Alto costo de la democracia

Las elecciones requerirán de al menos 212 millones

.- Es un proceso que no madura y genera desconfianza, de allí que en Aguascalientes el gran triunfador en los últimos procesos ha sido el abstencionismo.

Heriberto Bonilla Barrón ___________________

La democracia en México tiene un alto costo, pero no madura y genera desconfianza, de allí que el triunfo grande ha sido últimamente para el abstencionismo, por lo que aún se está lejos de países donde los procesos electorales, terminan el mismo día de la elección con el reconocimiento de los ganadores y perdedores.

Al respecto y de cara al proceso electoral de este año, fuentes políticas consultadas por FUERZA AGUASCALIENTES y por Mis Raíces Digital, dieron a conocer que la democracia tendrá un costo de al menos 212 millones de pesos, señalando que ya se anunció  que se repartirán 76 millones a los partidos políticos y 136 millones para que el Instituto Estatal Electoral organice la elección de alcaldes y diputados locales.

Esto significará un incremento de más de 40 millones respecto a las elecciones de 2018 y 2019, indicando que por la austeridad generada por el COVID, se les ha avisado a todos los partidos que en esta ocasión el IEE estará a cargo de gastos que no tuvieron contemplados en 2018 y 2019, en lo que se refiere a operaciones de campo, porque en 2019 lo hacía el INE y  ahora el IEE tendrá a su cargo la contratación de las personas que participarán en la organización del proceso electoral del seis de junio.

Se indicó que además de las nóminas que se deben cubrir, otros gastos que se contemplan son, por ejemplo, el de la impresión de casi 2 millones de boletas, que costarán 4 millones de pesos, señalando que en esta ocasión también deben invertir en los elementos sanitarios contra el coronavirus en las casillas, lo que provocará mayores gastos.

Ante estos gastos que se tendrán que realizar no solo en Aguascalientes sino en todo el país, hay que señalar que México tiene grandes contradicciones en temas electorales y aunque cuenta con  el Instituto Nacional Electoral (INE), el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), y la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales (Fepade), instituciones sólidas, pero en las que muchos ciudadanos no confían, de allí que se considera que todavía vale más un alegato poselectoral que una ley.

Si bien en los últimos diez o quince años México ha dado importantes pasos hacia la celebración de elecciones libres y las libertades políticas, no obstante, aún hay muchos obstáculos para la democracia en el país, entendida en un sentido amplio, por lo tanto la democracia es una obra en construcción.

Presenta logros de importancia, pero también desafíos de peso, unos y otros se pueden aquilatar en dos planos, el más visible, coyuntural y estridente, es el de las elecciones, los partidos y las disputas político-partidistas donde se manifiesta la faz agonal de la política, otro, más estructural y menos evidente, es el de la vigencia del Estado de derecho, el respeto a los derechos humanos, y la construcción de una mejor convivencia social, que resulta de la faz arquitectónica de la política.

Por lo tanto se puede asegurar que México es hoy una democracia; pero la magnitud de los desafíos indica que todavía hay mucho por hacer para mejorar su calidad.

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