Cuba en tiempos de Covid-19: testimonios de solidaridad

Elizabeth Borrego Rodríguez * _________________

La Habana (Prensa Latina).-  El atraque del crucero MS Braemar, el envío de médicos a más de una docena de países, y la vigilancia preventiva a extranjeros y nacionales son algunas de las lecciones humanistas de Cuba frente a la Covid-19.

Desde la aparición de los primeros casos con el virus SARS-CoV-2, las acciones previstas en la mayor de la Antillas ratifican la voluntad de solidaridad de la pequeña isla, cuando más se siente el cerco económico y financiero de Estados Unidos.

En este escenario, Cuba presume de una tasa de nueve médicos por cada mil habitantes, de acuerdo con el titular de Salud, José Ángel Portal. Esta cifra representa más del triple que en Estados Unidos con 2,6, o Corea del Sur con 2,4, y casi el doble que Italia con 4,1.

La nación posee 95 mil médicos y 84 mil enfermeros; en cifras totales esto representa disponibilidad suficiente para, además, ayudar a quien lo necesite, indicó el ministro de Salud en reciente conferencia de prensa.

A esto se suma el desarrollo de fármacos como el Interferón Alfa-2B Recombinante, solicitado por más de 45 naciones desde finales de los 80 hasta la fecha y recomendado por sus comprobadas propiedades antivirales.

De acuerdo con especialistas, la elección del medicamento por las autoridades médicas de China para emplearse frente al nuevo coronavirus obedece a que de manera general estos virus disminuyen la producción natural de interferón en el organismo humano.

El Interferón Alfa-2B Recombinante, resultado del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología, es capaz de suplir dicha deficiencia, fortaleciendo el sistema inmunológico de los pacientes aquejados por la referida dolencia respiratoria.

EVACUACIÓN A TODA VELA

Otra reciente historia de solidaridad cubana ocupó titulares en el mundo: el atraque del crucero MS Braemar con cinco enfermos y otros sospechosos de portar el nuevo coronavirus.

El barco fue rechazado en varios puntos de todo el Caribe pese a que, según fuentes del gobierno británico citadas por CNN, Reino Unido se acercó tanto a Estados Unidos como a Cuba “para encontrar un puerto adecuado”.

La compañía propietaria, Fred. Olsen Cruise Lines, el Gobierno británico, los pasajeros a bordo y varios medios de prensa agradecieron a La Habana por recibir a los pasajeros y a la tripulación el 18 de marzo pasado en el puerto de Mariel, 50 kilómetros al oeste de la capital cubana.

Así lo ratificó en entrevista con Prensa Latina Gonaivy González, uno de los choferes encargados del traslado de los cruceristas en tierra cubana, quien insistió en su pronta disposición para participar luego de conocer la situación de los pasajeros y tripulantes en la embarcación.

“Agradecieron el trabajo nuestro y el de nuestro país por haberlos aceptado cuando nadie los quería. Debe ser por eso que no sentí miedo, nosotros fuimos a hacer nuestro trabajo con una precaución mayor, y así la hicimos: entregando amor y cariño”, añadió.

La odisea del MS Braemar comenzó el 8 de marzo, luego de dos semanas navegando por el Caribe, cuando arribó a Cartagena, Colombia, para dejar a una ciudadana estadounidense diagnosticada con el virus.

Tras zarpar, se conocieron otros cinco casos a bordo -cuatro turistas y un tripulante-, por lo que se negó la entrada en otros puertos de la zona. Además de los enfermos, otros 20 pasajeros e igual número de tripulantes, incluido un médico, permanecían aislados por sufrir síntomas.

El 16 de marzo el canciller cubano, Bruno Rodríguez, confirmó que la nación recibiría el navío tras la solicitud de Londres y “en respuesta a una emergencia de salud en la que podría existir riesgo para la vida de las personas enfermas”.

De conjunto con autoridades británicas, se organizó que, una vez que los viajeros arribaran a la isla, se procediera a su retorno seguro e inmediato a Reino Unido por vía aérea.

“Nunca habíamos trabajado así, era algo nuevo pero todos cumplimos con las medidas. Gracias a eso, ninguno presenta ningún síntoma y todos estamos en buen estado”, comentó el joven chofer de 33 años desde el centro de aislamiento donde cumple cuarentena.

Una vez en los ómnibus, estaban todos muy agradecidos y contentos, decían que regresarían a Cuba después, añadió.

MEDIDAS POR LA VIDA

Desde mediados de marzo, las autoridades cubanas intensificaron el plan de combate al nuevo coronavirus según las fases de desarrollo de la pandemia, al conocerse el contagio de tres turistas italianos, primeros confirmados en el país.

Con un llamado al aislamiento social, el programa prevé el aseguramiento de suministros básicos, evitar aglomeraciones e intensificar la vigilancia, en particular para los residentes que regresaron del extranjero, únicos autorizados a entrar al país desde el 24 de marzo.

En ese sentido, el cese de las actividades turísticas en el país resulta particularmente doloroso por la importancia de la industria del ocio para la economía asediada de la isla.

Sin embargo, el país atiende a sus nacionales y a extranjeros aun ingresados a la vez que extiende su mano a otras naciones con colaboración médica para frenar el desarrollo de la Covid-19.

Más de una docena de brigadas cubanas viajaron a países de diversas latitudes en respuesta a las solicitudes de sus gobiernos.

“Son tiempos donde hay que exaltar los valores humanos, son tiempos de solidaridad, de generosidad, de entrega, apoyo, responsabilidad y de mucha disciplina y exigencia”, aseguró al respecto presidente cubano, Miguel Díaz-Canel.

Hasta el momento, la nación ha enviado equipos sanitarios a China, Nicaragua, Venezuela, Italia, Granada, Jamaica, Antigua y Barbuda, San Vicente y las Granadinas, Santa Lucía, Dominica, San Cristóbal y Nevis, y el Principado de Andorra y Belice.

*Periodista de la Redacción Nacional de Prensa Latina.