Cansan los “moditos” de AMLO

Pulso
Eduardo Meraz ________________

Todo indica que el estilo personal de gobernar del presidente Andrés Manuel López Obrador, no únicamente genera división en la sociedad; también cansa a sus colaboradores, independientemente del grado de cercanía que tengan. Los moditos del mandatario al parecer se han vuelto más irritantes, por lo que no todos están dispuestos a aguantarlos.

Conforme pasan los días, el ejecutivo se percata que gobernar no es tan fácil como aseguraba en un principio y que el conocimiento del pueblo sabio y bueno resulta insuficiente para saber cómo manejar la administración pública y hacer un adecuado diseño de políticas y estrategias.

Si bien muchos de sus colaboradores aceptan de buen grado o por conveniencia la errática forma de conducirse de López Obrador, hay otros que se han dado cuenta de las limitaciones presidenciales, sin poderlas modificar, y prefieren tomar distancia de un modelo, la 4T, cuyos bandazos cada vez son más notorios y de rendimientos decrecientes.

Los más recientes casos, son los de Jaime Cárdenas Gracia, que presentó su renuncia al Instituto para Devolverle al Pueblo lo Robado (Indep) y el de Alfonso Morcos a la dirección general del Centro Nacional de Control de Energía (Cenace).

En la casi totalidad de los casos, las renuncias de los servidores públicos son por desacuerdos con el jefe del ejecutivo que –como dice la canción- no entiende razones y prefiere perder activos valiosos, a cambio de personajes lisonjeros y dispuestos a la ignominia si es necesario, con tal de no quedar fuera del presupuesto.

Es decir, que el presidente López Obrador no se conforma con el 90 por ciento de honestidad y 10 por ciento de capacidad, sino que reclama obediencia ciega y acrítica, sobre todo cuando hay síntomas de corrupción en las dependencias y entidades públicas.

En el caso de Jaime Cárdenas, queda claro –como él mismo dice- que si bien no está desilusionado con la “cuarta transformación (4T)”, cuando ya no se está bien en un lugar es mejor irse. Lo cierto es que los malos manejos que se presentaban en el Indep, más el manejo caprichoso de los recursos que hacía el propio mandatario, como la rifa no rifa del avión presidencial, hacían inviable su permanencia en ese lugar.

“Yo creo que la expectativa mía con el Presidente, con el gobierno federal, con sus colaboradores más cercanos eran que me iba a escuchar […] lo pude exponer y ellos esperaban, seguramente de mí, una lealtad que por supuesto la realicé, fui leal con ellos, soy leal con ellos, pero mi lealtad no era ciega, mi lealtad es reflexiva, creo que ahí comenzaron los problemas”, indicó Cárdenas Gracia.

Sin embargo, el tono de las respuestas de López Obrador en relación en esta declinación, muestran su carácter voluble y poco le importa denigrar a quien durante muchos años lo acompañó en su lucha, inclusive cuando fue consejero del ahora Instituto Nacional Electoral.

Por cuanto a la salida de Alfonso Morcos del Cenace, es dable especular que obedeció a los recientes reveses que ha tenido el sector, que van desde la suspensión de la aplicación del Programa Nacional de Energía 2020-2024, de parte de un juez, hasta la inviabilidad de muchos de los proyectos petroleros, tanto por la judicialización de muchos de ellos como por la falta de planeación en otros.

Estos moditos en el estilo personal de gobernar de López Obrador empiezan a cansar a algunos de sus colaboradores. Por ello, no debe extrañar que este cansancio se extienda a otros grupos sociales.

He dicho.

EFECTO DOMINÓ

El presidente Andrés Manuel López Obrador aseguró que en el juicio contra Genaro García Luna en Nueva York no hay hasta ahora un señalamiento contra el ex presidente Felipe Calderón. “Se infiere, porque fue su secretario de Seguridad Pública que puede haber complicidad, pero no está probado”.

eduzarem@gmail.com

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