Constelación Andrómeda

Cobijas pesadas ayudarían a dormir mejor

Norma L. Vázquez Alanís __________________

Si usted, apreciado lector, es de las personas que sin importar si el termómetro está al rojo vivo o en el azul más intenso y sea cual fuere la época del año, les gusta dormir abrigadas con muchos cobertores, algunos estudios científicos consideran que hacen lo correcto, pues descubrieron que esta costumbre debería ser imitada por toda la humanidad porque el peso de la frazada que nos cubre ayuda a mejorar la calidad del sueño.

Esto sucede en virtud de que ese peso guarda una estrecha relación con el sistema nervioso; el tacto fuerte lo tranquiliza, lo relaja, mientras que las sábanas suaves lo estimulan y el individuo estará más alerta, por lo cual le costará trabajo dormirse y culpará de ello al café.

Este fenómeno se conoce científicamente como ‘toque profundo de presión’ y es utilizado por terapeutas y médicos en pacientes que atraviesan por circunstancias estresantes, de ansiedad o insomnio; la explicación es muy sencilla: la mayoría de estos trastornos están relacionados con bajos niveles de serotonina.

El efecto de la manta es semejante al de un masaje que propicia la sensación de calma y comodidad, con la presión al cuerpo el cerebro empieza a producir la hormona de la felicidad, es decir, la serotonina, misma que en la obscuridad se transforma de manera gradual en melatonina, la hormona responsable del ciclo sueño-vigilia.

Tomando en cuenta estas revelaciones científicas, una empresa estadounidense elaboró la denominada “manta de gravedad”, diseñada para lograr el efecto ‘abrazo’ que imita la forma en que una madre arropa a su hijo; la carga de la manta consiste en un conjunto de esferas de polietileno de alta densidad (material inodoro, duradero, no tóxico y lavable) que se distribuyen de manera estratégica dentro de la misma de acuerdo con los puntos de presión del cuerpo, en tanto que la cubierta está elaborada con una microfelpa suave cien por ciento de algodón.

Sin embargo, cuatro estudios realizados por diferentes organizaciones científicas han puesto de manifiesto que no se hallaron beneficios concretos y generalizados en el uso de mantas pesadas, únicamente mostraron que son seguras para que las personas las utilicen, pero no si son eficaces para mejorar su salud.

El primero de ellos, publicado en 2008 en la revista estadounidense especializada ‘Terapia ocupacional en salud mental’, se hizo a 33 adultos quienes descansaron durante cinco minutos bajo una manta de 13.6 kilogramos. De ellos, 19 dijeron haberse sentido más relajados con la frazada, ocho no sintieron mayor distensión y seis registraron ansiedad con la cobija. La conclusión de los investigadores fue que tal vez sea necesario que la persona esté en un elevado nivel de ansiedad para que haya un cambio fisiológico con el uso de la manta.

         Un examen más focalizado, que divulgó en 2012 el periódico ‘Australasian Psychiatry’, cuyo jefe de redacción es el doctor Vlasios Brakoulias, puso de manifiesto que la utilización de mantas pesadas en una unidad psiquiátrica para pacientes hospitalizados disminuía la cantidad de angustia que éstos reportaron sentir, así como la ansiedad que experimentaban hacia sus proveedores de atención médica. Empero, no mejoraron las mediciones objetivas como la agresión.

         El tercer análisis lo llevó a cabo el doctor Paul Gringras, jefe de la unidad de medicina del sueño infantil del Hospital Infantil Evelina de Londres, Gran Bretaña, quien empleó mantas pesadas para ayudar a los niños con autismo con problemas para dormir; se midió cuánto tiempo tomo a los participantes quedarse dormidos, con qué frecuencia despertaban durante la noche y el tiempo que durmieron en total… el resultado fue decepcionante según Gringras, pues no se obtuvo ninguna diferencia. El estudio fue publicado en 2014 por la revista especializada ´Pediatrics’.

         En 2016 la revista de la Asociación Médica de Formosa, con sede en Taipei, dio a conocer una investigación en que los participantes utilizaban una manta pesada durante la extracción de muelas del juicio y la mayoría de ellos mostró una actividad mejorada en la rama del sistema nervioso que toma el control en tipos de bajo estrés, por lo que los médicos consideraron que esta clase de frazadas pueden ayudar a las personas en circunstancias estresantes, ya que la entrada de presión profunda en el cuerpo puede ser una modalidad terapéutica  apropiada para ciertos casos, aunque se requieren más sondeos para determinar la manera en que puede funcionar este efecto de la manta pesada.

         De manera que los beneficios a la salud con el uso de mantas pesadas seguirán siendo tema de debate entre médicos y terapeutas, pues incluso algunos expertos advierten que estas frazadas podrían representar un peligro para los niños; la terapeuta ocupacional de la organización sin fines de lucro ‘Spiral Foundation’ de Newton, Massachussetts, Teresa May-Benson, señaló a la revista ‘Live Science’ que dos muertes se relacionaron ya con el uso indebido de mantas pesadas, la de un niño de 9 años con autismo y un bebé de siete meses en Quebec, Canadá.

           Pero si a algunas personas les resulta que la presión de una manta es mucho más cómoda para conciliar el sueño, otras no pueden imaginarse dormir debajo de 13 kilogramos de tela con cuentas cosidas. Es poco probable que los estudios científicos cambien la forma de pensar de quienes disfrutan acurrucarse con una manta pesada y viceversa, así que usted decida cuál le conviene.

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Posted by on Dic 7 2017. Filed under OPINION. You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0. You can leave a response or trackback to this entry

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