Calidad humana y profesional, esencias del desafío médico cubano

Dailyn Ruano Martínez * _______________

Caracas (Prensa Latina).-  Junto a la sensibilidad y compromiso con la salud, la medicina requiere un elevado nivel de competencias profesionales a fin de garantizar prácticas  efectivas ante nuevas enfermedades como la Covid-19, asegura el doctor cubano Antonio Luján.

El especialista de medicina interna y cuidados intensivos, con más de cuatro décadas de experiencia en la práctica y la docencia, considera indispensable en el personal de salud, «el estudio y la superación permanente de conocimientos, celosamente motivados por los más instruidos para afrontar los constantes desafíos de la profesión».

Al término de su segunda misión internacionalista en Venezuela, el doctor Luján comparte con Prensa Latina algunos criterios y enseñanzas trasmitidas a los colaboradores de las misiones cubanas y profesionales venezolanos, durante un recorrido por nueve estados del país suramericano en los últimos meses.

«Desde el inicio de la pandemia, nos dirigimos a cada Centro de Diagnóstico Integral (CDI) para brindar capacitación en bioseguridad y atención al paciente grave de Covid-19, donde constatamos el interés y la responsabilidad de los médicos ante la necesaria preparación para enfrentar al letal virus SARS-CoV-2», apunta Luján.

El profe, como le apodan alumnos y colegas del gremio, valora como «muy cohesionada la lucha para revertir fatales desenlaces de la pandemia en Venezuela», mientras agradece la posibilidad de compartir experiencias con profesionales venezolanos de los CDI; «aprendes de su idiosincrasia y formas de asumir la emergencia sanitaria», destaca.

Existen aspectos aún desconocidos de la enfermedad de Covid-19, razón por la cual resulta imprescindible extremar las medidas de protección, no solo en las instituciones de salud, sino en todos los escenarios de la sociedad, advierte el especialista, natural de la Isla de la Juventud.

«Me refiero al permanente uso del nasobuco, el distanciamiento social, el lavado de manos, y en los lugares con mayor exposición a cargas virales como las salas de terapia intensiva, deben emplearse medios de protección adicionales, dígase las pantallas faciales, trajes, guantes, gafas, sobrebatas desechables, soluciones desinfectantes», precisa.

Además de las lecciones impartidas durante los últimos cinco meses en estados como Delta Amacuro, Bolívar y Zulia, entre otros, el especialista de 67 años de edad, trasmitió a varias generaciones sus conocimientos médicos a través de la práctica docente, la cual califica como «muy edificante y de constante superación».

Desde nuestro modesto esfuerzo contribuimos a la formación de estudiantes de tercer y cuarto año de Medicina de la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM) en el estado de La Guaira, a la superación de médicos en distintas especialidades, personal de enfermería y otros perfiles, detalla el doctor, de reconocido prestigio profesional.

De voz suave y apreciable calidad humana, a Antonio Luján le apasiona la investigación ante la complejidad de los casos y la actualización de la bibliografía médica, a la cual dedica parte de su tiempo libre, en pos de ofrecer el más certero tratamiento a los pacientes.

El veterano galeno atesora múltiples historias en el gratificante ejercicio de salvar vidas, referidas a colaboradores cubanos, personal de diferentes embajadas y personalidades del país sudamericano donde su labor asistencial resultó decisiva.

«Recuerdo a Beatriz, estudiante brasileña de la ELAM con lupus eritematoso sistémico, ingresó con insuficiencia hepática aguda y anemia hemolítica autoinmune, para lo cual la precisión clínica diagnóstica resultó determinante en el tratamiento exitoso y su recuperación posterior» precisa Luján.

Con el grato sabor del deber cumplido, el especialista cubano dice adiós al país al cual dedicó años de experiencia por la salud del pueblo venezolano, para retornar a la isla caribeña donde continuará activo en el ejercicio de la medicina y dedicará un tiempo especial a su hija mayor en la terminación de la carrera como médico.

UNIDOS POR EL AMOR Y LA MEDICINA

En cada historia de entrega profesional, durante arduas jornadas de trabajo en Venezuela, el doctor Antonio Luján encontró el apoyo emocional y laboral de su esposa, la enfermera intensivista Leidy Mariam Borrego, incluso en aquellas donde el deber los separó por algunos meses dentro del mismo país.

Juntos mostraron la pertinencia y ejemplaridad del binomio médico-enfermera, como aquella mañana de abril del 2018 cuando arribaron al CDI María Eugenia González, ubicado en el oeste de Caracas, para brindar sus servicios a la población venezolana en el cuerpo de guardia.

Además del habitual grupo de pacientes encontraron a Samantha Urquijo, niña cubana de poco más de un año de edad, a la cual le aplicaban diversos procedimientos médicos para estabilizarla debido a su severo estado de disnea; sin embargo, fueron Luján y Borrego quienes lograron revertir las consecuencias del tenso episodio.

Fue un día lento y difícil en la espera por la mejoría de la bebé, relata a Prensa Latina la colaboradora, natural de la Isla de la Juventud, de cabello negro, esbelta figura y rostro dulce; «de esas jornadas sin descanso en el cuidado de cada detalle para lograr la ansiada mejoría y total recuperación de la pequeña».

Durante tres años de labor en Venezuela, la licenciada en Enfermería suma disímiles experiencias en la atención a pacientes, algunas más complejas como la participación en una operación de urgencia, cerca de la media noche, a un colega de 52 años de edad con sangramiento digestivo imparable y apenas cuatro gramos de hemoglobina.

«Lo operó el doctor Juan Charles Anderson, cirujano de mucha experiencia, junto a un equipo maravilloso, y nosotros en la unidad de cuidados intensivos, tanto médicos como enfermeros, hicimos historia ese día; fue una gran hazaña dada la gravedad del caso», acota Borrego.

Con dotes de empatía y comunicación, la profesional de la misión médica cubana siente orgullo de su contribución al pueblo venezolano mediante el programa de salud Barrio Adentro, inaugurado por los líderes Fidel Castro (1926-2016) y Hugo Chávez (1954-2013) en el año 2003.

Al cabo de 27 años de experiencia, Borrego define las cualidades indispensables de un trabajador del perfil de enfermería, «humano, responsable, de carácter, sencillo, con ansias de conocimientos y la habilidad de ponerse en lugar del paciente en todo momento, con el deseo urgente de ayudarlo a incorporarse a la sociedad».

Al culminar el período de prestación de servicios en Venezuela, la enfermera confiesa llevarse «el sabor de tantas historias en la patria de Simón Bolívar, de sus costas bañadas por el océano Atlántico, donde ejercimos con nuestra experiencia y voluntad, para ayudar a este querido pueblo».

Satisfechos por culminar con éxito sus años de colaboración médica, el matrimonio de Leidy Mariam Borrego y el doctor Antonio Luján regresan a Cuba junto con sus hijas, donde les esperan otros retos profesionales en materia de salud.

*Corresponsal de Prensa Latina en Venezuela.

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