445 años de la fundación de la ciudad

Las plumas de Quetzalcóatl
El centro histórico de aguascalientes
Guillermo Morán Romo ______________

AMIGOS, hablamos en la entrega anterior de la celebración del 445 aniversario de la fundación de la ciudad y ahora ofrecemos a ustedes algunos detalles de diferentes sitios de la ciudad, comenzando en esta ocasión con el llamado Centro Histórico, el primer cuadro de esta población, a partir del cual se desarrolló hasta llegar a ser lo que es en la actualidad.

En un primer intento por fortalecer el asentamiento humano y urbano, el centro estuvo representado por una pequeña guarnición militar, es decir, un presidio de soldados que aunque ya no existe, sirvió de avanzada y resguardo para los viajeros que se dirigían hacia las nacientes minas del norte.

Posteriormente se trató de aprovechar el cauce de los ríos con el trazo de retícula tan característico de las poblaciones mexicanas con la influencia de lo español, de donde la ciudad adquirió esa fisonomía quebrada en su configuración, toda vez que los trazos no son rectilíneos como cabría suponer, sino siguiendo, como se indica, la ruta singular que marcaban los cauces hídricos.

PLAZA DE LA PATRIA Y EXEDRA

Fueron Juan de Montoro y otros vecinos de la villa de Lagos, quienes obtuvieron del Rey de España Felipe II la autorización para fundar la Villa de Nuestra Señora de la Asunción de las Aguas Calientes en el año de 1575, en donde al principio fue escasa la población, pues además de sufrir por algunas epidemias, tuvieron que sortear el acoso de las tribus chichimecas. Fue hacia 1609 cuando se dispuso que la Villa se ajustara a una traza congruente, formándose el poblado a partir de una plaza de 84 metros por lado, en torno a la cual se deberían encontrar los edificios principales, esto es, la iglesia del lugar, las casas de gobierno y en los solares cercanos las casas de los conquistadores.

Durante la época colonial, la plaza tenía una fuente que surtía de agua a la población, situación característica de aquellas etapas de la colonización, pues en todas las comunidades se daba el mismo fenómeno.

Al centro de la plaza se ubicó, casi desde los inicios de la traza, una columna con capitel de doble voluta, es decir, jónica, erigida en las postrimerías del Virreinato, esto es, hacia 1808, cuyo autor fue Manuel Tolsá, con objeto de rendir honras al rey español Carlos IV, aunque al concluirse la obra, se colocó la escultura de cantera de su hijo Fernando VII, quien para aquel entonces había ya ascendido al trono, aspecto éste que se puede apreciar en la litografía que presentamos en esta misma entrega.

Fue a partir de que se consumó la independencia, que se cambió esta estatua sustituyéndola por un águila real devorando a la serpiente.

Cuando se construyó esta columna, el único ornato que tenía en su base eran cuatro grandes farolas, una a cada lado del pedestal cuadrado que la sostiene.

Es entre los años de 1948 y 1959 cuando el arquitecto Roberto Álvarez Espinoza proyectó y construyó la exedra y los cuatro arbotantes de las esquinas de la plaza, así como la fuente dedicada al ilustre músico y poeta Manuel M. Ponce.

Incluso, en la base de la exedra se encuentran depositados los restos de uno de los más ilustres gobernadores que ha tenido Aguascalientes, Don José María Chávez Alonzo, héroe liberal que fue fusilado en el año de 1864 por las fuerzas invasoras francesas.

Tanto la Plaza de Armas, como la exedra fueron remodeladas en el año de 1985, cuando se eliminó el tráfico vehicular en las partes sur, oriente y poniente para ampliarla y comunicarla con la Plaza de la República, actualmente denominada Plaza de la Soberana Convención Revolucionaria.

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