Consenso nacional

Aunque pese

Salvador Martínez G. ___________________

Sin sobresaltos ni contra tiempos se llevó a cabo el tan esperado encuentro de la Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago) y el Presidente de la República, en San Luis Potosí.

Los barruntos de tormenta que algunas voces de la oposición auguraban para este encuentro fueron desplazados por la coincidencia entre los mandatarios Federal y estatales para alcanzar el desarrollo económico a la brevedad posible, tras el serio deterioro sufrido por la contrición de la actividad comercial y productiva a que obligo el Civid-19.

Fiel a su estilo Andrés Manuel López Obrador subrayo los beneficios que a la población ofrecen sus programas sociales, que sostuvo se mantendrán en todos y cada uno de los estados de la República y la Capital del país.

No se omitió la necesidad de la inversión federal en infraestructura que también se ofreció para todas la entidades, así como también presupuestos garantizados para la educación y, desde luego, para la salud.

El tema que parecía más álgido, el de la revisión del pacto fiscal fue directamente abordado y se marcó una ruta para su análisis y eventuales propuestas de reforma, pero sin olvidar los principios de equidad y distribución de la riqueza, especialmente para las entidades más pobres.

La coincidencia general fue la necesidad de recuperar el desarrollo económico, por encima de los riesgos del coronavirus, y para ello se resaltó que se cuenta con un importante apalancamiento con finanzas sanas a pesar de la severa crisis padecida.

No hubo conflicto y si consensos. Una ruta que seguir, no fácil pero sí viable.

SUSURROS

El encuentro de la Conago se desarrolló bajo la sombra de la corrupción registrada en el sexenio pasado y puesta al descubierto por el exdirector de Pemex, Emilio Lozoya Austin y un video difundido en redes y medios de comunicación.

Los Gobernadores panistas, los más aguerridos de la Conago, sintieron los efectos devastadores de los señalamientos de corrupción rampante en su partido.

El más afectado fue el gobernador de Querétaro Francisco Domínguez Servién, cuyo secretario particular, Guillermo Gutiérrez Badillo, tuvo que ser destituido al vérsele en un video contando pacas de dinero, hasta por 12 millones de pesos que serían repartidos entre senadores a cambio de su voto a favor de la reforma energética.

No se debe olvidar que sin fuerza moral no hay fuerza política.

salvadormartinez@visionmx.com

Twitter: @salvador_mtz

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