Desde la otra orilla

La gran caravana por la paridad

Clara Scherer ___________

 (SemMéxico). La pregunta rondaba por nuestras cabezas: ¿cómo celebrar un hecho de la mayor trascendencia para el país? ¿Cómo hacer para que este hecho fuera compartido, conocido y reconocido por su importancia histórica? ¿Cómo llegar a quienes tienen interés en saber qué pasa en México? ¿Cómo dejar testimonio para las futuras generaciones? La solución: utilizar las herramientas de la tecnología: hacer una gran caravana por la paridad, que convoque a personas de todas las edades, clases, religiones, del norte, el sur, el este y el oeste, de diversos orígenes étnicos, de ascendencia extranjera, de raíces profundamente mexicanas.

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Hacer una transmisión virtual, que haga posible encontrarnos con las voces del pasado, con quienes todas y todos tenemos un deber de memoria. Encontrarnos con las esperanzas de quienes dieron el paso para que la paridad fuera inscrita en nuestra Constitución, esperanzas que no debemos defraudar. Escuchar los propósitos, motivaciones, razones y emociones de quienes tienen como deber construir un mejor país, a quienes debemos apoyar.

En 1821 se alzaron voces reclamando un lugar para las mujeres en las Cámaras, y esas voces fueron burladas. A lo largo del siglo XIX, cada vez que se intentó modificar la Constitución, ellas exigieron su lugar, pero una y otra vez les fue negado. Firmaron cartas, mandaron telegramas, marcharon y, cada vez que fue posible, dijeron que una república que excluye a más de la mitad de su población, no es una república. Oídos sordos, cerrazón mental y prejuicios de toda laya impidieron que ellas participaran de los asuntos públicos.

Mujeres brillantes, muchas. Tuvieron los arrestos de oponerse a un orden que sólo les imponía obligaciones, pero les negaba derechos. Arriesgaron vidas, patrimonios y matrimonios. Hombres sensibles al tema y que con inteligencia defendieron el derecho a la igualdad, muy pocos. Ellos comprendieron la sinrazón de una “democracia sin mujeres”; valoraron la gran pérdida para el país de no tener en la mesa de debates la voz femenina.

El siglo veinte vio cómo, en todo el mundo, los derechos políticos de las mujeres fueron reconocidos en las Constituciones. México tardó cincuenta y tres años en hacerlo. Pero ahora, en el siglo XXI, recupera el paso, al ser el quinto país latinoamericano que reconoce la paridad. Es muy importante señalar que esta paridad es aplicable a las candidaturas a cargos de elección popular, y no una garantía para que haya 50 por ciento de mujeres en las Cámaras. Entender que hay que brindar las mismas oportunidades para ganar ese lugar es lo que está detrás de este mandato.

La igualdad está en marcha. Falta mucho, muchísimo por hacer, pero sin duda, a quienes nos ha tocado vivir esta experiencia, a quienes apostamos por el avance democrático, nos da una enorme satisfacción el deber cumplido. Y también tenemos claro que seguiremos caminando por esta senda, marcada por la brújula de la justicia para las mujeres.

Invitamos a todas y a todos, a sumarse a este esfuerzo, la Gran Caravana por la Paridad, a transmitirse vía internet, en la página www.caravanaparidad.mx, el próximo dos de septiembre, a partir de las 19 horas.

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