Denigra tanta estupidez del Ejecutivo

.- “¡No somos traidores!”, sentencia el prestigiado penalista Alberto Woolrich Ortiz, ante los ataques sistémicos que ha vertido el presidente Obrador en contra de la comunidad de abogados de México.

Blas A. Buendía * _____________

Tras la protesta generalizada de la Barra de Abogados exigiendo al Jefe del Ejecutivo se ciñe a los códigos de respeto mutuo entre los poderes de la Unión, e incluso sentencian: “Señor Presidente a los Abogados o nos respeta o nos respeta”, la Academia de Derecho Penal del Colegio de Abogados de México, A. C., enérgicamente condenó también la tan desorientadora postura política de Andrés Manuel López Obrador, quien en lugar de dignificar la figura presidencial, la denigra por tanta estupidez que viene vociferando.

“Cuando es la primera ocasión en la cual se traspasan las puertas de los Recintos de Justicia, un mundo diferente se abre ante nosotros, el de los abogados como gente de justicia, ahora resulta que para el Presidente de la República es una ocurrencia expresar que somos traidores a México; se lamenta que Andrés  Manuel “haiga” caído en la tentación de convertirse en comediante y de sátiras, las cuales le han arrojado más críticas que aplausos; mala reserva de nuestro México la conversión de Primer Magistrado de la Nación a comediante de carpa”, aseveró la Academia.

Para su conocimiento si es que lo entiende –apunta la comunidad de letrados en derecho-, todos los abogados o los más de ellos guardamos en el alma, un ideal de justicia, y a ella la entendemos como “voluntad constante de dar a cada quien lo suyo.

“Los abogados a diferencia de usted -subraya- siempre hemos soñado con un orden de cosas en el que, como lo soñaba el político de la Revolución Francesa, Maximilien de Robespierre: ‘el ciudadano está sometido al magistrado, el magistrado al pueblo y el pueblo a la justicia’, pero no siempre, como en su caso, es dable descubrirla, debido a sus incoherencias y ocurrencias, a sus deseos de poder y su pasión por polemizar; la política no está exenta de errores”, subrayó.

En este contexto, el prestigiado penalista Alberto Woolrich Ortiz, presidente de dicha Academia, aclaró enfáticamente: “El espíritu del abogado es nacido para la verdad y la busca de justicia, ahora con sus palabras encontramos la mentira, sólo ella le gusta y por ende le gusta lo falso, nosotros los abogados no abrazamos el mal bajo la apariencia del bien”.

Y en efecto, el ahora presidente Andrés Manuel López Obrador sufre de una lastimosa, patética y pasmosa amnesia y traidora, porque se le olvida que entre los años 2004-2005, durante el régimen de la transición encabezado por el panista Vicente Fox Quesada, el sistema de gobierno instrumentó que el Poder Legislativo le instaurara a Obrador un Juicio de Procedencia por violar una orden judicial, siendo defendido por el abogado democrático y constitucionalista Don Emilio Kreiger Vázquez, en el Caso del Encino.

De esa referencia histórica, al famoso Peje se le olvida –y ahora como presidente de México-, que gracias a Don Emilio, López Obrador salvó su pellejo de no ser en primer instancia, desaforado como jefe de Gobierno del entonces Distrito Federal; y segundo, evitar su encarcelamiento ya que todas las agravantes estaban en su contra.

Ayer –refirió el abogado Woolrich- un pastor cristiano y a la vez abogado, me expresó que cuando Isaías dijo a los judíos: ‘Dicte el derecho a cordel y como nivel, la justicia”, dejó al abogado en la brega de estirar el cordel entre sus prejuicios y el orden establecido, en busca del nivel de la justicia.

Sus infames ocurrencias Señor Andrés Manuel –sentencia- no se reducen a dogmas y sólo somos los abogados quienes, en el marco de Cuarta Transformación de los decires y contradicciones, “no nos doblamos al peso de la indignidad y arbitrariedad que a usted si le aplasta. La Abogacía Independiente de la República sigue conservado y usufructuando el terrible poder de buscar justicia, aún a costa de sus decires”, aseveró.

Desde siempre –insistió- los abogados buscamos justicia en nombre del necesitado de ella, nuestros deberes y obligaciones aún en la Cuarta Transformación no han variado, tenemos la grandeza de nuestra profesión con base a los dictados de nuestras leyes, emanadas de la Constitución mexicana.

“Debería usted pues, tener como Primer Magistrado que lo es, la grandeza de respetarnos, de admitir la parte válida de las razones opuestas a su forma de pensar y actuar, debe estar usted siempre  dispuesto a recibir el discurso, los argumentos, los alegatos de quienes buscamos justicia.

“Han habido muchos presidentes con muchos defectos –continuó Woolrich-, incluso el de ser corruptos y no obstante a semejantes defectos, nos han respetado como abogados; no abuse de su poder, no nos utilice como excusa o coartada para su incapacidad. Le recuerdo que Usted prometió combatir a la narco-política, no protegerla con sus omisiones traducidas en una amnistía a modo”, puntualizó.

En un muy remoto pasado –subrayó- los abogados cuando postulábamos las autoridades en un principio, debían ponerse de rodillas, lo cual dejó de hacerse a finales del siglo XV. “Mucha maledicencia se ha vertido con sus palabras en contra de nuestra sagrada profesión. Por ello, hoy le exigimos se retracte de su dicho, nosotros no traicionamos a México, los que traicionan son los que no cumplen su palabra”, historió.

En la víspera, durante una de sus conferencias mañaneras, el presidente López Obrador arremetió en contra de los abogados mexicanos  al citar textualmente: “Una vergüenza que abogados mexicanos estén de empleados de empresas extranjeras que quieren seguir saqueando a México; claro que son libres, pero ojalá y vayan internalizando que eso es traición a la patria”.

“No somos traidores”, fustigó el abogado Woolrich, para acusar, con tantas beligerancias, denigra la imagen presidencial de México por tanta estupidez del Ejecutivo.

En el contorno sociopolítico, el tabasqueño está conduciendo a México a una situación de caos tanto nacional como internacionalmente que, incluso, mancilla el espíritu de la Doctrina Estrada. Llegará el momento en que López al perder el control social, la Nación caerá en una brutal guerra civil, sobre todo porque reina la anarquía manipulada por el fenómeno de la Oclocracia de los gobernantes, surgida del fondo de lo más ruin del núcleo de la muchedumbre que podría agigantar sus tentáculos corruptos en todos los sectores sociales.

De tal suerte que López Obrador, artífice de la discordia que marca la Agenda Nacional, ha ubicado a México en una situación extraordinariamente peligrosa, aunque entre la gran comunidad conservadora integrada por más de 90 millones de mexicanos, han externado su desprecio por tanta violencia perversa.

La irrupción constitucional de la Patria es parte de la iniciativa del actual Ejecutivo federal, toda vez que su egoísmo que piensa para asimismo, sin equilibrios, lo establecen como un individuo profusamente despiadado con efectos devastadores, que detrás de sus espaldas cuenta con un ejército de seguidores identificados como chairos, que están prestos a la inflexión, con agravantes consecuencias hasta el desmoronamiento de la paz social de todo México.

Reportero Free Lance *

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