Destapes presidenciales

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Salvador  Flores  Llamas ___________

Si se ha escrito mucho sobre el destape de Adolfo López Mateos (ALM) como sucesor de Adolfo Ruiz Cortines (ARC) en 1958, pero no se habla del de éste para suceder a Miguel Alemán Valdés (MAV) en 1952, a los 62 años, y por esto se le tiene como el presidente más anciano que ha tenido México

Equivocadamente se cree que ARC pasó de burócrata a la presidencia, tras sólo cargos administrativos; pero fue revolucionario (se dio de baja como mayor del ejército), diputado federal, tesorero de la campaña presidencial de Manuel Ávila Camacho, secretario de gobierno en Veracruz con MAV, y oficial mayor de éste en la secretaría de Gobernación.

Electo mandatario de Veracruz en 1944, pasó a secretario de Gobernación (1948), y Alemán lo destapó en septiembre de 1951 (tras hacerle currículum político) cuando el tapado parecía Fernando Casas Alemán, “quemado” por sus fallas de regente del DF, como las inundaciones del centro por descuido, iguales a las de hoy en toda la ciudad, por no desazolvar el drenaje y culpar a la gente de tirar basura, lo que no es insuficiente para taponarlo.

Ruiz Cortines enfrentó al general Miguel Henríquez Guzmán, que en 1952 abanderó a la Federación de Partidos del Pueblo y ya había disputado la candidatura del PRI a Alemán, con simpatía de Cárdenas y apoyo de militares, como Marcelino García Barragán y Francisco J. Mújica; acusaban al alemanismo de haber desviado la reforma agraria y las conquistas obreras.

En mitin frente a la Alameda Central, Henríquez Guzmán denunció fraude electoral el 7 de julio de 1952 y proclamó su triunfo; fue reprimido con saldo de muertos, heridos y unos 500 simpatizantes presos; el general Mújica tuvo que huir en la cajuela de un coche.

Alemán fue destapado por Ávila Camacho (MAC) como primer candidato presidencial del Partido Revolucionario Institucional (PRI) porque se ganó su confianza desde que formó un bloque de gobernadores para apoyar su candidatura, fue el jefe de su campaña presidencial y secretario de Gobernación.

MAV supo sortear la animosidad de Maximino Ávila Camacho, hermano de MAC, quien había jurado y perjurado que lo sucedería en Palacio, y del canciller Ezequiel Padilla, que creyó le bastaría el apoyo de Washington.

MAC fue fiel largo tiempo lugarteniente militar del general Cárdenas, que lo hizo Secretario de Guerra y Marina en 1936 y en 1939 su sucesor (candidato del Partido de la Revolución Mexicana-PRM, en que Lázaro convirtió al callista Partido Nacional Revolucionario-PNR).

Apoyado por importante fracción del PRM, el general Francisco J. Mújica se creyó seguro sucesor del Tata, por ser su paisano, amigo y mentor, diputado constituyente de 1917, ex gobernador de Michoacán, ex secretario de Comunicaciones.

Lázaro lo evitó por radical, pues –según dijo- “Habíamos sorteado una guerra civil y soportábamos, a resultas de la expropiación petrolera, una presión internacional terrible. ¿Para qué un radical?”

Esto se interpretó como que Cárdenas cedió a presiones de EU, y –según Narciso Bassols- pasó igual con la expropiación petrolera. Luego los gringos convencieron al general y rico empresario Juan Andeu Almazán a “aceptar” su derrota, tras de que los mexicanos votaron en mayoría abrumadora por él contra Ávila Camacho, y movieron al “Tata” a imponer a éste de sucesor, después de un sangriento fraude electoral.

Al ir a terminar el interinado de Emilio Portes Gil tras el asesinato del reelecto Obregón(17 de julio de l928) el industrial Aarón Sáenz, dos veces gobernador de Nuevo León y secretario de despacho, jefe del Departamento del DF llegó a la convención del PNR como el candidato amarrado; pero el Jefe Máximo lo sorprendió con su apoyo a Pascual Ortiz Rubio, embajador en Brasil, que triunfó en 1930.

Ortiz Rubio, amedrentado por un atentado desde el día que tomó posesión, le apodaron “El Nopalito” y lo consideraron pelele de Calles. “Aquí vive el Presidente, el que manda vive enfrente” decía en las rejas de Chapultepec una manta alusiva al Castillo, morada presidencial, y a la casa de Plutarco, ubicada muy cerca, en la Colonia Condesa.

La gente repetía en chunga: “Cállese y pórtese bien”.

(Michoacán ha dado 4 presidentes a México: Anastasio Bustamante y Lázaro Cárdenas, nacidos en Jiquilpan, y Ortiz Rubio y Felipe Calderón, en Morelia).

En 1932 lo sustituyó Abelardo L. Rodríguez, quien entregó el cargo al “Tata”.

El general Calles acogió con aprecio al aún mozalbete soldado Cárdenas, que  se había enrolado en la revolución cuando era pobre empleado de imprenta en Jiquilpan, donde imprimió manifiestos maderistas; luego se adhirió al plan de Agua Prieta y se ganó la confianza del sonorense, quien lo hizo su pupilo predilecto.

Eso le valió que Calles lo escogiera de sucesor y cuando ya Cárdenas era Presidente lo hiciera ir a Cuernavaca a consultarlo y hacer largas esperas.

Nunca imaginó Plutarco que el 10 de abril de 1936 saldría desterrado a California por órdenes de Cárdenas, que le bloqueó toda salida política, depuso a los callistas de su gabinete, a diputados y senadores y rotó a los mandos militares, respaldado por la CTM y la CNC, que él había formado.

Clímax del régimen cardenista fue la expropiación petrolera el 18 de marzo de 1938.

Una tarde de fines de los 30, cuando Chucho Solórzano, “el rey del temple”, había cortado orejas y rabo en la Plaza de Toros la Condesa (donde hoy está el Palacio de Hierro Durango) surgió un grito del tendido de sol: ”¡Qué más quieres Michoacán: arzobispo, presidente y el torero más valiente de la gran Tenochistlán!” (así decía el pregón).

Efectivamente, michoacanos eran el arzobispo de México, D. Luis María Martínez, el presidente Cárdenas y el matador Chucho Solórzano, nativo de Morelia.

@chavafloresll

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