Obama pulsa con Congreso aprobación de pacto nuclear con Irán

Luis Brizuela Brínguez *___________

 La Habana (PL).-  La administración del presidente Barack Obama despliega una fuerte ofensiva en el Congreso estadounidense, con el fin de neutralizar el aguzado escepticismo o las amenazas de boicot de los republicanos contra el pacto nuclear firmado con Irán.

 El acuerdo es considerado el más importante logro en política exterior del gobierno de Obama durante sus seis años y medio de gestión.

Obama Fiscal Cliff

Barack Obama.

 El 14 de julio, Irán y el denominado Grupo 5+1 (Estados Unidos, Rusia, China, Reino Unido, Francia y Alemania) pactaron en Viena, Austria, limitar el programa atómico de la nación persa.

 Según el documento de unas 160 páginas, Teherán desmantelará la mayor parte de su infraestructura atómica, limitará la producción de uranio y plutonio a niveles que no alcancen para crear un arma de este tipo y aceptará inspecciones de Naciones Unidas a sus instalaciones nucleares y lugares no declarados como tales.

 El Consejo de Seguridad de la ONU aprobó dejar sin efecto varias resoluciones, así como sanciones de Estados Unidos y la Unión Europea, tan pronto como la Agencia Internacional de Energía Atómica verifique que Irán cumplió requisitos esenciales incluidos en el pacto.

 Ante la férrea oposición de la mayoría conservadora en el Congreso, e incluso de algunos demócratas, Obama deberá emplearse a fondo para evitar naufrague una iniciativa en la cual invirtió un considerable caudal político, que pudiera definir de forma positiva o negativa su «legado», próximo al fin de su mandato.

 Al unísono, la Casa Blanca necesitará restañar las heridas por donde ahora «sangra» el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, el más cercano aliado militar de Washington en Medio Oriente, enemigo de cualquier entendimiento con Teherán.

 Para algunos analistas, el acuerdo puso contra las cuerdas al gobierno de Tel Aviv que respaldó durante años la política de sanciones y hasta lanzó reiteradas amenazas de bombardeo contra el país persa, bajo el argumento de que allí se desarrollaba un arma nuclear.

 Otro desafío para el mandatario será el poderoso lobby judío cuya influencia en las decisiones del Capitolio y la carrera electoral que recién comienza pudiera amenazar las aspiraciones demócratas de retener el control de la Casa Blanca en 2016.

 Un escollo adicional será convencer a la opinión pública sobre los beneficios del plan, pues las encuestas indican que una mayoría de los ciudadanos al tanto de las negociaciones mantiene recelos al respecto.

 El Congreso tiene 60 días para el examen de la iniciativa y votar sobre ella. Una resolución de desaprobación impediría el levantamiento de las sanciones que Washington mantiene contra Teherán, pero la Casa Blanca podría interponer su veto.

 El Capitolio puede anular esta acción del Ejecutivo, pero necesita dos tercios de los votos en ambas cámaras para lograrlo.

 La mansión ejecutiva requiere el respaldo de al menos 145 demócratas en la Cámara baja y 34 senadores para sostener el veto.

 CONVENCER AL CONGRESO Y LA OPINIÓN PÚBLICA

 Avalar el pacto nuclear podría ser una sentencia de muerte para Israel, declaró el senador republicano Lindsey Graham, poco después de hacerse público el resultado tras largos meses de negociaciones.

 También el Comité Estadounidense-Israelí de Asuntos Públicos difundió un comunicado para solicitar al Legislativo rechazar el entendimiento, mientras prometió gastar millones de dólares en una campaña de presión a nivel nacional en su contra.

 El presidente de la Cámara de Representantes, el legislador republicano por Ohio, John Boehner, quedó en que hará todo lo posible por evitar el aval del Capitolio.

 Frente a augurios tan sombríos, funcionarios de la administración, incluyendo el Presidente, tratan de sumar apoyos mediante reuniones con representantes demócratas y reiterados debates en los medios.

 Al día siguiente del anuncio, Obama se empleó a fondo durante una rueda de prensa en la Casa Blanca, donde intentó explicar a la opinión pública que el acuerdo resulta una «oportunidad histórica para un mundo más seguro», mientras pidió al Congreso evaluarlo «basándose en los hechos y no en la política».

 La mansión ejecutiva abrió una cuenta en la red social Twitter (@theirandeal) para informar a los estadounidenses sobre el contenido del plan.

 El secretario de Estado, John Kerry, compareció en los Comités de Relaciones Exteriores de ambas cámaras, donde trató de tranquilizar a los miembros de su partido.

 Entre las preocupaciones significativas de los legisladores del partido azul está la forma de comprobar que las autoridades iraníes cumplan lo negociado.

 En opinión del jefe de la diplomacia, el acuerdo de Viena «es el instrumento más fuerte, amplio y duradero para limitar el programa nuclear de Irán que cualquier otra alternativa realista».

 Se refirió asimismo al riguroso cronograma de inspecciones por parte de agencias de la ONU a las instalaciones donde la nación persa produce combustible atómico para uso energético e investigaciones biomédicas.

 La alternativa a lo alcanzado no es mejor, una suerte de quimera que contempla la total capitulación de Irán. Eso es una fantasía, así de simple, resumió Kerry ante el Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes el 28 de julio.

 En iguales términos se expresó cinco días antes en el Comité homólogo de la Cámara alta, durante la primera audiencia pública sobre el arreglo, mientras advirtió que si los legisladores lo anulan, harían más probable un enfrentamiento militar.

 Durante la comparecencia, el senador republicano Robert Corker, presidente del Comité, alegó sentirse decepcionado después de escuchar a Kerry y discrepó de la afirmación del Gobierno de que la única alternativa al pacto sería una guerra con Irán.

 Por su parte, el senador republicano por Florida, Marco Rubio, aspirante presidencial para las elecciones de 2016, advirtió que incluso si el Congreso no logra invalidar el pacto, el próximo mandatario estadounidense podría anularlo.

 APACIGUANDO A ISRAEL

 Mark Stout, especialista en Seguridad Global de la Universidad Johns Hopkins y Gregory Noone, del Programa sobre Seguridad Nacional de la Universidad de Fairmont, analizaron recientemente en el portal digital Infobae las potencialidades del pacto nuclear con Teherán.

 Vale la pena recordar que en plena Guerra Fría hubo muchos acuerdos de control de armas entre los Estados Unidos y la Unión Soviética que resultaron exitosos. Aquí existe el potencial para algo similar, reflexionó Stout.

 Noone, por su parte, insistió en que la batalla en el Capitolio obedece al alto grado de polarización política entre los dos principales partidos.

 A su juicio, los republicanos en el Congreso seguirán opuestos, por razones puramente políticas, a cualquier avance que Obama trate de lograr.

 Si un presidente republicano propusiera esta misma iniciativa, prácticamente todos los del partido rojo en el Congreso lo apoyarían, con excepción de los neo-aislacionistas como el senador Rand Paul, argumentó.

 El director general del Ministerio de Relaciones Exteriores israelí, Dore Gold, sostuvo que su país tiene un «gran desacuerdo» con Washington sobre «un pilar central de la política exterior»; no obstante, trató de restar importancia a las claras divergencias con su aliado más cercano.

 En este sentido, el secretario de Defensa norteamericano, Ashton Carter, pidió el 29 de julio a los congresistas aprobar el acuerdo nuclear con Irán, pero a la vez reiteró el apoyo de Estados Unidos a Israel como su principal aliado en el Medio Oriente.

 Aclaró que la nación persa sigue siendo adversaria de Washington y prometió que su país ayudará a mejorar las capacidades defensivas de sus principales socios en la región del golfo Pérsico, con el envío de fuerzas navales, de operaciones especiales, antiterroristas, de defensa anticoheteril y del ciberespacio.

 Mejoraremos de forma significativa los niveles de cooperación con nuestros amigos y aliados, en particular con las fuerzas armadas israelíes, reiteró el jefe del Pentágono al testificar junto al presidente de la Junta de Jefes de Estado Mayor, Martin Dempsey, ante el Comité de Servicios Armados de la Cámara baja.

 *Periodista de la Redacción Norteamérica de Prensa Latina. arb/rgh/lr

URL: https://misraicesdigital.com.mx/?p=564

Escrito por en Ago 5 2015. Archivado bajo INTERNACIONAL. Puedes seguir las respuestas de esta entrada por el RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta o un trackback a esta entrada

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