El mensaje de la Navidad

La época para envolverse en el espíritu de la solidaridad

.-  Es el tiempo  para recordar el misterio más grande de la humanidad, la venida al  mundo del Hijo de Dios hecho hombre, el Nacimiento de Jesús, con su mensaje de esperanza y de paz.

Heriberto Bonilla Barrón ____________________

Inicia diciembre y como  cada año en esta época,  todo nos habla de la Navidad,  la  sugestiva decoración  de los comercios, los adornos de las calles, de los Templos  y el frente de las casas;  los nacimientos y arbolitos, la celebración de posadas, época apropiada para viajar y saludar a familiares y amigos cercanos, de intercambiar regalos y de cenas con tamales,  buñuelos y ponche.

Tiempo de romper por un momento con todo lo rutinario de la vida diaria, de ocupaciones de trabajo o personal, de envolverse en un ambiente de regocijo y alegría, todo se convierte en buenos deseos.

Pero lo más importante, pensamos en FUERZA AGUASCALIENTES y en MIS RAÍCES DIGITAL, es que es la  época para recordar el misterio más grande de la humanidad, la venida al  mundo del Hijo de Dios hecho hombre, el Nacimiento de Jesús, con su mensaje de esperanza y de paz, que los profetas ya anunciaban desde  principio de los tiempos.

También debe de ser  motivo de recogimiento y de reflexión, no solo de una Navidad más o del año que está por terminar, debe ser de toda nuestra vida, de todos nuestros actos y analizar si verdaderamente hemos entendido el mensaje que nos da cada día Jesús como Salvador del mundo, mensaje al que solo tratamos de poner cuidado cada año por estas fechas, sin darnos cuenta que a cada momento nos lo está trasmitiendo,  que sigue tocando puertas en busca de una morada donde pueda ser recibido, y  que se sigue topando con la indiferencia  de algunos.

Y si ponemos un poco de atención, nos daremos cuenta del mensaje que por esta época  nos vuelva a trasmitir, de una forma aparentemente tan simple como es la celebración  nacimiento, y podremos entender  que  el nacimiento  es algo más que una representación plástica de la llegada del Niño Jesús hecho hombre, es un camino que durante toda nuestra vida debemos recorrer, como los pastores para estar más cerca de Dios.

De esta manera su mensaje viene desde antes de su llegada al  mundo, cuando busco en vano el más modesto  de los albergues.

En la forma como fue rechazado de todas las posadas en su peregrinar por Belén, cuando sus padres se vieron obligados a hospedarse en un establo; allí fue donde quiso nacer el Hijo de Dios, en el seno de la pobreza, la humillación y el sufrimiento, un humilde pesebre le sirve de cama cobijado con una pobres pajas,  envuelto por unos modestos pañales, pero siempre protegido por sus padres José y María.

Con su pequeño cuerpo expuesto a todas las inclemencias del tiempo, en la estación más cruda del año; nadie asiste a su nacimiento, nadie le presta ningún auxilio, ningún alivio, fuera del que le proporciona el seno de su madre.

Esa fue la entrada al mundo para el Hijo de Dios, del que viene a rescatar al género humano y que desde el principio de los tiempos fue anunciado, nadie hubiera imaginado que eligiera para si un nacimiento tan pobre, tan oscuro y penoso; una gran enseñanza se desprende de ese humilde nacimiento para los que saben ver, esto es lo que Jesús nos enseña, esto fue lo que amo y practico durante toda su vida.

Este nacimiento como representación de la venida al mundo del Niño Jesús, es el que algunas familias  instalan cada año  en sus hogares, con su portal instalado en lo alto de una colina con su ángel y su brillante estrella; portal al que los  Reyes Magos y pastores  se dirigen siguiendo una luz divina por diferentes caminos, desde los  más accesibles con el menor número de obstáculos, hasta los caminos más escabrosos y difíciles de escalar.

En estos caminos es donde se encuentran los pastores cargando sus borregos en sus brazos o en sus espaldas, las alegres mujeres con su carga en la cabeza, el ermitaño, la señora lavando junto al pozo de agua, la cascada con su chorro de agua formando un lago, el demonio y los Santos Reyes.

Cada uno de ellos lleva su propia carga y su propio camino hacia el portal del Niño Dios, lo que los hace diferentes es el tamaño de la carga que llevan a cuestas y el camino que están recorriendo, para unos es un camino  llano con pocos  peligros y distracciones, para otros muy abrupto lleno de peligros y tentaciones que a cada paso  tienen que ir superando, como una evolución espiritual.

Una lucha entre el bien representado por la figura del ángel que guía a los pastores y del  ermitaño, que con su mirada serena  desde su ermita está señalando a los viajeros el camino para llegar a Dios, y el mal representado por el demonio de mirada siniestra, que se encuentra por ahí escondido con su cumulo de tentaciones y que solo sale para tratar de distraer  a los pastores, para impedir que lleguen a su objetivo.

Como la señora ya más consciente del sentido de su existencia que se encuentra a medio camino junto al pozo de agua, que lo que lava no es solamente ropa, son sus pecados que está purificando, o como las mujeres y pastores de mirada alegre, que ya pasaron por el lago donde purificaron su propia carga de pecados  y por lo mismo, su carga es más ligera  y su camino más suave, lo que los acerca más al  portal  donde se encuentra Dios.

Pero también están los pastores con cara de sufrimiento que van por un camino más escabroso, todavía muy alejados del portal y que lo que llevan en sus hombros o en sus brazos, no es nada más un  borreguito, son sus pecados que van cargando a través de su vida, carga que se hará más pesada mientras no tengan conciencia del verdadero sentido de su existencia, y conforme superen las tentaciones y peligros del camino que están recorriendo, su carga  se hará más ligera.

Quienes conocen el camino más directo para llegar a Dios son  los Reyes Magos, poseedores de grandes conocimientos en astronomía, astrología, magia, matemáticas y alquimia; por estos conocimientos son Magos, de ahí su interés en la aparición de una estrella con una luminosidad fuera de  lo común, y en el silencio estuvieron siempre en espera de esa señal del cielo, que los guiaría hacia el portal de Belén.

De esta forma fueron a rendirle homenaje con la adoración, aquellos a quienes alumbro Dios con su luz celestial por la voz  de sus alados mensajeros, o por la señal milagrosa de una estrella, como los sencillos de corazón, los pobres de espíritu, dóciles a las divinas inspiraciones y humildes  como los pastores, que vigilaban sobre sus rebaños durante la noche, lo que indica vigilancia y atención sobre sí mismos, el temor de Dios como preparación a la vocación del cielo.

Ellos prestaron atento oído a las palabras de los ángeles, les dieron entero crédito, a pesar de ser tan extraño y contrario al juicio humano lo que les anunciaban, y abandonándolo todo partieron al establo para ver y adorar al Niño Dios.

Del mismo modo el alma debe escuchar atentamente lo que Dios le habla al corazón, creer en su palabra con fe sumisa y ciega y abandonarlo todo, para seguir la inspiración de su gracia.

Pero no solo fueron llamados al pesebre los humildes y pobres pastores, sino también los mismos Reyes Magos, en quienes están representados los sabios, los grandes y poderosos de la tierra, que a pesar de su grandeza y sabiduría, son humildes de corazón; que son grandes o sabios, pero sin altanería ni presunción, dóciles a seguir la luz divina anta la cual enmudecen todos los humanos razonamientos, desprendidos de todo lo terreno y están prontos a sacrificarlo todo, para responder al llamado divino.

Entre los pueblos católicos la presencia de los Reyes Magos venidos de oriente encierra un gran simbolismo, y viene a ser la representación de la humanidad unida a través de las principales razas, manifestadas en los tres hijos de Noé; Sem, Cam y Jafat, que van en la búsqueda de un ser superior.

Para otros, los tres Reyes Magos representan la sabiduría de los tres grandes continentes conocidos entonces: Europa, Asia y Africa. Cristo nació en el sitio donde se cruzan la astrología, la magia y la alquimia, viene a ser la personificación de una fuerza cósmica por excelencia.

Es costumbre en los países de oriente cuando se presentan ante un  personaje, ofrecer dones de gran calidad. El incienso y la mirra se consideraban como los mejores productos de oriente, son gomas perfumadas que se obtienen de ciertos árboles y junto con el oro, fueron ofrecidos por los Reyes al Niño Jesús.

La tradición nos dice que el oro se lo ofrecieron como a un rey, porque El sería un rey que dominaría sobre el corazón de los hombres; el incienso que se quemaba en los pebeteros en honor de los dioses, se lo entregaban como a un Dios y la mirra que es amarga, se la presentaron como al hombre, porque El conocería todo el dolor, además se identificaba con la inteligencia del ser humano.

Los presentes también simbolizan las tres edades del hombre, juventud, madurez y vejez y los tres géneros de la materia, el sólido en el oro, el líquido en la mirra  y el gaseoso en el incienso.

La cifra tres es formalmente mágica: los Tres Reyes, tres soles, uno blanco, que trae el oro, la luz; el otro negro, la mirra, la muerte conjurada; el tercero es moreno, lleva el incienso, el signo de la divinidad conciliatoria.

De cualquier forma, la adoración de los pastores y los Reyes Magos y los dones que le presentaron en el portal de Belén, demuestra la grandeza del Niño Dios ante los hombres. Por otro lado también están los que Jesús rechaza, como Herodes ambicioso y cruel y los fariseos y doctores de la ley, envidiosos y soberbios, porque no son dóciles a la gracia, sino pegados a si mismos, desprecian las inspiraciones que Dios les envía para conocer y practicar la vida interior.

Este mismo mensaje  del camino que recorren  los pastores para llegar al portal de Belén, lo encontramos en las pastorelas, como representación teatral  del nacimiento de Jesús y de la lucha del bien contra el mal, que ya los primeros misioneros llegados a nuestro país presentaban    como apoyo en la evangelización de los nativos,   interpretadas en forma sencilla para que fuera mas fácil su comprensión, rápidamente se convirtieron en una auténtica manifestación de teatro popular que llega hasta nuestros días, como elemento de comunicación y participación social.

Además de las pastorelas de las Iglesias que conservan su contenido esencialmente religioso y un lenguaje culto, surge una pastorela más tradicional, más de las zonas rurales, que se caracterizan por un lenguaje más rudo propio de la gente de campo, con cierto toque de humorismo ingenuo y picaresco y con mucho de improvisación.

De cualquier forma las pastorelas cuentan con una construcción similar, con sus personajes principales María, José, el Niño Dios los ángeles, el diablo y los pastores.

En la representación, después de la revelación del ángel a  los pastores y las peripecias que se encuentran en el camino para llegar al nacimiento de Belén,  triunfa el bien representado por el ángel sobre el demonio, que utilizando mil argucias  trata de impedir que lleguen con el Salvador que ha nacido,  lo que termina con la adoración de los pastores al Niño Jesús, teniendo como mensaje que se puede estar con Dios, a pesar de todos los obstáculos que se encuentren en el camino y que en ocasiones la ayuda puede llegar de quien menos se espera.

Hasta la misma aparentemente inocente piñata que se sacrifica en Navidad tiene su mensaje que trasmitir; con su cántaro de barro forrado de llamativo papel de china de colores, representando la tentación del mundo, con sus engaños y vanidades  y sus siete picos, que representan los siete pecados capitales.

La  venda que cubre los ojos es la fe que debe ser ciega,  la  pregunta de ¿Cruz o Cuerno? es una elección entre el bien y el mal,  las 33 vueltas que se le dan son para recordar los años que vivió Cristo; todo esto se hace con la fuerza de voluntad del penitente, guiado por las voces que tratan de evitarle un mal y a no perder el tino, para  no perder el camino, y con la ayuda de Dios representado por el palo con que se rompe la piñata, para finalmente  destrozarla  con sus llamativos oropeles del pecado  y obtener los regalos que caen,  para compartirlos con los demás, que es el premio a la fe y la perseverancia

Este es el camino espiritual que nos trasmite la Navidad que todos debemos recorrer,  de nosotros depende el tipo de camino y  el tamaño de la carga  que llevemos, como los pastores  encontraremos  una gran cantidad de obstáculos en el camino, una lucha interna entre el bien y el mal, conforme avancemos y tengamos conciencia del sentido de nuestra  vida, nos iremos despojando de esa carga, como la señora que se encuentra junto al pozo purificando sus pecados y los pastores de mirada alegre,  que ya se encuentran más cerca del portal de Belén, más cerca de Dios.

De nuestro Dios que en ocasiones buscamos muy lejos, sin darnos  cuenta de lo cerca que esta de nosotros,  y que a cada momento nos sigue pidiendo posada  y con mil pretextos  le seguimos cerrando la puerta, buscando la felicidad por otro lado cuando la debemos buscar  dentro de nosotros  mismos, que es donde verdaderamente se encuentra Dios.

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