Dr. Rodolfo González Farías

Para servir y trascender nunca se envejece

.- ¨Hay gozar la vida intensamente sabiendo que al morir no te llevarás nada¨ y eso es lo que está haciendo justamente este gran personaje de la Medicina quien durante muchísimos años fue director del Hospital Hidalgo y luego de la Clínica Star Médica, a la que acaba de renunciar hace unos meses para gozar, a sus anchas, de la vida, su familia y sus amistades.

Heriberto Bonilla Barrón ___________________

¨Me llegará lentamente

y me hallará distraído

probablemente dormido

sobre un colchón de laureles.

Se instalará en el espejo,

inevitable y serena

y empezará su faena

por los primeros bosquejos¨.

Este verdadero poema creado e interpretado de manera extraordinaria por Alberto Cortez, define perfectamente a nuestro personaje de hoy, un doctor que ha hecho historia y que nos dice que nunca hay que doblegarse ante nada, ni siquiera por la edad, ya que todos los días Dios nos brinda una oportunidad para ser útil a los demás.

Qué excelente es llegar a una edad de adulto mayor, pues es señal de que has sido sano la mayor parte de tu vida, qué bueno que alcanzar la jubilación, pues es signo inequívoco de que se trabajó intensamente durante la edad productiva, pero que todavía puedo amar  a alguien como lo es mi familia y esa creo que indudablemente que es una gran señal de que tengo un corazón sano, afirma el doctor Rodolfo González Farías, quien afirma que de ninguna manera se siente viejo, soy un hombre que se siente mejor que nunca, con toda la experiencia y sabiduría acumuladas durante 75 años y que hoy está decidido a seguir superándose para ser un hombre mejor para su sociedad, dice a FUERZA AGUASCALIENTES y MIS RAICES DIGITAL.

Cuando rebasamos los 60 años de edad, recurrentemente nos preguntamos: ¿dónde ha quedado mi juventud?, ¿a qué horas se me pasó la vida?, ¿por qué tanto a una profesión y no a la familia?. Cuando se rebasan los 70 años estas preguntas toman mayor relevancia, sin embargo no pueden doblegar a una vida que ha estado entregada totalmente a servir y que ahora ha decidido recompensar a su familia y a sus amistades por tantos años de alejamiento.

Por lo tanto se puede afirmar que  la vida se va en un suspiro, de repente cuando menos lo pensamos, nos vemos superados por el paso del tiempo al pasar de los años y vemos que nuestras reacciones ya no son las mismas que antes, que nuestro pelo se tiñe de blanco, que nuestros hijos y la misma gente nos ven como viejitos y que nos estamos acercando irremediablemente al final de nuestra vida y claro que eso nos provoca un gran miedo.

Son los miedos, uno de los problemas que con mayor frecuencia padecen los adultos mayores, pero, no estamos hablando de aquellos miedos lógicos, propios de la vida cotidiana, a los cuales todos, de alguna manera, e independientemente  de la edad, estamos sometidos, hablamos de miedos existenciales, difíciles de pensar racionalmente por cierto, e involuntarios de poder controlar, manejar y / o supervisar, son aquellos miedos que desconciertan, y que vivimos bajo el signo de la amenaza.

Ante este panorama, tal y como nos dijera la doctora Ana Gabriela López Ovalle, hay que vivir el momento, el ahora, el hoy, no hay que pensar en lo que ocurrirá en mañana, la semana próxima o en el año que viene, el mundo es maravilloso y hay que vivirlo intensamente, tal y como dice Julio Iglesias en su canción ¨a gozar la vida intensamente sabiendo que al morir no te llevarás nada¨ y eso es lo que está haciendo justamente nuestro admirado amigo y todo un personaje del mundo de la medicina, el doctor Rodolfo González Farías, quien durante casi 15 años fue director del Hospital Hidalgo y luego de la Clínica Star Médica, a la que acaba de renunciar hace unos meses para gozar, a sus anchas, de la vida, su familia y sus amistades.

¨Con unas hebras de plata

me pintará los cabellos

y alguna línea en el cuello

que tapará la corbata.

Aumentará mi codicia,

mis mañas y mis antojos

y me dará un par de anteojos

para sufrir las noticias¨.

Dialogamos con este hombre admirable y claro que nos contagiamos de su gran sonrisa y más cuando nos dice que a sus más de 70 años de edad, está listo para disfrutar intensamente de la vida, aunque honestamente nunca se llegó a imaginar que los años de su juventud y de su edad madura se le habrían de escapar como agua entre las manos y desde luego que recuerdo que pensaba que  ese otoño estaba tan lejos que no podía imaginar cómo sería, pero me llegó.

Muchos de mis amigos están jubilados y se han vuelto ¨canosos¨, se mueven más lento, algunos están en mejor forma, otros peor que yo, pero en todos veo el cambio, eran jóvenes y vibrantes como yo, pero la edad empieza a sentirse y a notarse, ahora somos aquellas personas mayores que nunca pensamos que seríamos algún día.

Así he entrado en esta nueva etapa de mi vida, casi sin preparación para sufrir dolores y achaques, y la pérdida de fuerza, agilidad y habilidad para ir y hacer las cosas que quisiera.

Pero lo que sí sé, es que este otoño se irá más rápido y entonces habré de empezar una nueva aventura porque soy un hombre que no se vence ante nada y que ve a la vida como una gran oportunidad de superación y ahora para entregarme completamente a lo que durante muchísimos años relegué:  mi familia y mis amistades.

Mientras disfrutamos de un riquísimo desayuno en La Mestiza, el doctor González Farías dice que su profesión y el Hospital Hidalgo le dieron tantísimas cosas, que no se arrepiente por haberles entregado prácticamente la vida, pude haber ganado mucho más dinero como anestesiólogo que en el Hospital, sin embargo considero que eso fue lo mejor que pudo haberme ocurrido en la vida, además de haber arribado a Aguascalientes en donde consolidé y tengo a mi familia y un gran número de amistades.

Dicen, nos comenta, que cada quien se bebe su copa como mejor puede y gusta de tal suerte que como desde siempre he sido una gente de trabajo y voy a decir una cosa aunque no me lo crean, yo nunca he pensado en el dinero, con todo y que es un satisfactor de suma importancia y prueba de ello es que con lo que ganaba en el Hospital Hidalgo pude hacer muy bien mi vida y en todas las decisiones he contado con el apoyo de mi esposa quien no dudó en respaldarme cuando decidí venirme a Aguascalientes a pesar de que mi salario sería menor y conste, nunca he sido un hombre sin aspiraciones, nunca me he derrotado y siempre he caminado hacia adelante tal y como lo estoy haciendo al decidir dejar Star Médica, ahora veo la vida de diferente manera y claro que no estoy sentándome para ver cómo transcurre el tiempo, hago ejercicio diariamente en el Cerro del Muerto, me cuido mucho, estoy con mi familia y mis amistades y de vez en cuando acepto la invitación de mi gran amigo el doctor Abel Jiménez Armas, para apoyarlo como anestesiólogo en algunas de sus operaciones en la Clínica Franco Brasileña.

De volver a nacer, agrega, claro que volvería a ser doctor y honestamente puedo decir que honestamente estoy satisfecho con lo que he logrado y ahora que ya estoy en el retiro tras de haber estado en activo más de 40 años, creo que cumplí y mi vida está iniciando otra etapa en la que de ninguna manera estoy pensando solo en que llegue el día de cobrar mi pensión, por el contrario, todos los días estoy pensando en brindarme a los demás, en serle útil a una sociedad que me ha acogido como si fuera uno de los suyos, además de compensar tanto tiempo que le robé a mi familia, de tal suerte que no me estoy lamentando preguntándome ¿dónde quedó mi juventud, a qué horas se me pasó la vida¨.

Cuando estaba joven, dice a FUERZA AGUASCALIENTES y A MIS RAICES DIGITAL, jamás pensé en que algún día llegaría a tener 75 años de edad y menos sentirme en tan extraordinaria forma física por lo que pienso que quizás he bebido mi copa de la vida de manera moderada de tal suerte que Dios me ha bendecido porque pienso que me encuentro perfectamente bien y más cuando tengo muchísimos amigos y el reconocimiento de quienes fueron mis colaboradores, tal y como el que me hizo hace poco Don Panchito, un empleado de Intendencia en el Hospital Hidalgo quien a sus 94 o 95 años de vida sigue trabajando de manera intensa.

El doctor González Farías dice que si bien no ha pensado en la muerte, si considera que uno debe prepararse para ella y por lo tanto todos los días hay que estar bien con Dios para cuando llegue ese momento y es entonces cuando nos habla de su pasión de ir todos los días a ejercitarse en el Cerro del Muerto, una cosa extraordinaria y más cuando está amaneciendo o cuando anoche, esas vistas son extraordinarias y me retroalimentan.

Estoy pensando, agrega, en escribir un libro con mis andanzas por el mundo de la Medicina e incluso sostengo pláticas con el rector de la UAA para ver si puedo incorporarme como catedrático a fin de participar en la formación de los nuevos médicos que tanto están necesitando Aguascalientes y México.

¨La vejez…

está a la vuelta de cualquier esquina,

allí, donde uno menos se imagina

se nos presenta por primera vez.

La vejez…

es la más dura de las dictaduras,

la grave ceremonia de clausura

de lo que fue la juventud alguna vez¨.

Nos platica con vehemencia de algunos pasajes en el Hospital Hidalgo en donde fue compañero de médicos inolvidables y con una sonrisa en el rostro dice que hace muchos años FUERZA AGUASCALIENTES y MIS RAICES DIGITAL le preguntaron ¿por qué es usted médico, es verdad que se deshumanizan frente al dolor humano¨.

Y esa pregunta Heriberto, me la siguen haciendo y respondo que nunca me vi en otra profesión, siempre soñé en ser médico y lo logré, de tal suerte que podría decir que nací pensando ser médico y lo logré, aunque aquí debo decir que siempre quise ser ginecólogo sin embargo con el tiempo y por un mero accidente me convertí en anestesiólogo y la verdad que nunca me he arrepentido, ¨quitar el dolor es tarea de Dios¨, eso dice el logo mundial de los anestesiólogos por lo tanto considero que esta es una tarea divina.

Ha sido usted, le dijimos, todo un personaje de la medicina en Aguascalientes, ¿qué siente?

Bueno agradezco el comentario pero te podría responder que solo quise ser honesto conmigo mismo, con mis pacientes, mis compañeros médicos y con mi sociedad, de tal suerte que siempre les he dicho a mis hijos: yo no tengo ni he hecho dinero por lo que mi única herencia será el de que se conduzcan por el camino derecho y honesto, que nadie los señale como deshonestos o por haber pasado malamente sobre alguien y esa, creo, es mi herencia más grande.

La honestidad, la entrega al trabajo y el deseo de servir es lo mejor que uno puede dejarle a los hijos y no tanto el dinero, por lo que creo que mi forma de vida ha sido la idónea de tal suerte que no tengo nada de qué arrepentirme.

Apenas he rebasado, le dijimos, los 60 años de edad y ya algunos de mis hijos y amigos me dicen que soy un viejito, ¿Qué opina cuando usted a sus 75 años luce una vitalidad extraordinaria?

Como dice el dicho, el ¨cuero es el que se arroja porque en nuestra mente y corazón no pasan los años, por lo tanto tenemos que3 darnos ánimos para seguir trascendiendo, el día que uno se canse y se derrote entonces vendrá el ocaso y el adiós de este mundo algo que definitivamente no ocurre en mí ya que considero que todavía tengo mucho que ofrecer de tal suerte que además de mi familia, amigos y mi Cerro del Muerto, espero ingresar pronto como catedrático de la UAA, en donde ya he figurado como miembro de la Junta de Gobierno de la que inclusive fui su presidente.

 

Cuando el Hospital Hidalgo era Universitario, la UAA lo regresó al gobierno de Miguel Angel Barberena porque no tenía recursos para mantenerlo, lo que hizo que muchos médicos demandaran a la institución, sin embargo eso nunca lo pensé y seguí como anestesiólogo sin dejar mis clases, por lo que puedo decir que Dios así lo tenía destinado para mí, soy profundamente católico pero difícilmente se me verá en un templo, yo llevo a Dios en mi corazón y todos los días platico con él, por lo tanto puedo decir que todo lo que he hecho en mi vida es porque Dios ha sido lo querido.

Hace tiempo nos comentó: comencé a trabajar oficialmente en el Hospital Hidalgo el lunes 22 de mayo de 1976 y la primera anestesia que apliqué fue para una cesárea que realizó el doctor Francisco Morones Alba.

Uno de mis primeros amigos  fue el doctor David Reynoso Talamantes quien me dijo que junto con su papá, al que no conocía, iban a realizar una operación, en un nosocomio privado, muy seria por lo que me pedía que los auxiliara con la anestesia y puede decirse que allí despegó en firme mi carrera profesional a Aguascalientes, recordando que renté una casa en un fraccionamiento cercano a Jardines de Aguascalientes.

Y desde entonces aquí estoy,  fui alrededor 15 años director del Hospital Hidalgo y también laborando en nosocomios privados y dando cátedra en la UAA, por lo que a grandes rasgos, nos dice, esa es mi historia de vida, de trabajo y de mucha suerte porque desde que llegué me relacioné con los grandes médicos que ha tenido esta ciudad, y como no mencionar que en México me recomendaron que me presentara aquí con el médico militar Vicente Chávez Herrera, con el que trabajé por muchos años, así como con gente a la que le aprendí muchísimo, profesionistas de los -más pesados- de la historia en Aguascalientes.

Gente que sin conocerme no sólo me abrió los brazos profesionalmente sino en el seno de sus familias, por eso en todo momento me digo que he sido un bendecido por Dios quien me premió con traerme, junto con mi familia, a esta ciudad.

Trabajé en el  Hospital por más de 30 años y le estoy infinitamente agradecido porque me ha dado todo e inclusive fui catedrático de la UAA, en donde logré contribuir a forjar a muchos profesionistas, hace tres años, por el cambio de administración estatal, dejé el nosocomio e ingresé como director a Star Médica, me retiré hace algunos meses y  claro que no abandonaré mis intervenciones en algunos hospitales privados porque servir a mis pacientes lo es todo en mi vida, nos dice.

Rodolfo González Farías afirma que su vida es una historia de trabajo, de sufrimiento, de sacrificios y de muchas satisfacciones que puede ser también una lección de superación pues aún en estos tiempos de crisis querer es poder, porque si tiene un objetivo y una meta por más imposible que parezca si tienes decisión la vas a conseguir.

Si nos damos cuenta que todo lo que hacemos es gracias a Dios, podremos caminar exitosamente y con la frente en alto, de no ser así, estamos arruinados.

Y mi mensaje para todo Aguascalientes es ése, que todos tenemos que ponernos a trabajar fuerte, sin envidias, sin conflictos para buscar que la gente esté más alegre, porque cuando se logra eso entonces todo irá mejor.

Y conste, no hay que pensar en falsas alegrías, cuando se logra es porque ya antes se trabajó intensamente.

Entonces hay que disfrutar luego de que se cumplió con el trabajo cotidiano.

Hay que ser ambicioso en lo que se quiere, trabajar y tener sueños.

A Dios rogando y al mazo dando, no hay de otra, ése es el gran secreto para tener éxito, no hay de otra, no existen las varitas mágicas ni tampoco los milagros.

Terminamos la charla sumamente motivados con la vida de este hombre que supo imponerse a todo, que en su niñez fue un humilde leñador y que luego pasó sufrimientos y grandes sacrificios para llegar a lo que es hoy, toda una institución del Sector Salud siendo ejemplar como funcionario, como profesionista, como esposo, padre y abuelito amoroso y, sobre todo, como un ser humano excepcional.

Un hombre que, contra lo que muchos se atrevieran a pensar, por tantos cargos que ha desempeñado, no amasó fortuna y vive decorosamente y vive, eso sí, como él lo dice, inmensamente feliz.

Feliz por lo que hizo y sigue haciendo a sus 75 años de vida.

Feliz de haber servido a Aguascalientes, por seguir aquí, por disfrutar del aprecio de la gente, de sus amigos, de sus seres queridos y con la satisfacción de seguir contribuyendo de alguna manera, a forjar el Aguascalientes y el México que disfruta la actual generación.

Así pues, Rodolfo González Farías es un hombre, un personaje de su tiempo, un hombre al que la historia habrá de dimensionar y poner en el lugar que le corresponde, al lado de los hombres buenos que ha tenido en el espacio infinito del tiempo nuestro querido Aguascalientes

¨Con admirable destreza,

como el mejor artesano

le irá quitando a mis manos

toda su antigua firmeza

y asesorando al galeno,

me hará…¨

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