Ansiedad y depresión causa del suicidio

Trastornos emocionales que son muy peligrosos

.- Héctor Grijalva destaca que la sensación de sentirse triste, decaído emocionalmente, y perder interés en las cosas que antes se disfrutaban es lo que se llama depresión, señalando que se debe saber que la depresión es una enfermedad como puede ser la diabetes o la artritis.

Aldo Bonilla Chávez ________________

Ansiedad y depresión son dos trastornos emocionales complejos  que implican también problemas en pensamientos y conductas y aunque son distintos, presentan ciertas similitudes que pueden ocasionar confusión al intentar distinguirlos, por lo tanto es bueno ver en que son diferentes, advierte el doctor Héctor Grijalva Tamayo, ex  director de Salud Mental en Aguascalientes, quien destacó que son factores que están provocando el alto número de suicidios que se están presentando en la Entidad.

Destacó que la sensación de sentirse triste, decaído emocionalmente, y perder interés en las cosas que antes se disfrutaban es lo que se llama depresión, señalando que se debe saber que la depresión es una enfermedad como puede ser la diabetes o la artritis, y no es sólo una sensación de tristeza o de desánimo. Esta enfermedad progresa cada día, afectando sus pensamientos, sentimientos, salud física, y su forma de comportarse.

Sostuvo que la depresión no es culpa de la persona que la padece, como tampoco es una debilidad de la personalidad,  es una enfermedad médica que es muy frecuente y puede afectar a cualquier persona, inclusive llevando hasta el suicidio.

Grijalva Tamayo dijo que la ansiedad es un sistema de alerta que se activa en previsión de un peligro o amenaza futuro y como respuesta intensa que es, resulta muy fácil que se asocie a diferentes estímulos o situaciones, genera una marcada activación del organismo que sirve para que se pongan en marcha conductas como el escape, la evitación o la lucha con los elementos amenazantes, por lo tanto, cuando se convierte en problemática (por ser desmesurada respecto al estímulo que la genera, por presentarse repetidamente y/o prolongarse en el tiempo) se trata enseñando habilidades para reducir esta activación.

Además es común que la actividad fisiológica se manifieste también a nivel psicológico, produciéndose un mayor número de distracciones, hipervigilancia, aprensión, irritabilidad, inseguridad, etc., los pensamientos y evaluaciones están relacionados con la amenaza, la sobrevaloración del riesgo y la minusvaloración de los propios recursos, etc.

La ansiedad, por tanto, dice el doctor Grijalva Tamayo, se centra en la prevención respecto al futuro para que no se produzcan ciertas consecuencias desagradables que se presuponen, además en los trastornos de ansiedad hay otra serie de características diferenciales respecto de la depresión.

No hay variación a lo largo del día (salvo en algunos casos con fuertes componentes anticipatorios, que suelen sentirse peor al despertarse y primeras horas del día), ni en las diferentes estaciones del año, por otro lado, la ansiedad no implica perdida de la capacidad de disfrute y obtención de placer, como sucede en la depresión.

Cada uno de los diferentes trastornos de ansiedad presenta unas características propias y definitorias que los distinguen de la depresión y de otros trastornos de la ansiedad, de esta manera en el trastorno obsesivo-compulsivo existen rumiaciones y rituales específicos, en el trastorno por estrés postraumático, por otra parte el miedo al miedo es propio del trastorno de pánico y el temor a hacer el ridículo es característico de la fobia social.

Luego señala que el ánimo es una emoción relacionada con el sistema de conservación/regulación de la energía y la motivación, por lo tanto  el estado de ánimo deprimido, o depresión, se activa ante eventos pasados que implican pérdida, degradación o fallos, produciéndose quietud, disminución o lentificación de los movimientos y una tristeza profunda, si no es excesiva sirve para dejar que el tiempo cure las heridas, recibir apoyo social que supla las posibles pérdidas, recargar la energía, y facilitar la resolución de los problemas.

Pero si persiste en exceso, puede ser que los conflictos existentes permanezcan irresueltos, se produzca aislamiento social, pérdida del sentido de la existencia, mayor abatimiento y la creencia de que no existe solución para los problemas, la atención y el pensamiento se orientan preferentemente a pérdidas, fallos o degradaciones imaginados o reales, que generan honda tristeza, culpa inapropiada, disminución de la autoestima y, en algunos casos, ideación suicida.

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