Postigo

Fantasías de la Procuraduría capitalina

José García Sánchez ____________

La PGR dejó sola a la procuraduría capitalina en el caso del fotógrafo asesinado Rubén Espinosa, ejecutado en la colonia Narvarte luego de huir de las amenazas de funcionarios públicos del gobierno del estado de Veracruz. Arely Gómez y compañía sabían que no existe capacidad para llevar éste o ningún otro caso con seriedad. Sabe que dentro de las oficinas de la Procuraduría General de la República también hubieran hecho el ridículo.

La PGR desde un inicio descartó la posibilidad de atraer el caso, cuando en realidad dependencias como la Secretaría de Gobernación deberían estar investigándolo. Esta dependencia sólo intervino para aclarar que la víctima nunca solicitó el mecanismo de protección a Gobernación. Todos sabemos, desde ahora, que no se lo hubieran brindado.

La responsabilidad de la procuraduría capitalina, como única instancia para investigar el caso, saca de la carrera presidencial al jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera, más aun si tomamos en cuenta las declaraciones del procurador capitalino, quien habló de fiestas inexistentes, de robos que nunca se planearon, de simplezas que, sin la mínima investigación, difunden con tal ligereza que acusa no sólo falta de profesionalismo sino incapacidad.

Y eso que el jefe de gobierno acaba de renovar la planilla de colaboradores. Imaginemos el curso que llevaría esta investigación sin el susto que les impuso Mancera al evaluar a los miembros de su gabinete no hubieran existido.

El asesinato del fotógrafo debe ser investigado con seriedad. Ofrecer información a cuentagotas sólo imprime falta de destreza y poca responsabilidad, pero sobre todo, la intención de crear confusión.

Se ofrecen mentiras combinadas con verdades, se fragmenta la información, no se saben los resultados de la investigación, en caso de existir, no se definen líneas. Se carece de metodología, se ignoran los trabajos de los detectives. No se sabe siquiera el número de averiguación.

Este hermetismo, esta falta de comunicación propicia rumores donde la procuraduría capitalina es cuestionada.

La mascarada en la que intentan convertir el caso de cinco personas asesinadas, acusa complicidad con los verdaderos asesinos. Esto nadie puede negarlo. No sabemos si quienes encabezan la procuraduría capitalina saben quién es el autor intelectual o los operadores que los ejecutaron con el tiro de gracia como sello de perversidad y patología. Lo cierto es que están realizando mal su trabajo o simplemente no lo realizan.

La campaña de desprestigio hacia la persona del fotógrafo asesinado inició de manera sutil pero contundente para hacer de su persona alguien más cercano a la delincuencia que a la heroicidad, le llaman activista y no reportero gráfico, porque en un país ávido de figuras a imitar el gobierno se preocupa mucho por desacreditar a quienes pueden surgir como líderes, vivos o muertos, de la sociedad.

Sin embargo, Rubén Espinosa se convirtió en una bandera dentro y fuera de nuestras fronteras. Un factor de denuncia que exhibe la faltas de libertad de expresión en México, la impunidad al matar a comunicadores, la impericia de la justicia, la lentitud con la que se actúa cuando se trata de investigar asesinatos de disidentes, castigo a la crítica, autoritarismo, terrorismo de Estado, la imposición de conductas por miedo, etc.

La procuraduría capitalina no necesita enemigos, su propia incapacidad los exhibe como ineptos o como cómplices. O, en el mejor de los casos como comediantes de la desgracia o incondicionales del poder central.

URL: https://misraicesdigital.com.mx/?p=548

Escrito por en Ago 5 2015. Archivado bajo OPINION. Puedes seguir las respuestas de esta entrada por el RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta o un trackback a esta entrada

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