Armagedón  y el coronavirus

El otro dato

Juan Chávez ______________

Todo pareciera estar apuntando  a eso que aparece en el libro bíblico del Apocalipsis, como la guerra final de Dios contra los gobiernos.

El coronavirus, en su versión 2 de COVID-19, porque ha mutado, lleva sus contagios a más de un millón de personas en el mundo  y suma  más de 50 mil muertes.

Los gobiernos son cuestionados severamente. La pandemia se les ha salido de las manos y la sociedad global reclama las tardías reacciones de muchos de ellos y de no estar preparados, con medicinas y equipos médicos (respiradores principalmente), que mantienen en hospitales a más de 200 mil infectados con el mortal virus.

La ciencia se quedó atrás. Y como el escritor argelino francés Alberto Camus  lo describe en “La peste”, la enfermedad psicológica siempre acompaña a la patológica física; la infección no acaba en el cuerpo…

La Organización Mundial de Comercio y la Cámara de Comercio Internacional han invitado a los gobiernos a estrechar su relación con las empresas dado que el comercio tiene un papel crucial en el desempeño tanto en la respuesta sanitaria como económica de la crisis.

Al mundo, a sus gobiernos y a sus habitantes, el coronavirus los mantiene espantados.

Empresarios mexicanos presentaron al presidente en Palacio Nacional propuestas  de reactivación ante la emergencia por coronavirus.

El desempleo es la consecuencia dramática de la pandemia. Estados Unidos enfrenta la demanda de subsidios que exigen 10 millones de desempleados en tan solo las dos últimas semanas y Uruguay admite que la solicitud de seguro de desempleo alcanza niveles récord.

En México, infortunadamente, López Obrador insiste en que “vamos bien”. Empero, ante su terquedad de seguir desempeñándose en giras y en eventos como su bolero mañanero que congrega a más de 50 asistentes, se advierte la posibilidad de que el coronavirus lo toque y lo infecte. Y se traza lo que el artículo 85 de la Constitución fija: su licencia para someterse a cuarentena, llegado el caso. La presidencia, de conformidad con tal mandato de la Carta Magna, recaería en Olga Sánchez Cordero, secretaria de Gobernación.

Surge, no obstante, la figura de Marcelo Ebrard, titular de Relaciones Exteriores, para liderar la comunicación en estos catastróficos días del aislamiento obligado por el letal virus. Ya hay quien lo ve encaminándose al antiguo Palacio de Covián en Bucareli.

Ce cualquier forma, la figura de Armagedón se extiende como infernal  profecía.

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