Bolivia bajo dictadura, EE.UU. el poder real: Evo Morales (Parte 1)

Stella Calloni * __________________

Buenos Aires (Prensa Latina).- A poco más de seis meses del golpe de Estado (10 de noviembre, 2019) contra el presidente Evo Morales en Bolivia, exiliado ahora en Argentina, advirtió sobre la grave situación que vive su país bajo un gobierno de facto encabezado por la autoproclamada presidenta Jeanine Áñez.

Además de reprimir produciendo masacres contra la población y perseguir y encarcelar a dirigentes y militantes políticos, está destruyendo sistemáticamente el modelo social, económico y los logros alcanzados por el derrocado gobierno del Movimiento al Socialismo (MAS).

Ahora ese país enfrenta la pandemia de Covid-19 sin la presencia estatal, mientras las amenazas militares crecen y siguen llegando tanques de guerra desde el interior del país para guarniciones militares de la ciudad de La Paz, denunció el exmandatario en entrevista en Buenos Aires.

Consultado sobre la situación general en su país recordó que “la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomendó para Bolivia una cuarentena rígida pero la presidenta de facto no la aplicó y la situación de las familias más humildes se agrava por la ausencia del Estado, lo que empeora para algunas regiones como el departamento del Beni, el más afectado en estos momentos por la expansión rápida de Covid-19. Acaban de comunicarme que un joven militante está agonizando en el Beni y hay otros casos graves, y nos sentimos impotentes ante esta situación”.

Stella Calloni (SC): Ud. ha denunciado la ausencia del Estado en estas circunstancias, agravadas por esas movilizaciones militares.

Evo Morales (EM): Es lo que estamos viendo en todo el país y de esto surge lo que pasó con el sistema de salud organizado que dejamos y la actual ausencia del Estado boliviano para proteger a la población de los efectos letales del virus. Con la pandemia pudimos ver que todo ha cambiado.

Entre 1985 y 2005, en 20 años de neoliberalismo, se habían invertido 500 millones de dólares en salud. Entre 2006 y 2018 nosotros invertimos otros mil 600 millones de dólares y estaban habilitados hospitales incluso de segundo y tercer nivel, sin contar con las postas sanitarias.

Como ejemplo cito el caso de Montero, en el departamento de Santa Cruz, donde habíamos terminado un hospital importante y los golpistas lo paralizaron. Sólo en nuestra gestión (2006-2019) empezamos con el programa del Seguro Universal de Salud. En sólo diez meses se dieron diez millones de consultas  con atención gratuita y ahora paralizaron el Servicio del Seguro Universal.

No puedo entender que el Seguro Universal también fue abandonado, ni la destrucción del sistema de salud que dejamos. Quienes hemos defendido la presencia del Estado no estábamos equivocados. Los golpistas paralizaron todo el sistema de salud que implementamos.

SC: Ud. destacó siempre este proyecto, ¿cómo se hubiera enfrentado la pandemia si ustedes estuvieran en el gobierno?

EM: En estos momentos estaría funcionando ese sistema de salud, que significaba un cambio profundo. Inmediatamente después del golpe expulsaron y maltrataron a los médicos cubanos.

Habían venido a Bolivia a cambio de nada, no pidieron nada, estaban haciendo un trabajo muy importante, no vinieron a privatizar sino a avanzar en un proyecto de salud para todos.

Recuerdo siempre que Fidel (Castro) me dijo una vez, “nosotros compartimos lo poco que tenemos, especialmente en derechos de educación y salud”. Fidel sigue siendo para mí el hombre más solidario del mundo.

Además de salud, Cuba también envió los maestros para el proyecto de alfabetización. Nos ayudaron con los programas de alfabetización con el “Yo, sí puedo” y vencimos el analfabetismo. A esto se añadió el bono Juancito Pinto, con lo cual evitamos la deserción escolar que era muy grave en Bolivia.

Después de ser alfabetizadas muchas mujeres querían seguir estudiando y nosotros con esa ayuda enorme, implementamos la educación del secundario y vimos a veces cómo se graduaban juntas madres e hijas de bachilleres. Fue de mucha emoción.

Nos dimos cuenta que era cuestión de animar, orientar, incentivar. Uno siente que esto es hacer algo por la patria y sobre todo con transparencia, y que destruir esto es inhumano.

SC: ¿Cómo evalúa la situación política en estos momentos?

EM: Este gobierno nunca fue para nosotros de transición, como dijeron que iba a ser. Es un gobierno de facto, una dictadura, incluso como lo que pasó con las dictaduras del general Hugo Bánzer (1971-1978) y de Luis García Meza (1980-1981). Bolivia está siendo gobernada por los norteamericanos, por la CIA.

El asesor privado de la presidenta de facto (Erick Foronda) era asesor en la embajada de Estados Unidos, el exministro de Salud (Marcelo Navajas) era el médico de esa embajada y además tenía una clínica privada, lo que de hecho era constitucional.

Es el mismo que estuvo en el tema de los sobreprecios de los respiradores comprados y que cuando se hizo la investigación, claramente dijo que este sobreprecio era por orden de la presidenta y el ministro de Gobierno. Lo confesó al ser detenido y encarcelado. Pero esta y otras situaciones parecidas demostraron la gran corrupción del gobierno de facto, que ahora intenta suspender indefinidamente las elecciones.

SC: La presidenta autoproclamada había permanecido en ese cargo en forma transitoria exclusivamente para llamar a elecciones, ¿podía ella cambiar gabinete y tomar las decisiones que está tomando?

EM: La única obligación que tenía Áñez era llamar a elecciones rápidamente. Ahora es también candidata a presidenta, lo que no objetamos (aunque ha sido objetado por observadores de la ONU) pero lo que está haciendo junto con la derecha, bajo las indicaciones políticas de Estados Unidos, es suspender indefinidamente las elecciones.

Mediante un decreto intenta poner en vigencia la constitución de 1994, inhabilitar y proscribir al MAS. Además amenaza al Senado. Esta es la meta de la derecha, impedir las elecciones. Es que antes de la pandemia el MAS ganaba y ahora también. Por eso sigue siendo entre nosotros el gran debate sobre el tema electoral para nuestro movimiento.

También el gobierno de facto ha presentado acciones contra la Ley 1297 de postergación de elecciones y contra la Ley 421 de distribución de escaños. Su objetivo es claro: profundizar la crisis para que no se realicen las elecciones y se prorroguen. El pueblo boliviano está luchando para recuperar sus derechos arrebatados.

SC: Ud. denunció un movimiento de tanques de guerra para tomar posiciones en cuarteles militares en la ciudad de La Paz, mientras que recientemente el jefe de las Fuerzas Armadas, general Sergio Carlos Orellana, se presentó vestido de fajina en la Cámara de Senadores para que firmen sus ascensos, y amenazó que si no los aprueban los senadores serán confirmados por las leyes militares, ¿cómo lo analiza?

EM: La presidenta del Senado, Eva Copa, del MAS, les dijo que no se someterán a las presiones de militares ni del gobierno. Esto aparece como un nuevo golpe de Estado y agrava aún más la situación ante el mundo sobre los intentos de continuar impidiendo el proceso electoral. Por eso hablamos de dictadura.

En cuanto a los tanques, la pandemia no se combate con tanques de guerra, ni fusiles ni gases, sino con la presencia activa del Estado ante la gravedad de la situación social. Se necesitan alimentos en forma urgente.

El gobierno de facto ha creado un pequeño bono de 500 bolivianos para dos meses y si uno compara, para los petroleros dan 416 bolivianos por día. Nosotros a los petroleros les pagábamos un bono para alimentos de 150 por día. Pero ahora suben a 416 y sólo les llegan los 150. El resto es parte del negociado, el robo y la corrupción.

Anoche (29 de mayo) estuve comunicado con Bolivia y supimos que llegaron tres tanques de guerra a La Paz. La semana pasada llegaron diez tanques desde la localidad de Tapalcá y de Coro-Coro regimiento de área rural. De Patacamaya (situada a 98 km de la capital) van a llegar ocho tanques de guerra también a La Paz y 14 están en regimientos de la ciudad.

Ayer dijo Añez que iba a ver cuarentena flexibilizada, y nos preguntamos ¿para qué tanques de guerra? La pandemia no se combate con tanques ni con fusiles ni con gases, las elecciones no se hacen con tanques.

Y por otro lado vemos que al pueblo solidario del trópico de Cochabamba, que lleva frutas y alimentos compartiendo lo poco que tienen con la población, los encarcelan, los detienen, incluso a alcaldes de algunas localidades provocando cada vez más conflictos con la población.

(Continúa)

*Prestigiosa intelectual y periodista argentina. Colaboradora de Prensa Latina.