Trump, Giuliani y un intento de distanciamiento entre la tormenta

Martha Andrés Román* _____________

Washington (Prensa Latina).-  El presidente estadounidense, Donald Trump, negó haberle ordenado a su abogado personal Rudy Giuliani coordinar investigaciones con Ucrania, lo cual es visto como un nuevo intento del mandatario de distanciarse de relaciones que podrían perjudicarlo.

En una entrevista el 26 de noviembre con el presentador de radio conservador Bill O’Reilly, el mandatario republicano respondió “no” cuando le preguntaron si había dirigido la participación de Giuliani en Ucrania, donde, según varios testigos, el letrado encabezó esfuerzos para que ese país lanzara una pesquisa sobre el exvicemandatario demócrata Joe Biden.

O’Reilly interrogó una vez más: “Giuliani es su abogado personal. ¿Entonces no le ordenó que fuera a Ucrania para hacer algo o ponerles alguna presión?”

No, no lo dirigí, pero él es un guerrero. Él fue, posiblemente vio algo. Pero hay que entender, Rudy tiene otras personas a las que representa, manifestó el gobernante republicano, quien agregó que Giuliani “ha trabajado en Ucrania durante años”.

Tal declaración del presidente se contradice con la conversación telefónica sostenida entre él y su homólogo ucraniano, Volodymyr Zelensky, el 25 de julio pasado, cuando Trump le mencionó a su interlocutor la indagación sobre Biden y otra sobre las elecciones norteamericanas de 2016.

“El señor Giuliani es un hombre muy respetado. Era el alcalde de la ciudad de Nueva York, un gran alcalde, y me gustaría que lo llamara. Le pediré que lo llame junto con el Fiscal General. Rudy sabe muy bien lo que está sucediendo y es un tipo muy capaz”, le comunicó entonces el jefe de la Casa Blanca a Zelensky.

Le diré a Rudy y al fiscal general (William) Barr que llamen, repitió Trump en otros dos momentos de esa plática, según la transcripción difundida en septiembre por la mansión ejecutiva.

Trump se pronuncia de forma totalmente contraria a lo dicho a Zelensky luego de que varios funcionarios declararon en comités de la Cámara de Representantes que el abogado dirigió una política en la sombra hacia la nación europea por interés del jefe de Estado.

Las interacciones de Trump con Kiev dieron lugar al lanzamiento de una investigación de juicio político en su contra en ese órgano, porque los demócratas consideran que el mandatario abusó de su cargo para presionar a un país extranjero con el fin de beneficiarse políticamente, ya que Biden podría ser su rival en las elecciones de 2020.

Para la cadena de televisión CNN, la postura actual de Trump hacia el letrado resulta similar a la estrategia que utilizó con su exabogado personal Michael Cohen, quien actualmente está en prisión por delitos financieros, incluidas violaciones de financiamiento de campaña que Trump le ordenó cometer.

En ese caso el presidente también dijo que no le pidió a Cohen hacer pagos secretos para acallar a mujeres que durante la campaña de 2016 dijeron haber sostenido relaciones con él.

Sin embargo, después no disputó haberle dado ese tipo de orientación al abogado, aunque se justificó con el argumento de que no le pidió infringir la ley al hacer tales desembolsos.

Una y otra y otra vez, Trump ha tratado de distanciarse de personas que claramente conoce y que a menudo conoce bien, apuntó al respecto un análisis del diario The Washington Post.

En ese texto, el autor recordó que el jefe de la Casa Blanca hizo lo mismo recientemente con el embajador de Estados Unidos en la Unión Europea (UE), Gordon Sondland, un actor clave en los tratos con Ucrania y un importante testigo en la pesquisa de juicio político.

“No lo conozco muy bien. No le he hablado mucho”, expresó el gobernante a pesar de que elogió al embajador efusivamente en el pasado, y de que lo nombró para el cargo en la UE luego de que Sondland, un magnate hotelero, donó un millón de dólares al comité de inauguración del presidente.

De acuerdo con varios funcionarios de la administración, incluido el propio Sondland, él y otros diplomáticos se vieron obligados a trabajar con Giuliani, a pesar de que no querían, “bajo la dirección expresa del presidente de Estados Unidos”.

Asimismo, el embajador admitió que sí hubo un quid pro quo o intento de intercambio de favores, cuando muchos testigos afirman que la administración condicionó la entrega de ayuda militar a Ucrania y una visita de Zelensky a la Casa Blanca, a que Kiev abriera las pesquisas deseadas por el gobernante norteamericano.

Según el Post, Trump ahora está pidiendo a los norteamericanos que crean que le dio a Giuliani espacio para actuar como quisiera, o que una gran parte de la relación entre Estados Unidos y Ucrania estaba siendo liderada por alguien que actuaba sin la autorización del presidente.

Ninguna de esas dos variantes parece posible, sobre todo porque el propio letrado expresó reiteradamente que actuaba en representación del mandatario.

En mayo último Giuliani adelantó al diario The New York Times que iría a Ucrania para abogar por investigaciones que “serían muy útiles para mi cliente, y podrían resultar útiles para mi gobierno”, en lo que es visto como una clara referencia al jefe de Estado.

La intención de poner distancia ahora entre él y su abogado, al insinuar que Giuliani actuó por su cuenta o en representación de otros, podría ser un indicio de que la pesquisa de juicio político sí le preocupa al presidente.

Trump trata de desestimar esa indagación que se ha convertido en una tormenta creciente, al calificarla de “cacería de brujas” de los demócratas en su contra, pero la evidencia acumulada en ese proceso resulta incriminatoria para el mandatario.

El gobernante tiene a su favor el hecho de que el Senado está bajo control de los republicanos, quienes hasta el momento se oponen a la pesquisa de la Cámara Baja y rechazan que haya evidencia de delitos que conlleven a una destitución.

De ese modo, si la Cámara Baja de mayoría demócrata vota a favor de acusar formalmente a Trump, lo más probable es que la Alta lo absuelva.

Así, su principal riesgo de momento es el impacto político que pueda tener este procedimiento, en el cual tanto él como los demócratas tienen mucho en juego cuando falta menos de un año para las próximas elecciones presidenciales.

Pese a sus afirmaciones públicas de que los estadounidenses rechazan la investigación de juicio político, el promedio de encuestas del portal digital RealClearPolitics indica que casi la mitad de los votantes (un 49 por ciento) está a favor de esa pesquisa, frente a un 43 por ciento que se opone a ella.

Esos números, más allá de lo que diga Trump, no son positivos para él, y podrían complicarle el panorama electoral.

*Corresponsal de Prensa Latina en EE.UU.

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