Nueva puerta a la arqueología maya

Maitte Marrero Canda* _________________

Guatemala, (PL).-  Parados ante la monumental pirámide del Gran Jaguar, imponente desde su altura de 45 metros y 90 escalones, podríamos pensar que no hay mayor ejemplo de magnificencia en el parque Nacional Tikal, en el Petén guatemalteco.

Sin embargo, muy cerca de allí, aún bajo el manto de la tupida vegetación de la selva, yacen más de 60 mil estructuras mayas que empiezan a dar respuesta al enigma de la ciudades perdidas y a cambiar muchas de las teorías acerca de esta fascinante civilización.

La “magia” ha sido posible gracias a la revolucionaria tecnología Lidar (Laser Imaging Detection and Ranging), la cual penetra en el manto sin dañarlo y brinda una imagen tridimensional detallada de lo que se esconde debajo de la superficie sin cortar ni un árbol.

Más de dos mil kilómetros de la Biosfera Maya, al norte del departamento de Petén, sirvieron de estudio a la Fundación Patrimonio Cultural y Natural Maya (Pacunam), cuyos científicos y arqueólogos de prestigiosas instituciones académicas comienzan a reconsiderar viejas teorías.

Hallazgos anteriores, por ejemplo, favorecían la idea de que las ciudades mayas estaban aisladas y eran autosuficientes. Sin embargo, las imágenes aportadas por Lidar mostraron  las ruinas de una extensa civilización precolombina  mayor, más compleja, e interconectada de lo que se suponía.

“Con estos nuevos datos ya no es inaceptable creer que aquí vivieron entre 10 y 15 millones de personas”, aseguró el arqueólogo guatemalteco Francisco Estrada-Belli a la revista National Geographic, la cual consolidó parte del ambicioso estudio en un documental llamado Tesoros perdidos de los mayas, estrenado el pasado 11 de febrero en Guatemala.

Según los resultados expuestos, esta revelación constituye una revolución en el campo de la arqueología maya en los últimos 100 años.

Hallazgos prometedores

Se cree que la mayoría de las 60 mil estructuras recién detectadas son plataformas de piedra que pudieron soportar las tradicionales casas de cubiertas vegetales de los mayas, pero también hay grandes palacios de la realeza y pirámides.

Una de las sorpresas mayores fue la compleja red de calzadas que unían a las ciudades en el área explorada: Tikal, El Zotz y el norte de Petén.

Los datos de Lidar no dejan ninguna duda de que la función del sistema de foso y muralla de 14 kilómetros de longitud que rodea la ciudad de Tikal fue construida para protegerla de invasores. La frecuencia y escala de las fortificaciones es inesperada y se incrementará cuando la tecnología muestre nuevas áreas, detalló Marcelo Canuto, otro de los líderes del estudio.

Las carreteras elevadas, que permitieron el paso fácilmente incluso en temporada de lluvia, eran suficientemente amplias, lo cual sugiere que fueron muy transitadas y útiles para el comercio.

En algunas áreas, los mayas manipularon el flujo del agua y mitigaron la erosión, guiando el agua de lluvia hacia las tierras fértiles con redes de canales que a veces se extendían hasta tres kilómetros cuadrados, una evidencia de la gran sofisticación e inversión en sistemas agrícolas sostenibles.

Canuto confirmó que por lo menos tres sitios nuevos aparecen ahora en el mapa: Xmakabatun, Kunal y Kanalná. Si se llegara a cubrir toda la región tendríamos un patrón urbano maya y llegaríamos a saber por qué vivían donde vivían, explicó al presentar el mapeo en la ciudad de Guatemala.

Uno de los hallazgos más impresionantes es una pirámide de siete pisos en Tikal, intacta en gran parte pero tan cubierta de vegetación que casi está fundida en la jungla.

Otra sorpresa deparó a los arqueólogos que ya habían explorado el sitio El Zotz, en el norte de Guatemala, pues aunque consideraban haber logrado un estudio detallado de la zona, ahora surgió un muro fortificado de nueve metros de largo que antes ni siquiera podían sospechar.

Estas extensas defensas y fortificaciones respaldan la teoría de que los mayas participaban en guerras a gran escala, las cuales fueron un factor determinante hasta el punto de configurar el surgimiento y desarrollo de algunas de sus ciudades más grandiosas.

La presencia de áreas agrícolas especializadas y capaces de sustentar a una población masiva a un nivel casi industrial echa por tierra la creencia de que en Petén no había evidencias de agricultura intensiva, precisó Estrada-Belli.

El centro urbano de la ciudad preclásica de El Palmar es 40 veces más grande de lo que se estimaba, incluyendo varios complejos monumentales que se pensaban eran sitios separados.

El peligro de la depredación

Todo el tesoro mostrado por Lidar deja en evidencia a un Estado incapaz de velar por su conservación, reconoció el ministro de Cultura y Deportes de Guatemala, José Luis Chea, quien tiene la responsabilidad legal de conservar este patrimonio y el ya desenterrado.

Sin embargo, la protección solo será parcial y posiblemente no corresponda a su cartera, ya que los fondos para estos nuevos monumentos no existen.

A duras penas se puede proteger los 21 sitios arqueológicos ya excavados con los 540 millones de quetzales presupuestados (unos 73.5 millones de dólares), una partida que se divide a la mitad, una para el área de Deportes y otra para Patrimonio, Desarrollo y las Artes.

Durante el proceso de investigación, una de las ciudades descubiertas fue nombrada Xmacabatún por Estrada-Belli. Tan solo para entrar y rescatar” el sitio, el número 22 del país, se necesitarían unos 30 o 50 millones de dólares que no tenemos, reconoció con pesar el ministro.

De ahí que recalque una y otra vez que más allá de las piezas preciosas, lo importante es “el redescubrimiento de la civilización, sus estudios y la develación de la dinastía de los reyes de las serpientes, así como la desmitificación de un maya pacífico”.

Pero Chea no se quedará de brazos cruzados. El próximo 15 de marzo mandará una comunicación a 20 de las universidades más prestigiosas de Estados Unidos y Europa para que sean los guardianes, a modo de concesión, de algunos de los sitios descubiertos siempre y cuando participen arqueólogos guatemaltecos y los bienes y piezas preciosas se queden bajo resguardo de nuestra nación, afirma.

Por las características de la selva petenera, donde campea el narcotráfico, los narco ganaderos y los traficantes de flora y fauna, el ministro de Cultura asume que los saqueos deben estar a la orden del día, de ahí que la sobrecarga de 60 mil monumentos resulte ahora abrumadora, sin embargo, el futuro puede ser promisorio.

No hay duda de que la riqueza prehispánica sigue sorprendiendo al mundo científico y en Guatemala queda aún mucho por explorar para responder todas las incógnitas.

Las imágenes de Lidar son la primera parte de un proyecto de tres años que permitirá mapear más de 14 kilómetros cuadrados de tierras bajas en este país.

El solo hecho de pensar en una población cercana a lo que hoy es Guatemala, con un nivel de autosuficiencia incalculable y en un terreno menor, estremece.

Saber ahora que Tikal solo habría sido un gigantesco centro ceremonial, porque es mucho más grande de la monumentalidad que se le conoce, inspira.

Quizá el encanto radique en tener bajo tierra parte de su secreto, o tengan que pasar unos 100 años para entender en su totalidad la grandeza de una de las civilizaciones más antiguas del continente.

Lo cierto es que Lidar estará ahí para desvelar, de lo más profundo del suelo, nuevos tesoros mayas.

* Corresponsal de Prensa Latina en Guatemala.

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