Delirio en el Rodeo Texcoco por el retorno de Los Huracanes del Norte

La intensidad musical de Los Huracanes del Norte volvió al Rodeo Texcoco -tras una ausencia de tres años- y el gran público se volcó en ovaciones, cantó y bailó con sus ídolos entre la noche fresca del sábado y la madrugada del domingo.

Texcoco, la multitud... (2)

Unas veinte mil personas se dieron cita en el centro de espectáculos que realmente está en Chicoloapan, Estado de México y donde regularmente se dan cita los máximos exponentes del mundillo de la onda Regional Mexicana. Para Los Huracanes del Norte, el rencuentro con su público del oriente del Valle de México fue toda una experiencia emocional.

Desde que una rampa en la parte trasera del escenario se elevó y fueron apareciendo Heraclio, Chuy, Lupillo, Chapete, Rocky, Pancho y El Güero, comenzaron los gritos, principalmente de las féminas, y cuando comenzaron los acordes musicales se fue fraguando el delirio.

Algunos temas desbordaron el ánimo del respetable: “Que me lleve el diablo”, “No más por tu culpa”, “La Suburban dorada”, “La clave 911”, “Como tú no hay dos” fueron interpretadas por Los Huracanes en compañía de un coro monumental a cargo de la gente.

Baile Huracanes del Norte en Texcoco (2)

  Y mientras los Meros, Meros, Meros de la Música Norteña hilaban un tapete musical de éxitos, la multitud coreaba, bailaba y gritaba conformándose una catarsis colectiva y una alegría desbordaba que quitó definitivamente el sueño…

La fuerza musical y el poder de convocatoria de Los Huracanes del Norte fueron reconocidas por los integrantes de la Banda Arrolladora y Los Titanes que alternaron con los creadores de canciones románticas y corridos que han traspasado el tiempo y la distancia.

Los Huracanes del Norte se llevaron bien cargadas las baterías por tantas buenas vibras y tras dejar a su paso una estela de felicidad en la multitud y luego de dos horas y media de éxitos, se despidieron de su público tras dos veces que los hicieron regresar al escenario para complacer con la otra y otra… luego la madrugada se hizo sueño.

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