A la vez… hablando de mujeres y traiciones…

Guerra de papel.

.- La diputada electa Aleida Alavez Ruiz mostró sus dotes de pérfida al PRD, inmigrando jocosamente con Morena.

.- Le ofrecieron la subcoordinación de la fracción cobriza y se especula entre la sociedad de haber recibido millonarias prebendas poniendo entre dicho la de por sí, su endeble honorabilidad.

Blas A. Buendía ____________

blasalejo@gmail.com

En la vida siempre ha habido traiciones tanto en las relaciones amorosas como en la política. Los hechos que hacen sufrir estrés postraumático, inconmensurablemente desastrosos y de antología, sobre todo si se trata del quehacer político de México, que por cierto ya ni se extrañan todo este tipo de bajunas cualidades de los  actores que lo componen, fluyen los fenómenos de la negación, la ira y la tristeza que conlleva una deslealtad.

La sociedad conocía de las famosas “Juanitas” y de los iluminados “Juanitos”, que no solo buscaban los reflectores de los medios de comunicación, sino ser cabeza de serie en actos de impudicia y deslumbramiento. Pero hay un caso de última hora que además rebasó todo límite de respeto y tolerancia.

Aleida Alavez Ruiz.

Y no es para menos; lo que parecía que la corriente del Peje iba a llorar cuan chiquillo en la banqueta…, todo el panorama que se le veía adverso, tuvo una voltereta de 180 grados a su favor porque ahora sí halló el escondrijo de las faldas de una mujer, esa mujer que dio a torcer su brazo convirtiéndose en una ingrata que se dejó llevar por prebendas millonarias que le debió haber ofrecido directamente el tabasqueño Andrés Manuel López Obrador.

La batallar que iba a librar como fracción parlamentaria con los demás partidos en un empate técnico con la aglutinación de diputados locales de nueve colores, se desvaneció; el peligro pasó porque se presentó la felonía trapera de Aleida Alavez Ruiz, al renunciar a las filas amarillas por correr a los brazos de los morenistas.

Pero los partidos que se consideran “minoritarios”, tampoco dejará de ser la chiquillada del clásico momento; el Mesías de Macuspana se frotó las manos en son de triunfo porque ahora los escenarios están a su favor, a pesar que muchos de los que serán sus diputados, salvo contados legisladores, carecen del parlamentarismo político, que por ciento, la ALDF se ha convertido en un “elefante blanco” muy oneroso, en la “escuelita” legislativa de la ciudad.

Una mujer menudita trigueña, con convicciones nada favorables para quienes creían en ella, se convirtió en la alevosa suprema del momento. Aleida Alavez anunciaba que presentaba su renuncia (¿irrevocable?) al PRD, para luego sumarse a la bancada del partido Movimiento de Renovación Nacional (Morena). Unos la calificaron como “la prostituta de Donceles”, por el simple hecho de correr a los brazos de los morenistas, sin mirar atrás la estela del daño moral que le provocó a los amarillos por su incalificable traición.

Fue un balde de agua fría no solo para el PRD, sino también para los partidos seguido del PAN, PRI, PES, MC, PVEM, PH, PANAL y PT, que ya éstos se creían mayoría conjunta. Sin duda alguna, la decisión de la diputada electa Aleida Alvavez fue fundamentalmente estratégica, que dolió en el alma y que de hoy en adelante, será estigmatizada por sus malas acciones: “La Magdalena del Centro Histórico de la Ciudad de México”.

Al conocer la noticia, los diputados electos coincidieron que Aleida Alavez les jugó chueco, que por más que justificaría su acción-sorpresa, determinó irse de arrimada con El Peje, por lo que César Cravioto, coordinador del partido de AMLO en la Asamblea, explicaba a manera de justificación, que “cualquier legislador será bienvenido”.

Tras bambalinas, trascendió que pudo más el cochupo que defender sus principios y convicciones, toda vez que Aleida Alavez, si bien abandonaba las filas amarillas para sumarse a Morena y elevar a 20 el número de diputados locales morenistas para declararse como primera mayoría en la VII ALDF, por esta misma acción vino a la mente aquella canción de Vicente Fernández: “Hablando de mujeres y traiciones”.

La diputada Alavez fijaría su posición ante la opinión pública al conjeturar que “no existe conflicto de intereses” porque su esposo, Alejandro Ojeda, “es también diputado federal electo, por el PRD” (…).

Sostuvo: “Mantener y reivindicar la ruta desde la izquierda (…) y compartir esta agenda Legislativa, podremos tejer un equipo en donde aportemos todos de la vivencia y aprendizaje con la gente, es algo que la izquierda no debe perder”.

El coordinador de Morena en la Asamblea Legislativa, César Cravioto, reiteró que cualquier legislador tiene las puertas abiertas de Morena y en el caso de Aleida Alavez, precisó que ella “coincide con la plataforma y agenda presentada por Morena y su líder nacional Andrés Manuel López Obrador”.

De hecho, la obsesión de la diputada Aleida Alavez hizo que la aplaudieran al “salirse con la suya”, y el panorama del quehacer político en la Ciudad de México, cambió drásticamente porque ya se especula que detrás de la traición de “la morenita de Donceles”, le proseguirán otros actores de dudosa reputación, como René Juvenal Bejarano Martínez y su esposa, la senadora Dolores Padierna, quienes en breve se abrirán de capa y anunciarán su retorno con López Obrador. El clasismo de la ironía desdibuja a cualquiera, afirman los entendidos.

Es de señalar que entre los partidos de “la izquierda institucional moderada”, con “la izquierda arrebatada y escandalosa” que manipula el político tabasqueño, el perfil de la VII ALDF que iniciará sus tareas legislativas a partir del III Informe de Gobierno del “apolítico” Miguel Ángel Mancera Espinosa, será de pronóstico reservado. Salvo contados personajes, tienen experiencia parlamentaria, pero otros que la desconocen en su totalidad.

La decisión de Aleida Alavez fue “lindo paso” para El Peje, pero triste para el PRD que fue el partido principalmente más afectado, porque ahora tendrá 19 diputados contra 20 de Morena.

En ese cuadro conmovedor “hablando de mujeres y traiciones”, el PRD se fue consumiendo porque a Aleida se le acercó un caballero que su pelo ya pinta canas, y precisamente al compás de la canción de Vicente Fernández, le cantó al oído suplicándole que recapacitara y se adhiriera a Morena, que ahí tendría todo el poder a su alcance y un futuro promisorio en la política mexicana, en lugar de andar soportado fracasos. Pero pudo más su felonía, su alevosía, su perfidia, su perjurio, su ingratitud, su prevaricación, su apostasía que componen la antología de todo un delito. En este momento, Aleida ya es parte de la cofradía morenística.

Al PRD -parafraseando con vigor a Vicente Fernández-, “siempre lo comenzaron a dejar las mujeres llorando y con el alma hecha pedazos, mas nunca les reprochó sus heridas, se tiene que sufrir cuando se ama (…), en las horas más hermosas de su vida las había pasado al lado de una dama ahora ex amarilla…, una mujer divina que sin embargo, no queda otro camino más que adorarla, pero con su peligrosa felonía”.

Seis pasos para superar una traición

Con esta ejemplaridad, la traición entre las personas es una de las circunstancias más difíciles de aceptar y superar. La traición de la pareja, de un amigo o de un compañero de trabajo puede doler tanto que quienes la viven no sólo experimentan negación, ira, tristeza, es decir, todas las etapas de un duelo, sino que, además, llegan a sufrir estrés postraumático.

Estudios siquiátricos han demostrado que cuando la pareja es infiel, quien vive la traición llega a padecer esta condición, asegura Tania Rocha, académica e investigadora de la Facultad de Psicología de la UNAM. “Cuando nos sentimos traicionados por alguien, lo que implica que se ha roto un compromiso de lealtad, a veces explícito y a veces implícito, sentimos un dolor muy profundo”, afirma. Se da un desajuste emocional y psicológico muy importante porque se vive como una pérdida, destaca.

Andrómeda Valencia, también académica de Psicología, indica que la persona traicionada se siente desconsolada y con incertidumbre, porque la confianza se ha roto. Se esfuman las expectativas que se depositan en las personas, dice, y esto hace que haya una incertidumbre.

“Se pone en cuestión la posibilidad de sentir confianza no sólo en las personas sino en el futuro. Se pierde esta sensación de control y seguridad”, agrega Tania Rocha.

Rocha comenta que ante una traición hay tres áreas fundamentales que se ven afectadas: Primero los pensamientos, pues la persona traicionada está todo el tiempo “rumiando” lo ocurrido y esto afecta su funcionamiento normal.

Segundo, las emociones, pues ante la traición, el individuo se siente enojado, ridiculizado, ya que es difícil asimilar “que alguien que nos quiere puede traicionarnos”, esto provoca sentimientos de victimización y hay quienes padecen incluso ansiedad y depresión.

Por último, se ven afectadas las conductas. “Es común que cuando una persona experimenta un proceso de traición tenga reacciones de extrema agresividad hacia la persona que la traicionó. En la relación de pareja, por ejemplo, se vuelve hipervigilante de todo acto que la haga sentir o pensar que la persona le está traicionando nuevamente”.

En consecuencia, explica Rocha, se ve afectada la forma en que las personas se vinculan cotidianamente con quien las traicionó e incluso con los demás, pues se da un efecto dominó y que se esté en un estado de alerta con los demás.

En muchos casos, señala la psicóloga, la persona traicionada busca desquitarse: “Quiere vengarse para sacar su enojo y su frustración”, y en esa tesitura la diputada electa Alavez ya no la verán con simpatía entre sus camaradas legislativos, sino en un ente amorfo que “no vale nada”.

Un paso muy importante para sanar es el perdón, pero en política, la traición no se perdona. Se paga con un ajuste de cuentas a través de la venganza por el daño político y patrimonial que causó está inesperada dimisión.

Pero, precisa Rocha, el perdón no debe ser mal entendido, pues se cree que perdonar significa que habrá una reconciliación y esto no necesariamente es así. Menos en política porque la percepción de la sociedad es nula, al grado de sentenciar: “El que traiciona una vez, traiciona toda la vida…”.

La persona traicionada, indica Rocha, debe analizar las circunstancias bajo las cuales vivió la traición y debe dimensionar las circunstancias y las razones por las cuales se dio este proceso de traición y asumir la responsabilidad de lo ocurrido, pues tanto quien traiciona como quien es traicionado tienen responsabilidad.

El que traiciona debe asumir la responsabilidad de este hecho y ofrecer disculpas, así como generar las condiciones para que se dé un cambio. Pero como estamos en México, muchos corruptos gritan: “¡Viva la impunidad!”.

La carrera política de Alavez en el PRD quedó en el sepulcro. Ahí jamás tendrá cabida Cuando se da esta fase, complementa, es posible que las personas involucradas planteen dos situaciones: un rompimiento parcial o total del vínculo o seguir con la relación tras una restauración de la confianza. 1. Analizar las circunstancias en que ocurrió la traición; 2. Entender que la persona traicionada y quien traiciona son responsables.

A esta mujer será muy difícil que la bajen del pedestal de la deshonestidad. Nadie la perdonará de corazón o con una supuesta honestidad. Finalmente, el PRD se quedó chiflando en la loma, fue traicionado; y como respuesta, rumiará sobre lo ocurrido, afectando su funcionamiento normal.

Alavez Ruiz ha sido dos veces diputada local, en la III Legislatura (2003-2006) y en la V Legislatura (2009-2012) de la Asamblea Legislativa del DF. A nivel federal, también ya había pasado por el Congreso de la Unión: fue diputada en la LX Legislatura (2006-2009), y regresó a la Cámara Baja en la LXII Legislatura luego de tres años de ausencia. Ha trabajado más de 18 años en Iztapalapa, delegación del Distrito Federal de la cual es oriunda. Su preparación académica la ubica con una licenciatura en Ciencias de la Comunicación, egresada de la UNAM.

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