Biodiversidad en Angola, amenazas y progresos

María Julia Mayoral* _________________

Luanda (Prensa Latina).-  El gobierno de Angola proyecta expandir las áreas naturales con diferentes de grados de protección legal a fin de preservar la biodiversidad del país, amenazada por distintas prácticas productivas y alteraciones climáticas.

Según expertos, la tala indiscriminada de árboles con fines agrícolas, ganaderos y forestales, la caza ilegal, los derrames de petróleo, la degradación de manglares y la explotación de yacimientos minerales, figuran entre las causas fundamentales del deterioro de los ecosistemas.

A finales de noviembre, en una conferencia del sector minero, el presidente de la República, João Lourenço, reiteró que las empresas nacionales y extranjeras están obligadas a respetar las exigencias medioambientales a fin de evitar la contaminación y contribuir el desarrollo sostenible.

El director del Instituto Nacional de Biodiversidad y Áreas de Conservación, Aristofanes Pontes, anunció que el Poder Ejecutivo valora el establecimiento de nuevos espacios protegidos, entre ellos la Floresta de Cumbira, en la provincia de Cuanza Sur, la Sierra de Pingano, en Uíge, y la Laguna de Carumbo, ubicada en Lunda Norte.

En declaraciones a la prensa, el funcionario vinculó la iniciativa al compromiso internacional contraído por el estado angoleño, cuya aspiración es incrementar las áreas de conservación hasta un 27 por ciento del territorio nacional.    Actualmente, precisó, las zonas protegidas equivalen al 13 por ciento de la superficie terrestre y al 10 por ciento del espacio marino del país.

Importantes proyectos en curso responden a la cooperación entre el Ministerio del Ambiente y el Fondo Global del Ambiente con vistas expandir y rehabilitar las demarcaciones protegidas en conjunto con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, señaló.

Con duración de cinco años y valorados en unos cinco millones dólares, dichos planes, indicó, comenzaron en 2016 a fin de mejorar la eficacia en la gestión del sistema de áreas protegidas en Angola, desde el punto de vista de la representatividad de los ecosistemas, la sostenibilidad institucional y financiera.

Las áreas de conservación, aclaró Pontes, pueden ser parques nacionales, reservas u otras categorías, pero en todos los casos hace falta la activa colaboración de las comunidades para lograr un manejo exitoso a lo largo del tiempo.

Durante el transcurso de 2019, especialistas angoleños también reforzaron el intercambio con la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) de cara a la posible inscripción de varios sitios en la lista del patrimonio natural de la humanidad.

Entre las propuestas figuran los parques nacionales de Cangandala, Lona y Luengue-Luiana, el lago del Arco y las nacientes que van desde la Cuenca de Okavango Zambeze hasta el Kwanza.

Otra iniciativa prometedora es la llamada Gran Muralla Verde, en la cual participan varios estados miembros de la Comunidad de Desarrollo de África Austral (Sadc) en aras de promover la integración en la lucha contra la desertificación, la degradación del suelo, la reducción de la biodiversidad y la inseguridad alimentaria.

Al decir del coordinador Elves Paul, la muralla tendrá siete mil 500 kilómetros de largo por 14,5 de ancho e incluirá entre sus principales tareas la capacitación de las poblaciones residentes en las localidades escogidas para que se conviertan en actores de la adaptación al cambio climático.

Para el ministerio del Ambiente, resulta esencial cerrar filas con el propósito de encontrar soluciones sostenibles, en primer lugar, para el mejoramiento de las condiciones de vida de las personas.

Una de las prioridades en 2020, informó el organismo, será el reforzamiento de la educación ambiental de las comunidades que viven dentro de los parques y otras áreas protegidas, por el interés de contrarrestar la caza furtiva, la tala ilegal de árboles y el desbroce desordenado de las florestas.

En opinión de autoridades locales, la preservación de los recursos hídricos, así como de la flora y la fauna, debe ir aparejada al combate contra la pobreza.

Es preciso apoyar a los campesinos para el uso correcto de las prácticas agrícolas, en aras de poner fin a las quemas anárquicas que contribuyen a la destrucción de los ecosistemas, incluidos suelos y acuíferos, ejemplificó un foro celebrado en la provincia de Huambo, a unos 600 kilómetros al sudeste de Luanda.

Pese a las dificultades, el Parque Nacional de Quiçama, en la occidental provincia de Bengo, es un buen ejemplo de la implementación de proyectos ecológicos, con recursos provenientes del Fondo para el Medio Ambiente Mundial, apreció el secretario general de esa institución, William Ehlers.

“Trabajar en áreas de conservación no es fácil, pero Angola está en buen camino”, consideró el directivo al término de una visita al Parque, ubicado a unos 70 kilómetros al sur de Luanda.

*Corresponsal en Angola.

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