AMLO, ¿crisis transitoria?

Perfiles Políticos

 Francisco J. Siller _______________

No hay peor enemigo que el exceso de confianza. Que el presidente Andrés Manuel López Obrador piense que su plan económico puede ser modelo para otras naciones es quizá la peor de las falacias que le hemos escuchado en sus mañaneras. Otra es que el COVID-19 precipitó la caída del neoliberalismo.

México entró al panorama de la pandemia con semanas de atraso, pero nuestro gobierno no ve, ni escucha de las experiencias de otros países. Le tiene miedo a endeudarnos, porque esas son recetas del periodo neoliberal, que solo profundizan la corrupción. Pensar en un rescate de la economía, es impensable.

El tiempo dará la razón a quien la tenga. Existe el riesgo que todo quede en buenas intenciones, mientras no entienda la dimensión económica del país y la necesidad de apoyar a la planta productiva, en especial desde las pymes, hasta las medianas empresas que son las que proveen el grueso de empleos en el país.

El peligro de no actuar en consecuencia, es que esos dos millones de empleos que espera se creen este año, pueden convertirse en dos millones de desempleados. México tiene 6.3 millones de micro, pequeños y medianos empresarios, para los que esos dos millones de mini créditos que ofrece, no son más que un paliativo.

López Obrador piensa que esta es una crisis transitoria. Que la puede enfrentar con sus programas sociales. El coronavirus se irá –aunque amenace con un regreso cíclico– pero la crisis económica que deje, será grave este año y podrá ser recurrente para el próximo si no se toman medidas claras y contundentes.

El presidente espera que el pueblo lo entienda y adelanta que los especialistas no lo harán porque se quedaron con las recetas del almanaque neoliberal, pero se equivoca, su plan ha sido criticado ampliamente por la totalidad de los sectores, porque se quedó corto, porque no es un plan previsor, ni se adelanta a los tiempos.

Una de las amplias críticas es no suspender temporalmente la construcción de la refinería de Dos Bocas, el tren maya y el aeropuerto de Santa Lucía –entre otros proyectos–, para redirigir recursos al sector salud y cimentar la economía nacional. Prefiere hacer uso de los ahorros, y echar mano hasta de los aguinaldos de los funcionarios de su gobierno.

Pero con todas sus buenas intenciones, no se da cuenta que no solo gobierna para los pobres, que su obligación es ver a los mexicanos en su conjunto, porque ni todos son pobres, ni todos son ricos. Y debe velar porque el bienestar que propone llegue a todos los estratos de la población.

Las cúpulas empresariales del país le han propuesto un acuerdo nacional de largo plazo para enfrentar la crisis económica que dejará la pandemia del COVID-19 y que esperaron inútilmente que las incluyera en su plan, pensando que al apoyar a las empresas, en realidad estaría sustentando a las familias

El paquete de medidas que los empresarios le entregaron hace más de un mes con el fin de fortalecer la economía nacional con mayores condiciones de confianza y certidumbre, para reactivar la inversión e impulsar la actividad económica, pero lamentablemente no fue tomado en cuenta.

Al final López Obrador tendrá que enfrentar una tercera crisis tras el COVID-19 y la caída de la economía y me refiero a la crisis política que le dejará seguir gobernando como lo ha hecho hasta ahora. El costo político por sus errores y falta de visión y previsión, será alto, muy alto. Esta visto que hoy la sociedad ya lo ha superado con creces.