Raúl Castro y la palabra empeñada de mantener la Revolución

Waldo Mendiluza* ______________

La Habana (PL).-  El líder cubano Raúl Castro culminó el 19 de abril su segundo y último mandato de cinco años como presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de la isla, cargo que dejó con el compromiso cumplido de mantener la Revolución socialista.

El 1 de agosto de 2009, en una sesión de la VII Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular (Parlamento), había asegurado a los cubanos que mantendría su curso el proyecto de justicia social que, liderado por Fidel Castro (1926-2016), comenzó el 1 de enero de 1959.

“A mí no me eligieron presidente para restaurar el capitalismo en Cuba ni para entregar la Revolución. Fui elegido para defender, mantener y continuar perfeccionando el socialismo, no para destruirlo”, advirtió entonces.

Raúl Castro recordó que en febrero de 1976, los habitantes de la mayor de las Antillas aprobaron en un referendo la Constitución vigente, con el voto directo y secreto del 97,7 por ciento de los electores.

La Carta Magna establece en su primer artículo: “Cuba es un Estado Socialista de trabajadores, independiente y soberano, organizado con todos y para el bien de todos, como república unitaria y democrática, para el disfrute de la libertad política, la justicia social, el bienestar individual y colectivo y la solidaridad humana”.

En 2002, más de ocho millones de cubanos ratificaron la Constitución y declararon irrevocable el carácter socialista del país caribeño.

Al asumir el cargo, el propio 19 de abril, el nuevo presidente de la isla, Miguel Díaz-Canel, garantizó la continuidad de la Revolución socialista y el apego al legado de su generación histórica, liderada por Fidel Castro y Raúl Castro.

AVANCES DE LA ÚLTIMA DÉCADA

El primer secretario del Comité Central del Partido Comunista -responsabilidad que mantendrá hasta 2021– encabezó durante la última década cambios trascendentales en la vida del país, enmarcados en la actualización de su modelo socio-económico y el perfeccionamiento del socialismo.

Entre las transformaciones destaca la entrega en 2008 de tierras ociosas en usufructo, casi dos millones de hectáreas (el 30 por ciento de la superficie agrícola); la creación en 2009 de la Contraloría General de la República y la adopción en 2010 de normas para flexibilizar el trabajo por cuenta propia, como se llama en Cuba al sector privado.

Como resultado de esa política de facilitación del cuentapropismo, más de medio millón de cubanos están vinculados a diversas actividades no estatales.

Bajo la conducción de Raúl Castro, en 2011 surgieron las provincias de Artemisa y Mayabeque, se aprobaron los lineamientos de la política económica y social, se autorizó la transmisión de viviendas y vehículos entre personas naturales y se puso en vigor el Decreto Ley 289 para otorgar créditos a ciudadanos.

Asimismo, en 2012 surgieron las cooperativas no agropecuarias, entidades que superan las 400 a nivel nacional, fue adoptado un sistema de subsidios a personas de bajos ingresos para apoyarlas en la construcción y reparación de viviendas y se actualizó la política migratoria.

En 2013, el Consejo de Estado aprobó la creación de la Zona Especial de Desarrollo Mariel, la principal apuesta de la mayor de las Antillas para la atracción de inversiones foráneas.

Ese mismo año comenzó la aplicación de una nueva política de remuneración para atletas, y el Consejo de Ministros adoptó el cronograma para la unificación monetaria, considerada clave de cara a la actualización económica de la isla.

También, 2014 resultó un año de muchas transformaciones, al entrar en vigor normas para mejorar la transportación de pasajeros, incrementarse los salarios en el sector de la salud, potenciarse la integración de las universidades y trazarse el camino para impulsar el desarrollo de la energía renovable.

Por su parte, 2015 trajo el acuerdo con el Grupo Ad-hoc del Club de París, en particular con 14 países acreedores de Cuba, un paso vital para la credibilidad financiera.

En 2016 tuvo lugar el VII Congreso del Partido Comunista, en el cual sus militantes ratificaron a Raúl Castro como primer secretario del Comité Central, foro que dejó aprobados documentos programáticos, entre ellos la Conceptualización del Modelo Económico y Social, y el Plan Nacional de Desarrollo Económico hasta 2030.

Respecto a 2017, sobresalieron los pasos en función de la informatización de la sociedad, como el incremento del acceso a Internet mediante zonas wifi, y la implementación de un plan estatal para prevenir y enfrentar el impacto del cambio climático.

Durante los primeros meses de 2018, los últimos de la gestión presidencial de Raúl Castro, surgió el primer mercado mayorista de Cuba, una de las demandas más importantes del sector privado, y entró en vigor el Decreto Ley 351 relacionado con los regímenes especiales de la seguridad social.

Los dos mandatos del primer secretario del Comité Central del Partido Comunista garantizaron la continuidad del proceso encabezado por el líder histórico de la Revolución cubana, Fidel Castro, con pleno apego a principios como la soberanía, la solidaridad, la justicia social y el no dejar a nadie desamparado.

En ese sentido, Raúl Castro destacó el 19 de abril, al pronunciar el discurso de clausura de la instalación de la IX Legislatura del Parlamento, que la actualización socio-económica del país tuvo como premisa evitar, bajo cualquier circunstancia, la aplicación de terapias de choque contra los más necesitados.

Respecto a su futuro, el General de Ejército señaló que se mantendrá desempeñando el máximo cargo partidista, que expira en 2021, cuando debe efectuarse el VIII Congreso de la organización y “concluya el proceso de transferencia paulatina y ordenada de las principales responsabilidades a las nuevas generaciones”.

“A partir de entonces, si la salud me lo permite, seré un soldado más, junto al pueblo, defendiendo a esta Revolución”, sentenció.

En sus palabras el líder expresó apoyó a Díaz-Canel, cuya trayectoria revolucionaria resaltó, afirmando que “no es un improvisado” y su ascenso a la máxima responsabilidad estatal y gubernamental de la nación “no ha sido fruto del azar ni de apresuramientos”.

“Para que no quede la menor duda, deseo enfatizar que el Partido Comunista de Cuba, empezando por el primer secretario de su Comité Central, apoyará y respaldará resueltamente al nuevo presidente de los Consejos de Estado y de Ministros en el ejercicio de sus atribuciones constitucionales, contribuyendo a salvaguardar nuestra arma más importante: la unidad de todos los revolucionarios y el pueblo”, subrayó.

* Periodista de la Redacción Nacional de Prensa Latina.

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