Políticas antiinmigrantes de Trump mueven brújula hacia Canadá

Deisy Francis Mexidor * __________________

La Habana (PL).-  El tema de construir un “muro” para detener el flujo de inmigrantes que cruza la frontera entre Estados Unidos y Canadá saltó ya a la opinión pública, cuando para algunos era cuestión de tiempo.

Y la idea fue de Jean-François Lisée, líder del Parti Québécois (PQ), quien aunque enseguida se retractó, sugirió levantar al menos “un cercado” para que los emigrados se vean obligados a pasar solo por los puntos fronterizos oficiales.

“Si el 91 por ciento de estas entradas se han hecho a través de Quebec, es porque tenemos el camino irregular más conocido en el mundo”, dijo Lisée a los periodistas.

Incluso, el líder del partido independentista de Quebec hizo, a manera de broma, una referencia de actualidad cuando se le preguntó sobre el país que debería pagar por la eventual cerca.

“México”, dijo ni corto ni perezoso en referencia a lo que respecto a este mismo asunto expresó hace poco el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

Sin embargo, el ministro de Inmigración, Diversidad e Inclusión de la provincia, David Heurtel, replicó la declaración. A juicio suyo, es una pena que Lisée y el PQ ofrecieran “soluciones simplistas a un problema muy complejo”.

Cientos de personas deciden a diario rebasar la línea que separa a los dos vecinos con la esperanza de una nueva vida, mas chocan con leyes migratorias nada laxas.

Huyen -dicen no pocos- de las políticas antiimigrantes de Trump y de la posibilidad de regresar a sus naciones de origen.

Pero “no es solo cuestión de llegar y decir ‘tengo miedo'”, alertan las autoridades. Ese temor a ser deportado de Estados Unidos no resulta suficiente para pedir asilo, insisten.

El primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, aseguró que su país seguirá aceptando a extranjeros que buscan refugio y cruzan ilegalmente la frontera, y a la par tomará medidas para mantener a salvo a sus ciudadanos.

Según datos difundidos, casi dos mil personas atravesaron la frontera en abril, un flujo que continúa en aumento, a tono con lo analizado en un comité parlamentario en la Cámara de los Comunes.

Un alto funcionario del Departamento de Inmigración, Refugiados y Ciudadanía de Canadá (IRCC, por sus siglas en inglés), Mike MacDonald, dijo al panel a inicios de mayo, que en estos momentos resulta “imposible” predecir cuántos más podrían llegar por esa vía de aquí a fin de año.

Los intentos de entrada -contabilizados del 1 al 23 del cuarto mes del calendario- son parte de una clara tendencia al alza en el número de indocumentados desde el comienzo de 2018, reseñan medios locales.

Estimados oficiales advirtieron que unos 400 inmigrantes podrían arribar cada día a la provincia de Quebec durante este verano, un número que representa 60 por ciento más respecto a similar periodo de 2017.

Heurtel lamentó no poder “hacer más” ante la falta de recursos, insuficientes para atender las demandas que se aproximan.

Solo el 53 por ciento de quienes lograron pasar la frontera y cuya solicitud fueron procesadas allí el año anterior, obtuvieron una respuesta positiva, reseñan reportes de prensa.

El gobierno reitera que la mayoría de los forasteros que optan por esa vía no cumplen con los requisitos mínimos para aceptar la petición de acogida.

Si bien las entradas aumentan, de forma proporcional ocurren las deportaciones, comentan fuentes asociadas al tema.

Al menos cinco mil 529 personas fueron expulsadas entre enero y agosto últimos, dijeron las autoridades canadienses de inmigración.

La mayor parte de migrantes que pasaban el cruce fronterizo en ese momento eran haitianos amedrentados por la deportación una vez finalizado el Estatus de Protección Temporal (TPS, por sus siglas en inglés) otorgado por Washington a unos 50 mil ciudadanos de la nación caribeña luego del terremoto de 2010.

En 2018 la oleada proviene de África, en especial de Nigeria, aseguran fuentes oficiales.

La agencia Canadian Press informó que gran parte de los nigerianos que buscaron refugio en el país habían recibido visas de turismo en Estados Unidos hacía poco tiempo.

De hecho, un vocero del Ministerio de Inmigración explicó que todo indicaba que el único motivo por el cual solicitaron esas visas era para, una vez llegados a territorio estadounidense, moverse y cruzar la frontera hacia Canadá, aprovechándose del “hueco” legal en el llamado Acuerdo del Tercer País Seguro.

Por eso se han hecho varios llamamientos para que Canadá suspenda el Acuerdo con los Estados Unidos.

El convenio es la razón por la cual muchos de los que se aventuran en el cruce por lugares remotos, pretenden al ser arrestados entrar en el sistema de inmigración canadiense, pues de lo contrario no calificarían para tal reclamación.

Los observadores apuntan a que la marea puede continuar subiendo a partir de las decisiones de Trump de acabar poco a poco con el TPS para una cantidad individuos de diferentes nacionalidades en los próximos dos años.

Recordemos que además de los haitianos, peligran los casi 200 mil salvadoreños que tenían permiso para vivir en Estados Unidos por más de una década.

También alrededor de cinco mil 300 nicaragüenses que a partir del 5 de enero de 2019 se quedarán sin sus permisos especiales para permanecer en suelo estadounidense.

De hecho, refieren los críticos, el gobierno del presidente magnate está abocado a frenar la migración tanto legal como ilegal.

El ejemplo más cercano fue el intento por revocar la protección para unos 800 mil jóvenes inmigrantes conocidos como dreamers, bajo el programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA).

Mientras, el mensaje que envía Canadá -más allá de una aparente política de apertura a los inmigrantes- es claro: los que cruzan la frontera ilegalmente tienen la misma probabilidad de ser deportados de ese país como de Estados Unidos.

*Periodista de la Redacción Norteamérica de Prensa Latina.

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