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Carlos del Castillo _________

AÑORANZAS. En las distintas actividades humanas, la memoria es la sustancia que nos permite seguir adelante y no caer en los retrocesos, o lo que es peor, crear un proceso de simulación que nos haga creer que presuntamente avanzamos, cuando sucede totalmente lo contrario, lo que equivaldría a dar un paso hacia adelante, cuando en la realidad el paso es hacia atrás. Lo anterior viene a cuento por la realización de la Romería, acto cumbre de los festejos que se organizan en honor a la Virgen de la Asunción, Patrona de la Diócesis de Aguascalientes. A falta de la célebre Feria de la Uva –que coincidía con los festejos religiosos de agosto-, la Romería de la Asunción debiera ser una auténtica fiesta popular a la altura del prestigio de nuestro Aguascalientes, con un arraigo que trascendiera más allá de los límites que alcanza la Diócesis, que rebasa geográficamente el territorio estatal. Para entenderlo en términos llanos, la influencia y gobernados por el obispo rebasa, a los ciudadanos que guía el gobernador. No se trata de sacar conclusiones en el orden político, pero sí en la importancia social que tienen los festejos religiosos de agosto. Lo curioso es que la Romería, y todo lo que acontece alrededor, debiera ser el eje central de un gran movimiento de identidad y acrecentamiento de nuestros valores, aparte de lo que representaría en lo turístico y en los planos nacional e internacional. Bien sabemos que los festejos religiosos no están reñidos con las fiestas populares y de esto nos dan cuenta las tradiciones que se dan a diario en todos los pueblos de México. En Aguascalientes no habría nada que añadir, luego de que la Feria Nacional de San Marcos inició como una modesta celebración al insigne evangelista, y para que sus alcances y prestigio creciera, se tuvo que dar la amalgama entre los poderes religioso y político, dentro del marco de respeto en los dominios de cada quién: Dar al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios… GALA. Viene a mi memoria el gran despliegue religioso y pastoral, a un ritmo increíble, que tendía el bien recordado obispo don Rafael Muñoz Núñez, que al anunciar en 1989 la celebración de la Romería, destacaba la importancia que debería de tener la festividad en honor a la Patrona de Aguascalientes, un homenaje de amor y veneración de todos sus fieles de la diócesis. En esa época Aguascalientes y las poblaciones circunvecinas entraban en una gran ebullición que les hacía coincidir aquí, sobre todo la noche del 15 de agosto con la celebración de la Romería. Años en que el padre Fernando Casas afanosamente buscaba los patrocinios que adornaran 26 carros alegóricos y los vestidos para 60 contingentes que eran las comparsas del gran carro triunfal. Además se tenía, en este mismo periodo, la celebración de un gran programa alterno con conferencias de sentido religioso y la actuación de grupos culturales. Es claro que la fiesta ha venido a menos y ello viene en detrimento del ambiente religioso y popular que anteriormente se respiraba en Aguascalientes, cuando debiera ser todo lo contrario: planear y organizar una gran fiesta popular que a todos nos beneficie. Lo anterior no debe herir la susceptibilidad del obispo don José María de la Torre Martín, que coincide en la continuidad de valores que tenían sus predecesores, y con el propio interés de integrar una diócesis fortalecida en el espíritu religioso, que lastimosamente se pierde a diario por la invasión y penetración de otras culturas, lo que no conviene a la idiosincrasia y forma de ser y pensar de los que aquí vivimos. En los hechos trascendentes queda una impronta, que desde las mayores responsabilidades tiene que ser a la altura de los roles que se desempeñan. Aguascalientes cuenta con una diócesis que trabaja en pos de la mejoría familiar y social. En suma, no se debe de perder de vista que los festejos en honor a la Virgen de la Asunción, no son poca cosa, representan un signo de identidad que no podemos perder por falta de visión o ganas. Muchos estarían contentos que no hubiera ni Romería ni manifestaciones religiosas… VOX POPULI: Cuando Dios no quiere, ni los santos pueden… (celcastillo@hotmail.com)

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