A c e n t o

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Beltrones…en veremos

Salvador  Flores  Llamas __________

Por demás riesgoso es echar las campanas a vuelo con que Manlio Fabio Beltrones Rivera será el candidato presidencial del PRI en 2018, porque la jefatura nacional del PRI lo catapultará irremisiblemente.

Eso es comer ansias, no tomar en cuenta que el dueño del balón es Peña Nieto, y guardará su decisión para la hora cero, porque no debe devaluarse desde ahora al parir a su sucesor, y su grupo cercano aún puja.

Manlio, un político que como pocos conoce el timing de la política, lo sabe perfectamente, y que habrá de entregar las mejores cuentas en 2016 y 17, cuando se renovarán 14 gubernaturas, muchas alcaldías y diputaciones locales.

Eso lo pondría en la antesala del poder; pero no la tiene segura y entiende que éste es su último tren para la grande y ya superó la edad de los últimos presidentes, más jóvenes que él.

También que los dos precandidatos punteros del gabinete, Videgaray y Osorio Chong no está tullidos, siguen en su lucha desde la cercanía del poder y echan mano de argucias y cuantos apoyos tengan a su alcance.

Además, Peña Nieto no se presiona a sí mismo, engrosó la caballada que objetivamente era flaca, y esperará a ver al jinete que merece el galardón mayor.

El sonorense no olvida que va solo y los otros dos tienen su grupo, aunque a la mera hora cada uno tendrá que tomar su carril, con trompicones o fineza, porque el triunfador será uno solo.

Beltrones toma en cuenta que Peña decidió a última hora su llegada al PRI y si no vio méritos para el cargo en sus alfiles predilectos, echó a andar a Aurelio Nuño, el jefe de su oficina; mas cayó en cuenta que el horno no está para ensayos y los embrollos de su gobierno y la pérdida de votos del PRI exigían la llegada de un experimentado, no un novato.

Se recuerda que para sucederlo en el Edomex, tuvo que preferir a última hora a Eruviel Ávila, que no era su delfín, pero sí le aseguraba el triunfo del PRI y seguir con paso firme su aspiración presidencial.

Por eso la mayoría de conocedores descartan al gobernador del Edomex, que quisiera estar en el arrancadero presidencial, pero no tiene el gran afecto del jefe, aunque éste visite muchas veces la entidad de ambos, que además es el mayor reducto de votos tricolores.

La tarea de Manlio es colosal, sólo si ganara todas las gubernaturas podría sentirse “casi” amarrado, y ni así estaría seguro, porque los tres cercanos al señor de Los Pinos no cejarán en tratar de minimizarlo ante sus ojos, y un acuerdo con ellos es imposible, porque su corazoncito palpita desde hace tres años y no se dan por vencidos.

Su fidelidad y cercanía con el Presidente y consolidar las reformas estructurales de éste, son divisas que se marcó, y se rodeará de políticos expertos en el juego político.

De los l2 estados en juego en 2016 (Aguascalientes, Chihuahua, Durango, Hidalgo, Oaxaca, Puebla, Quintana Roo, Sinaloa, Tamaulipas, Tlaxcala, Zacatecas y Veracruz) el PRI gobierna 9 y 3 se los arrebataron las alianzas “antinatura” PAN-PRD.

Quizá Sinaloa no presente mayor problema, porque el gobernador Malova viene del cuño de Manlio y renunció al PRI porque no lo lanzó de candidato, pero quizá con la anuencia del sonorense, que era su líder en el Senado.

En Oaxaca el PRI se reposicionó en la elección federal del 7 de junio y puede capitalizar la decisión federal, aunque tardía, de frenar a la CNTE y dar el control del IEEPO al gobernador Gabino Cué, con desprestigio mayúsculo por los 5 años que se entregó a los maistros agitadores.

El PAN avanzó y también Morena; éste reprobaría una alianza PAN-PRD y dividiría la oposición al tricolor.

En Puebla, el gobernador Rafael Moreno Valle y su partido adoptivo (PAN) sufrieron baja el 7 de junio, y tendrá que ganar la elección de su sucesor para mantener su aspiración de candidato presidencial panista, pero no tiene gallos fuertes y erraría si lanza al saltimbanqui senador Javier Lozano, que se le ha pegado como lapa.

Veracruz está difícil para el tricolor por la gran deuda de 44 mil millones del gobernado Javier Duarte, más otras soterradas y porque el estado lleva la palma de asesinatos de periodistas, 15 en su sexenio.

Se prevén, pues, peleas encarnizadas, posibles obstáculos para que Manlio triunfe; si bien ya advirtió que el PRI no se llevará “carro completo”, quizá no para curarse en salud, sino porque sabe que no puede hacer milagros.

Debe reconocerse que Beltrones no tiene ya la candidatura presidencial en la bolsa, que si Peña Nieto lo incorporó a la carrera, deberá ganarla, aunque aventaje por su larga ejecutoria política y conozca los vericuetos, usos y costumbres del poder.

Debe preocupar impulsar nueva estrategia tributaria en bien de la gente y que no se sienta más víctima del gobierno por los impuestos. Al parecer para eso se quiere desempolvar una propuesta del Senado, que se congeló en el sexenio pasado, para devolver gravámenes y en plazo perentorio, mejorar la economía popular y reactivar el mercado.

Esto urge por la depreciación del peso, el posible aumento de la carestía, de las tasas bancarias en EU y los problemas de la economía global, que hacen prever una nueva crisis económica.

Hay que lanzar otras iniciativas en beneficio del pueblo, que ayuden al PRI a ganar votos, a disminuir la distancia entre sociedad y gobierno, a conservar el poder y no entregarlo a populistas, mesiánicos, agoreros del desastre.

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