A 60 años de la hazaña de Yuri Gagarin

Textos en libertad
José Antonio Aspiros Villagómez _______________

Felicitaciones al personal que con mucha calidez

y gran organización nos atendió en el campus

SJR de la UAQ para recibir la vacuna Pfizer

         Hace ya muchos años compramos en la Feria del Libro del Palacio de Minería (Ciudad de México) el libro Nuestro Gagarin, que trata sobre el primer ser humano que dio una vuelta completa alrededor de la Tierra en un vehículo espacial: el soviético Yuri Gagarin.

         Quisimos releerlo ahora que se acaban de cumplir 60 años de ese vuelo, pero los duendes lo han ocultado y no es fácil remover todos los lugares donde podría estar. Pero, en cambio, aquí sigue a la vista la pequeña réplica del cohete Vostok I en que tuvo lugar la hazaña, y que trajimos de Moscú hace cuatro décadas (se cumplirán en septiembre) cuando todavía existía la Unión Soviética y visitamos el Museo de la Cosmonáutica como parte de un convenio entre las agencias informativas Notimex, de México, y Nóvosti (APN, rusa, convertida desde 2014 en Sputnik).

         En la actualidad ya no conmueven las noticias cuando las tripulaciones de la Estación Espacial Internacional van o vienen, o las predicciones sobre la colonización del planeta Marte, pero hace 60 años, la naciente conquista del espacio captaba la atención mundial porque en el contexto de la Guerra Fría que amenaza con regresar con Biden y Putin, había una feroz carrera tecnológica entre Estados Unidos y la URSS, y sus hazañas eran sorprendentes.

Vostok I (izq.) y Sputnik I (der.) de la colección del autor.

         El 12 de abril de 1961 un sonriente y determinado Gagarin, de 27 años, dio una vuelta a la Tierra en 108 minutos y regresó para convertirse en un héroe, luego que por la incipiente tecnología de entonces fue necesario correr tantos riesgos y superar contratiempos de último minuto, que hasta el propio astronauta estaba preparado para un posible resultado fatal.

         El Museo de la Cosmonáutica tenía seis meses de inaugurado cuando lo recorrimos con intensa emoción por todo lo que se exhibe ahí. O se exhibía, porque fue rediseñado y reinaugurado en 2009 para mostrar también los programas espaciales de otros países. Había abierto sus puertas en abril de 1981, precisamente para conmemorar el vigésimo aniversario del vuelo del Vostok. Se encuentra bajo un gigantesco monumento que conmemora el lanzamiento del Sputnik I con que dio inicio la era espacial en octubre de 1957.

         Para 1981, año de nuestra visita, ya había muerto Gagarin y sus cenizas se encontraban en la Necrópolis de la Muralla del Kremlin, que mira hacia la Plaza Roja, donde están también los restos de Lenin, que forman parte de otra historia pues tras la caída del comunismo surgió un debate sobre su destino y hasta hubo propuestas para venderlos.

         Yuri Gagarin perdió la vida tempranamente, a los 34 años, el 27 de marzo de 1968, en un vuelo de pruebas, pues se había inscrito en un programa de entrenamiento de la Fuerza Aérea. Pero como siempre que ocurre la muerte inesperada y hasta precoz como en este caso, de algún personaje famoso, surgieron especulaciones que incluso inculparon a la KGB, la policía secreta del Kremlin comunista, que a su vez descartó cualquier conspiración.

         Según la versión oficial, los tripulantes del avión de combate: Gagarin y el instructor Vladímir Sirioguin (o Seryogin), trataron de esquivar un objeto desconocido y eso produjo el accidente. Hubo quien habló de un ovni, de un globo de aire caliente y de un jet que indebidamente volaba muy bajo. También se discurrió con otras probables causas.

         Hubo una comisión de la que formó parte el cosmonauta Alekséi Leónov que investigó los detalles de la tragedia, y su informe con “la versión más probable” que corroboró la hipótesis inicial, fue dado a conocer hace apenas una década: un globo meteorológico se habría atravesado en la ruta del jet MiG-15, que debió hacer un movimiento brusco para evitar el choque y por ello se fue en picada en las cercanías de Moscú. Pero Leónov también habló sobre el otro probable avión que volaba cerca del de Gagarin y fue causante de la turbulencia fatal que enlutó a la URSS.

         Yuri Gagarin fue un héroe tanto en vida como después de su muerte, y se le recuerda con estatuas y lugares que llevan su nombre.

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