A c e n t o

acento-2

PAN ante PRD

Salvador  Flores  Llamas ___________

En la elección del presidente nacional del PAN Ricardo Anaya ganó de calle a Javier Corral con 81% contra 16% de la votación; es relevante que de un padrón de 477 mil panistas sólo sufragaron 170 mil, menos del 40%.

Eso y los retrocesos electorales en la elección presidencial del 2012 y del 7 de julio pasado, revelan que Acción Nacional se desmorona, como el PRD, cual si fuera una plaga común para los dos principales partidos opositores.

Qué lejos está este PAN del que en el año 2000 llevó a Los Pinos a Vicente Fox en forma arrolladora y llegó a gobernar 12 estados y 9 delegaciones del DF. Influyó que Fox fue el mejor candidato presidencial que haya habido y que en 2012 el propio PAN saboteó a su candidata, Josefina Vázquez Mota.

Como si fuera una calca del PRD, el PAN está dividido en grupos (tribus): maderistas y calderonistas son los principales, que buscan sus intereses, no los del partido y menos los del país, y los defienden hasta con las uñas.

Corral Jurado –que no sabe perder, como el Peje- rehusó reconocer el triunfo de Anaya, como era costumbre en el PAN para impulsar la unidad partidista y no dar impresión de que fue una pugna irreconciliable.

No objetó la elección, porque desde antes se cansó de presentar muchas  quejas, pero se vio que eran para ganar publicidad, y el propio Tribunal Federal Electoral, ante el que objetó previamente el padrón, falló que éste era correcto y no daba oportunidad a posteriores reclamaciones.

Qué distinto a las elecciones y discusiones internas en el PAN de Gómez Morín, los fundadores y después, cuando se reconocía el triunfo oponente y ahí mismo se zanjaban las diferencias.

Que el jefe saliente Gustavo Madero precise con claridad si no quiere ser coordinador legislativo ni candidato presidencial, que no es simple pantalla negar tales aspiraciones y después salir con que “dijo mi mamá que siempre sí”, porque esas engañifas no le quedan.

Anaya deberá cumplir sus promesas: 1) sacudirse la tutela de Madero; 2) buscar la unidad, o hundirá el PAN, con riesgo de una fracturarlo como al PRD entre chuchistas y pejistas; 3) volverlo a ser oposición no aplaudidora, sino crítica, y 4) combatir la corrupción interna.

El PAN podría verse en el espejo del PRD al que los cacicazgos lo hundieron: para Cuauhtémoc Cárdenas fue trampolín de sus campañas presidenciales; en el gobierno del DF nadó de muertito para no quemar su obsesión por Los Pinos.

López Obrador, de jefe nacional lo manejó a capricho, apapachado por su padre político Cárdenas, y en el gobierno del DF fue el más autoritario y corrupto: recuérdese el videoescándalo donde Ahumada daba carretadas de dólares a sus gentes, bloqueó las cuentas de los segundos pisos y pisoteó amparos federales.

Ebrard huyó a Francia para no caer en la cárcel por el fraude de la Línea 12 del Metro, al que se agregan los de su casa de la Colonia Roma y la de su primera exesposa en Las Lomas y tantos negocios que hizo. El suyo fue un gobierno caprichoso.

Los tres le quedaron debiendo en grande a la Ciudad de México.

Manos mal para el PAN que Fox lo traicionó pronto y se entregó a Peña Nieto; Calderón le impuso jefes nacionales (como al PRI), lo manejó a su antojo y –lo más grave- permitió a su gente lanzar suciedad a sus oponentes panistas, sin ver que escupían p’arriba y crearon fama de corrupto al PAN, que será dificilísimo se la sacudan.

Aparte de que quiere seguir controlándolo y debería dejarlo descansar para que los nuevos panistas lo impulsen sin tanta división ni pugnas internas.

Falta la puja por la candidatura presidencial. A los calderonistas les revienta que se diga que Margarita podría esperar otra oportunidad; está muy cerca la gestión de su esposo y no puede entenderse que sea ajeno a ese intento.

Costará trabajo frenar al gobernador poblano Moreno Valle, que se pasó al PAN sólo para ser candidato presidencial, usa el erario en publicitarse, hace  muchos amarres y, de ser candidato, mandaría a la olla al PAN, porque no le interesa más que como trampolín, ni conoce sus principios y menos los practicaría.

El problema está en que no se ven militantes destacados, y los pocos que hay no quieren entrarle. Aún hay tiempo de convencer o de encontrar un idóneo.

Acción Nacional debe oir y tratar de atraer a la juventud, sembrar en ella sus principios  e ideales democráticos prístinos a fin de aumentar su militancia, no irse por el camino fácil de afiliar a cualquiera para inflar el padrón, que es una de las causas de la crisis que enfrenta, y propiciar con hechos el anunciado cambio generacional.

@chavafloresll   

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