Cárdenas Gracia, un hombre de verticalidad y de entera convicción

.- El presidente López innecesariamente recordó a todos los servidores públicos que en tiempos de transformación “la administración pública exige convicción, lucha entrega y se padecen fatigas, porque su trabajo es como un apostolado”.

Blas A. Buendía / Reportero Free Lance ___________________

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Se reafirma que el Doctor Jaime Cárdenas Gracia, conforme a su carta de renuncia al Instituto para Devolverle al Pueblo lo Robado, es un hombre probo, su código de ética lo eleva por encima de muchos políticos de dudosa reputación.

Posee una honorable carrera tanto académica como política, impecables, y muy envidiable, incluso ha contribuido con su sapiencia constitucionalista, la formación integral de su acción en la administración pública.

Es de lamentarse que el presidente López Obrador no haya valorado los grandes esfuerzos del Abogado Jaime Cárdenas Gracia, y no es justo que el Ejecutivo haya jugado con la ironía.

Es decir, el presidente López innecesariamente recordó a todos los servidores públicos que en tiempos de transformación “la administración pública exige convicción, lucha entrega y se padecen fatigas, porque su trabajo es como un apostolado”.

Indubitablemente, el Doctor Jaime Cárdenas Gracia es un hombre institucional y republicano, un hombre de convicciones, de lucha en la entrega de sus responsabilidades, sus fatigas y desvelos tanto en la academia como en otros cargos de alta responsabilidad, ha establecido un incomparable código de rectitud que es parte fundamental de su apostolado. Quienes lo conocemos no tendríamos el derecho de decir lo contrario.

Por consiguiente, López Obrador no tiene ninguna calidad moral en poner entredicho lo que el Doctor Jaime Cárdenas Gracia, ha desempeñado con mira de alturas durante toda su vida, y quien por cierto, en el mundo académico, es un brillante mexicano.

Y si en ese juego tan pernicioso y extremadamente maquiavélico está el presidente López –solo habla por hablar, actuar con un impertinente histrionismo-, solo habría que exigirle que aclare su negro pasado.

Tan solo se enumera lo siguiente:

¿Por qué demonios no quiere informar al pueblo de México, los motivos de haber asesinado de un balazo a su hermano José Ramón López Obrador, así como a su “amigo” José Ángel León Hernández, a quien le pegó un pelotazo de béisbol en la nuca, dejándolo en coma hasta que perder la vida?

¡El pueblo de México sigue estando horrorizado de saber que en Palacio Nacional vive un asesino (…)

¿Por qué no habla con la verdad de la forma en que convirtió en multimillonarios a los vagos y viciosos de sus hijos, a quienes la sociedad en su conjunto, califican como “los trivagos”, presumiendo fotografías sobre los costosos viajes que han realizado por el mundo, gracias a la partida secreta del presidente López?

¿Dónde quedó la austeridad republicana de la perniciosa 4T?

¿Por qué demonios le quitó el presupuesto al Sector Salud en esta época de pandemia, dejando a millones de mexicanos desamparados y asechados por la muerte al ser contagiados por el Covid-19, dineros que lo regaló a otros países para su desarrollo social?

¿Y nosotros los mexicanos qué no contamos?

¡López, ya vete…, eres un inútil como presidente de la República!, le replica el pueblo mexicano al que se convirtió en potencial genocida, y pareciera que goza la muerte de miles de mexicanos que hasta ahora suman más de 73 personas.

En esa consigna se suman millones de mexicanos agraviados y que, como apostolado del clamor popular, López Obrador debe de obedecer: “¡Renuncia, pero ya!”

¡México no es tuyo, es de los mexicanos!

¡Al diablo con el Peje y sus inservibles instituciones!, dicen.

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