Costos de la sumisión

El otro dato
Juan Chávez ________________

La Corte se lució como el aparato judicial a las órdenes supremas del presidente López Obrador.

“Hagamos lo que él pide, no pongamos obstáculos jurídicos a su proyecto por cambiar a México con su cuarta transformación”, les ha de haber consignado  a los ministros  que domina el ministro presidente Arturo Zaldívar.

No habían pasado siquiera dos semanas de haber abierto las puertas del tribunal a los cinco nuevos ministros que el señor de Palacio le envió para integrar, con los incondicionales que ya tenía, el nuevo bloque que declaró constitucional la consulta para juzgar a los expresidente.

Zaldívar escogió entre Dios y el Diablo y prefirió quedar bien con el señor de los infiernos para que el país siga sometido a sus arbitrariedades y ocurrencias, siempre en contra de la ley.

La tarea obligada de la Suprema Corte de Justicia de la Nación: discernir con claridad entre legalidad y justicia; establecer diferencia entre promover justicia o impartirla; buscar la verdad para el sano orden social y la defensa de la Constitución, quedó totalmente relegada.

Uno de los cinco ministros disidentes, Javier Laynez Potisek, afirmó con valentía: “La materia de la consulta es inconstitucional; la justicia no se consulta, los jueces no son nombrados para ganar popularidad”. La ministra Norma Lucía Piña Hernández, contundente: “no se puede cambiar la materia de la pregunta y ésta es notoriamente inconstitucional”. Afirmaciones convincentes.

¿Representa el caso de los seis adeptos a la proposición del presidente López Obrador miedo o sumisión? ¿Intimidación? ¿Abyección, como escribió en tuíter el doctor Silva-Hérzog?

La sentencia de un juez constitucional tiene fuerza suficiente para anular la actividad —eventualmente  injusta— de los otros poderes de la Unión: el legislativo y el Ejecutivo. Por tanto, se le considera preclaro garante del régimen democrático. Por ello, con sus justas resoluciones, debe salvaguardar la dignidad de los mexicanos, ante la prepotencia de las fuerzas sociales y arbitrariedades del poder.

En lo personal creo que los ministros devotos del presidente formularon su voto positivo por varias razones: comodidad, tibieza, miedo y sumisión

Si deja de aplicar una ley justa, por temor a que le critiquen, a que le persigan, a que le difamen, a que perturben su vida privada…. ese juez está mediatizado, ese juez ya es parcial: su miedo es su parte.

El infierno está lleno de bocas calladas. En estos tiempos de sumisa transigencia, urge llamar a las cosas por su nombre. ¡El escándalo de la Corte demuestra que la crisis de México, es crisis de hombres!

La mansedumbre de la Corte tendrá s costos: la desconfiabilidad en sus juicios por el artero golpe que significó su declaración de “constitucionalidad” para los particulares; en las inversiones y en el crecimiento del país.

No en balde este lunes en su balero-mañanero  L(i)opez se apresuró al anunciar multimillonaria suma de pesos en infraestructura, con el sector privado a su lado.

En estos tiempos de sumisa transigencia, urge llamar a las cosas por su nombre. ¡El escándalo de la Corte demuestra que la crisis de México, es crisis de hombres!

Además, como los expresidentes, López Obrador será también juzgado porque es de “los actores políticos del pasado”.

En la pregunta aprobada por los seis ministros boca bajeados  cabe perfectamente bien un proceso de esclarecimiento de la decisión política de López Obrador de haber tomado, en los años pasados, la decisión de “su” plantón en  Paseo de la Reforma después de perder las elecciones del 2006.

Sí, el acto de prestidigitación de la Corte habla de las decisiones políticas tomadas en años pasados por los actores políticos y el 2020 será un año pasado para el día de la consulta.

Así que, si el asalto al Paseo de la Reforma de hace ya 14 años es un hecho viejo, con delitos prescritos, en el planteamiento de la SCJN caben las decisiones de este gobierno asumidas entre el 2018 y el 2020.

Desde la cancelación de la construcción del Aeropuerto de Texcoco, pasando por la violación de los contratos vigentes de no pocas empresas dedicadas al sector energético, los recortes arbitrarios al presupuesto que dejaron sin medicamentos a los niños con cáncer o en negligente manejo de la pandemia de la Covid-19 y de la crisis económica. Total, la Corte pudo iniciar el harakiri para el tabasqueño.

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