Cuba, el otro amor de Jean Lamore y María Elena Orozco

Marta Cabrales * ______________

Santiago de Cuba (Prensa Latina).-  Una hermosa historia de amor tejida entre el intelectual francés Jean Lamore y la profesora cubana María Elena Orozco hace más de 30 años trasciende a la formación académica de decenas de profesionales de ambas naciones.

Bastó la publicación de una nota informativa sobre el quehacer de la académica, quien permanece en Francia debido a la Covid-19, para constatar su huella entre estudiantes y graduados, principalmente de Historia del Arte en la Universidad de Oriente (UO), aquí, y las de Burdeos, en Francia.

Fueron decenas de positivos mensajes y opiniones en las redes sociales, mediante los cuales se expresaba la admiración y el cariño hacia el desempeño de la reconocida profesora.

En esa trayectoria resalta el acompañamiento como tutora de Orozco en las investigaciones para tesis de doctorados, un rubro en el cual ella atesora un notable prestigio entre sus colegas y discípulos.

Todo comenzó, explica a Prensa Latina vía correo electrónico, con los intercambios entre la UO y las Universidades de Burdeos desde 1978, bajo el liderazgo de Lamore, quien ha sostenido desde entonces fuertes vínculos con Cuba, su Revolución, historia y cultura.

Con sendas tesis doctorales, una en Ciencias sobre arte, que en 1994 fue la primera de su tipo en el Oriente con el título La desruralización de Santiago de Cuba: génesis de una ciudad moderna, y la otra en 1997 en la Universidad Michel Montaigne o Burdeos IV, ella afianzó su itinerario científico.

Orozco evoca con orgullo su aporte como fundadora del Departamento de Historia del Arte en la casa oriental de altos estudios y tiene recuerdos agradecidos para los doctores Francisco Prat, republicano español, y Adolfina Cossío, leyendas de ese claustro que ya suma casi 75 años.

Con idéntica satisfacción rememora, antes de esa etapa, la organización de la Primera Jornada Nacional de Cultura Aborigen en Banes, provincia de Holguín, y su trabajo para la programación del canal televisivo Tele Rebelde junto al escritor José Soler Puig, primer premio de novela Casa de las Américas.

CUBANOS COMO LAS PALMAS

La pareja contrajo matrimonio en 1988 y desde entonces han sido constantes las idas y venidas entre Cuba y Francia, incluida la impartición alterna de docencia por parte de la cubana en su universidad de origen y las de Burdeos.

De ese intercambio humano y profesional han resultado varios libros, entre los cuales resalta, en colaboración con su alumna santiaguera María Teresa Fleitas, Formación de una villa caribeña. Urbanismo y arquitectura de Santiago de Cuba (1788-1930), publicado en el 2011 por Bordeaux PUB.

Un tema recurrente en las indagaciones de la profesora ha sido el de la huella francesa en su ciudad de origen y así lo indica Presencia francesa e identidad urbana en Santiago de Cuba, sacado a la luz por Ediciones Santiago en el 2002.

También evidencia ese interés el volumen Louis Francois Delmés: el cartógrafo francés de Santiago de Cuba, junto a varias aproximaciones más.

En otros 18 textos colectivos y más de 40 artículos en revistas cubanas, francesas y españolas ha estado la rúbrica de Orozco, quien no cesa de profundizar en esa impronta de la nación europea, de lo cual dan fe las búsquedas que desarrollaba en archivos de Burdeos.

Particularmente interesante resulta la búsqueda de ambos para una revista de la provincia oriental de Las Tunas acerca de la primera estancia en esa ciudad francesa de la poeta cubana, camagüeyana, Gertrudis Gómez de Avellaneda, en 1836.

Investigaciones sobre los ingenieros militares en Cuba en el siglo XIX y la elaboración del artículo Un ilustre desconocido: Manuel de Heredia Ivonnet, militar franco-cubano. Su formación y su obra en el Departamento Oriental ocupan la agenda de la incansable estudiosa.

La organización de importantes eventos internacionales junta también el empeño de Lamore y Orozco, quienes han tomado parte en múltiples festivales, conferencias, coloquios y exposiciones de artes plásticas en los que las culturas y las historias cubana y francesa han sido protagonistas.

La publicación del libro Nuestra América: identidad y retos, por la Casa del Caribe, con sede aquí, está en las perspectivas de Jean, profesor emérito de la Universidad de Oriente, que sumará un aporte más a sus acuciosos ensayos sobre José Martí, el Héroe Nacional cubano.

La Cátedra de Estudios Francocubanos y Caribeños Montaigne-Montesquieu que funciona aquí desde el 2012 en el Centro Cultural Francisco Prat, es uno de los sueños cumplidos para ambos académicos, quienes acumulan premios y condecoraciones de los dos países en honor a tanta dedicación.

Ahora, cuando la pandemia les dificulta el regreso y la añoranza crece por días, la respuesta es categórica ante la difícil elección por esa pertenencia compartida: nuestra casa patrimonial está en Santiago de Cuba.

*Corresponsal de Prensa Latina en Santiago de Cuba.

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