Dios puede ser herido, pero no como afirma Trump, según los teólogos

Centro Histórico

.- No necesitan a la Santa Muerte Jesucristo es la luz que brilla en lugares oscuros.

.- El Ejército mexicano a juicio, el precio que tiene que pagar por darle tanto.

.- Conago llegó a su fin, afirman gobernadores; analizan salirse.

Crescencio Cárdenas Ayllón __________________

Orar a favor de Jesús. “Los bendigo en el nombre de Jesucristo. Estamos aquí para decirles que los amamos s lugares oscuros”, dijo  el hombre ante la mirada extrañada de los habitantes de Tepito.

 “No necesitan a la Santa muerte”, predica el hombre, mientras Doña Queta, conocida como la Guardiana de la Santa Muerte, aparece para correrlo de ahí. “Necesitan a Jesús”, le responde el hombre, quien seguramente no sabe que Doña Queta fue quien fundó en 2001 el altar a la Santa Muerte ubicado en la calle Alfarería 12 en el Barrio de Tepito. Un hombre blanco de habla inglesa se paró afuera del altar de la Santa Muerte ubicado en Tepito a predicar.

Poco a poco, otros habitantes de Tepito empiezan a reunirse para sacar al sujeto y a sus acompañantes de ahí, lo escoltan y le piden que respete sus creencias. “Arrepiéntete de tus pecados, Tepito, arrepiéntete de tus pecados, México. Jesús es vida y la vida conquista a la muerte”, dice el hombre mientras se aleja poco a poco de los habitantes.

“Fuimos a Tepito, el barrio más peligroso de la Ciudad de México, para predicar en el santuario de la Santa Muerte. Casi inmediatamente después de que predicamos, fuimos confrontados por los adoradores de la Santa Muerte y la señora que está a cargo del santuario. Caminamos por la calle predicando”, dice la descripción del video.

“No necesitan a la Santa muerte”, predica el hombre, mientras Doña Queta, conocida como la Guardiana de la Santa Muerte, aparece para correrlo de ahí. “Necesitan a Jesús”, le responde el hombre, quien seguramente no sabe que Doña Queta fue quien fundó en 2001 el altar a la Santa Muerte ubicado en la calle Alfarería 12 en el Barrio de Tepito.

Poco a poco, otros habitantes de Tepito empiezan a reunirse para sacar al sujeto y a sus acompañantes de ahí, lo escoltan y le piden que respete sus creencias. “Arrepiéntete de tus pecados, Tepito, arrepiéntete de tus pecados, México. Jesús es vida y la vida conquista a la muerte”, dice el hombre mientras se aleja poco a poco de los habitantes.

Hace poco el presidente Trump dijo que la perspectiva de que Biden ganara la presidencia “lastimaría a Dios”.  Dijo, específicamente, que Biden “seguirá la agenda de la izquierda radical, te quitará las armas, destruirá la Segunda Enmienda, nada de religión, nada de nada, dañará la Biblia y lastimará a Dios. Está en contra de Dios. Está en contra de las armas”.

Con ese alegato, pronunciado en un discurso tipo mitin en la pista del aeropuerto de Cleveland, Ohio, el 6 de agosto, Trump transmitió la idea de que votar por Biden debilitaría la religión en la esfera pública y restringiría el acceso a las armas, aprovechando así los temores de su base cristiana conservadora.

Como expertos en teología cristiana y filosofía de la religión, explicamos cómo el pensamiento cristiano contempla la posibilidad de herir a Dios, aunque no de la manera que afirma Trump.

Impasibilidad.- En el teísmo clásico, los cristianos han sostenido que el Dios descrito en la Biblia es un ser metafísicamente último, lo cual significa que todo lo que no es Dios fue creado por Dios y su existencia depende de este. Se cree que Dios es un ser perfecto, sin defecto de mente ni de voluntad.

Si Dios es en última instancia un ser perfecto, como suponen los cristianos, entonces su personalidad perfecta implica necesariamente una vida interior plena, así como una mente y una voluntad perfectamente satisfechas. Dios debe poseer la bienaventuranza perfecta, la felicidad perfecta y el bienestar perfecto.

Por ende, se cree que Dios no es susceptible a la tristeza y emociones similares, que son expresiones de deseos incumplidos. Los teólogos acuñaron el término “impasibilidad” para transmitir la idea de que el bienestar de Dios no se ve afectado por nada ni por nadie, para bien o para mal. La raíz de este término proviene del latín passiones, que significa emociones o pasiones.

Muchas personas defienden este punto de vista. El obispo y autor cristiano primitivo Ignacio de Antioquía describió a Dios como “impalpable e impasible” en una carta a Policarpo, otro obispo de la iglesia cristiana primitiva, que data de alrededor del 118 d.C.

Una defensa detallada de esta idea apareció siglos después de la mano del teólogo Agustín de Hipona, en el siglo quinto. En años posteriores, Tomás de Aquino, un teólogo italiano del siglo XIII con enorme influencia en la tradición católica, también apoyó ese punto de vista. En el siglo XVI, el teólogo suizo Juan Calvino y el reformador y teólogo alemán Martín Lutero, quienes iniciaron la Reforma Protestante, convirtieron la impasibilidad en la imagen estándar de lo divino.

Sin embargo, el pensamiento cristiano concibe la posibilidad de “herir a Dios” de otras maneras.

Dañar el honor de Dios. El teólogo medieval Anselmo de Canterbury examinó cómo los humanos podrían dañar a Dios en su libro Cur Deus Homo o “¿Por qué Dios se convirtió en humano?”. En su libro pretendía responder a la siguiente pregunta: ¿qué significa exactamente que Jesús haya expiado nuestros pecados?

El pecado, como lo entendían Anselmo y otros cristianos, es una ofensa contra Dios. Anselmo pensó que Dios es impasible, por lo que el pecado no puede significar que literalmente dañemos su felicidad interior. Sin embargo, también pensó que podemos dañar el honor de Dios.

El mes pasado se llevó a cabo un enfrentamiento armado entre delincuentes y soldados del ejército mexicano, en Nuevo Laredo, Tamaulipas. Según la versión oficial, “después del cese al fuego no hubo nadie que tuviera signos vitales y así fue que presentaron 12 personas muertas después de un enfrentamiento”. El video revela que cuando menos uno de los delincuentes, al final del tiroteo, estaba con vida, pero un soldado recibió la orden de matarlo.

“Se ve que una persona se mueve en la caja de la pick up que acaba de recibir al menos 243 disparos. A su lado hay cuerpos. Frente a él están cinco soldados mexicanos apuntándole con lámparas y armas. Los militares gritan, “¡está vivo!” y un militar ordena, “mátalo a la verga”. (El Universal, 24 de agosto de 2020)

En el enfrentamiento, reveló El Universal el 14 de julio, se encontraban tres civiles que estaban secuestrados por los delincuentes del crimen organizado. Eran tres jóvenes: uno, migrante de Chiapas, un estudiante universitario y del tercero no se tiene información. Los tres llevaban manos y pies amarrados, fueron incluidos entre los 12 presuntos delincuentes, que efectivos del ejército reportaron haber abatido. (El Universal, 14 de julio de 2020)

El presidente Andrés Manuel López Obrador en su conferencia de prensa mañanera comentó: “Se denunció en el periódico El Universal de un posible delito cometido por un miembro del Ejército al rematar a un herido. Hubo un enfrentamiento y se ordenó que lo remataran”. Informó que había dado instrucciones al secretario de la Defensa Nacional, Luis Crescencio Sandoval, que se investigara el caso.

Recordó el presidente López Obrador que “antes había la consigna de rematar a los heridos” en enfrentamientos de las Fuerzas Armadas y la delincuencia organizada, pero ahora ya no se permite.

El de la inseguridad es uno de los problemas por los que atraviesa México, llevó al gobierno de López Obrador a crear la Guardia Nacional, cuerpo de seguridad legalmente civil, pero integrado mayoritariamente por militares que, no obstante, ha sido insuficiente en el combate a la delincuencia organizada, por lo que mediante Acuerdo Presidencial publicado el 11 de mayo de 2020, se autorizó al Ejército y la Armada, a realizar labores de seguridad pública, de policías.

Esta determinación del presidente López Obrador significó, en materia de seguridad pública y combate a la delincuencia organizada, la continuidad de lo hecho en esta materia por Felipe Calderón, que inició la guerra militar contra el narcotráfico y que continuó Enrique Peña Nieto.

Cuando Andrés Manuel López Obrador buscaba la presidencia decía que, en cuanto llegara al poder regresaría al Ejército y la Armada a los cuarteles, lo que hemos visto en 20 meses de su gobierno es la dependencia que tiene de los militares, a quienes ha encomendado funciones que deberían realizar los civiles, como es el caso de la construcción del Aeropuerto de Santa Lucia, parte del Tren Maya, las sucursales del Banco del Bienestar, la atención de hospitales, la atención de aduanas y puertos y recientemente, la construcción de un parque ecológico en los terrenos que hubiera ocupado el frustrado aeropuerto de Texcoco.

Además, las fuerzas armadas deben atender a la población civil en casos de desastre natural, como terremotos e inundaciones provocadas por los huracanes y desde hace 3 meses, la seguridad pública. Al presidente López Obrador le agrada decir frecuentemente “no somos iguales” y tiene razón él es diferente, los de antes no se atrevieron a desplazar a los civiles y poner a los militares a cumplir sus funciones, reservadas en la ley.

Es un hecho el avance de los militares en la vida civil y pública de la sociedad. Sus pasos adelante han sido impuestos por su “Jefe Supremo”. A él le deben la enorme cantidad de recursos y funciones que se multiplican cada día en el nombre del combate a la corrupción.

Por años, el Ejército y la Armada han demostrado disciplina al acatar los mandatos civiles, eso incluye tratar con mano dura a la delincuencia organizada. Por años, el Ejército y la Armada han cargado con el desprestigio que corresponde a los gobiernos civiles. No se puede disculpar la ejecución de delincuentes, pero preguntemos ¿Qué hubiera pasado si El Universal no pública su nota y video.

Van a investigar a la tropa ¿y a los que mandan a los que los mandan, cuándo? ¿No somos iguales? El miedo convertido en chantaje, y el miedo convertido en agresión. «Nos espera el infierno si no estás de nuestro lado. Y si es así, eres un traidor». Ahora es que la satanización comienza, el arma extrema que enciende la contienda electoral a 70 días de las elecciones

Mandatarios que integran la Alianza Federalista amagaron con una salida de la Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago) al considerar que el organismo llegó a su fin.

Al menos así lo reveló el desgobernador  de Michoacán, Silvano Aureoles, en entrevista, al señalar que es altamente probable la salida de Conago de los mandatarios que integran la alianza, quienes piensan en un «plan B» para hacer frente a la crisis económica. Los 10 gobernadores que integran la alianza se reunirán el próximo 7 de septiembre en la ciudad de Chihuahua para valorar esta situación.

Por separado, los mandatarios de Tamaulipas, Francisco García Cabeza de Vaca, y de Jalisco, Enrique Alfaro, coincidieron en que la Conago —integrada por los 32 gobernadores del país como un espacio de reflexión y de diálogo con la Federación— está agotada y ya llegó a su fin.

Por lo demás, creo que todos estamos bien.

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