durante esta crisis sanitaria quedó demostrado el desigual acceso a la enseñanza y debemos aprovechar las oportunidades de recuperación si queremos construir un mundo mejor, dijo en la reunión virtual de alto nivel sobre el Día Internacional para la Protección de la Educación contra los Ataques.

El máximo representante de Naciones Unidas advirtió que la pandemia de Covid-19 provoca la mayor interrupción de la educación en la historia, debido al cierre de escuelas en más de 160 países.

Más de mil millones de estudiantes en el mundo están afectados porque los centros de enseñanza dejaron de funcionar y al menos 40 millones de niños perdieron la oportunidad de recibir educación en su año preescolar, indicó.

Incluso antes de la pandemia ya había una crisis de aprendizaje, según cifras de ONU, más de 250 millones de niños en edad escolar estaban fuera de los centros de enseñanza y una cuarta parte de los alumnos de secundaria en países en desarrollo abandonaban la escuela con conocimientos básicos.

Pero ahora, aseveró Guterres, enfrentamos una catástrofe generacional que podría desperdiciar un potencial humano incalculable, socavar décadas de progreso y exacerbar desigualdades arraigadas.

*Periodista de la Redacción Norteamérica de Prensa Latina.

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