“A webin”

Viborianus-

Victoriano Robles Cruz ______

Nos quitaron lo ufano de un madrazo. Se escribe chikungunya. Ayer comentábamos con una autoridad del sector salud, de los de nivel, de los chipocludos, después del asedio de nuestras preguntas, entre ellas: ¿por qué a Quintana Roo no lo salvamos de esa enfermedad?, al final nos concluyó… “Todo el país está así, hoy le das importancia por tu sufrimiento, de otra manera serías otro del montón, de los no enfermos, desinteresado y apático”. Como adjudicándole la responsabilidad a la instancia federal, ¿no recibirán los recursos para la campaña de prevención? O nosotros cómo sujetos irresponsables socialmente. ¡Nos quedó esa doble duda!

Al sector salud le cuesta aceptar la gravedad del problema. ¿En cuál o qué grado de la epidemia podemos andar? Lo matizan con la denominación eufemísticamente de “alarma”. ¿Ocultan las cifras reales o verdaderamente las desconocen? Para nosotros, suceden ambos fenómenos, por una parte la población va ganando experiencia, ya sabe que sólo puede medicarse con paracetamol, para los casos graves de dolor y temperatura, de que no existe otra manera de medicación; y por el otro el tradicional mecanismo de ocultar la información, ya sea reportándola como un cuadro sintomático diferente, atribuible a otro padecimiento y de manera directa, no reportando la cifra oficial. Así adulteran, engañan y traicionan a todos los niveles de la jerarquía.

En parte coincidimos con el profesional de la salud, nosotros, los ciudadanos: mexicanos o quintanarroenses nunca prevemos las medidas para evitar los sufrimientos de estas enfermedades virales, consecuencia de una falta de salubridad, responsabilidad atribuible al Estado. Tampoco nos interesamos en buscar información para conocer los riesgos, sus efectos y posibles tratamientos. También nos olvidamos de contribuir con los cuidados, en nuestros espacios familiares, para reducir la reproducción de estos mosquitos. Tan sólo el agua contenida en una corcholata es suficiente para reproducirse el mosquito. Como ciudadanos debemos cumplir ciertas responsabilidades para exigir nuestros derechos, mientras no lo hagamos sólo le servimos a los hombres del poder, así se la llevan fácil, sin escándalos de sus ineficiencias y corruptelas.

¿Qué tan irresponsable somos? Que a la hora de exigir nuestros derechos tememos. Recordemos… Todos tenemos los mismos derechos humanos, sin discriminación alguna. Los derechos humanos son derechos inherentes a todos los seres humanos, sin distinción alguna, de nacionalidad, lugar de residencia, sexo, origen nacional o étnico, color, religión, lengua, o cualquier otra condición. En la Conferencia Mundial de Derechos Humanos celebrada en Viena en 1993, se dispuso que todos los Estados tuvieran el deber, independientemente de sus sistemas políticos, económicos y culturales, de promover y proteger todos los derechos humanos y las libertades fundamentales.

Además… la Constitución de la OMS establece que el goce del grado máximo de salud que se pueda lograr es uno de los derechos fundamentales de todo ser humano.

El derecho a la salud incluye el acceso a una atención sanitaria oportuna, aceptable, asequible y de calidad satisfactoria.

El derecho a la salud significa que los Estados deben crear las condiciones que permitan que todas las personas puedan vivir lo más saludablemente posible. El derecho a la salud no debe entenderse como el derecho a estar sano.

Los problemas de salud suelen afectar en una proporción más alta a los grupos vulnerables y marginados de la sociedad.

Es cierto que algo hacen las autoridades, aunque principalmente en la forma de “así se ha hecho siempre”, dando respuestas vagas e inconexas, pobres en variedad que más bien perpetúan el problema, incluso consideran un logro mantener una irresponsabilidad social en el mismo nivel que el año anterior. Se felicitan porque sólo murieron 20 personas (por decir una cifra), por problemas de salud pública, no más. ¡Mientras, nosotros parecemos felices! ¿Cuánta irresponsabilidad es nuestra? Desde exigir un gobierno menos caro, más eficiente, comprometido con el pueblo, responsable socialmente… ¿no lo merecemos? ¡A webin!

PD.- “El problema del poder es cómo lograr un uso responsable de él sin caer en la irresponsabilidad y la indulgencia.” Robert Kennedy (1925-1968). Fiscal General de los Estados Unidos de 1961 a 1964. Consejero de JFK.

viborianus@gmail.com  Twitter:@viborianus  ww w.viborianus.com

untitled

 untitled.png1

 

untitled.png2

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

A %d blogueros les gusta esto: