AMLO al encuentro del coronavirus

El otro dato

Juan Chávez _______________

El doctor López-Gatell, como le gusta que le llamen, será el responsable de una tercera crisis en México: la política, si el presidente López Obrador pesca el mortal coronavirus en su gira por 5 estados del sureste que se apresta iniciar el lunes 1 de junio y concluirla el domingo 7.

No es deseable que eso acontezca, pero no hay quien detenga al mandatario en sus necedades que forman parte, en porcentaje considerable, de su obcecada forma de ser.

Estará en dos estados que se caracterizan por estar en foco rojo: Quintana Roo y Tabasco.

Es reprobable que asevere que la pandemia “ya va en descenso”, cuando las cifras hasta este jueves, demostraban lo contrario: 8,597 los decesos y 78,023 los casos positivos.

Tampoco le demostró nada a L(i)opez el hecho de que los 269 “municipios de la esperanza” se hayan mantenido en el encierro y no iniciar actividad económica o social alguna, como lo festinó el mandatario el 13 de mayo, al anunciar su “nueva normalidad” con el  reinicio de la actividad económica en esas jurisdicciones.

Los gobernadores de las 15 entidades de esos municipios se opusieron además a la total apertura de esas localidades al considerar que la pandemia no cede y aún no ha llegado al “pico”. La curva, es cierto, sigue apuntando pa’rriba.

Al presidente, como responsable del Consejo de Salubridad, le falló la estrategia de su vocero López-Gatell que también lo es de la pandemia, al no dar paso a las pruebas porque según el sabio del Ejecutivo” era tirar el dinero a lo güey.

Cosa que no es cierta. La Organización Mundial de la Salud ha insistido una y otra vez: “Pruebas, pruebas y más pruebas”.

La Organización Internacional del Trabajo ha señalado que aumentar las pruebas de Covid-19 reduce la pérdida de empleos hasta en un 50%.

Pero la mentalidad de AMLO es de estricta austeridad y a esas pruebas, convencido por el genial sabio que da cuenta de contagios y muertes noche a noche, no le aporta ni un quinto.

La cuestión central es que en las estadísticas de las pruebas aplicadas por los países, México se encuentra en el último lugar con 0.4% por cada 100 mil habitantes cuando en otras naciones, la media va más allá del 27%.

El primer cambio que se dio en México en el absurdo y equivocado manejo de la emergencia sanitaria surgió con los afamados 269 “municipios de la esperanza” que el señor L(i)opez anunció como los primeros en abrirse a la recuperación económica. Resultó que gobernadores y presidentes municipales no permitieron el desconfinamiento y ninguno de esas jurisdicciones resulto la “esperanza” de AMLO.

En Puebla, se dio otro “no” a la apertura de empresas que fabrican refacciones para la industria automotriz y el gobernador Miguel Barbosa señaló que los trabajadores no regresarían a laborar, a pesar de ser una decisión presidencial publicada en el Diario Oficial de la Federación.

En la narrativa pública se ha privilegiado la percepción, en algunos segmentos, de que sólo México no tiene una identificación completa de los casos.

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