Don Angel y la historia

Casi hasta el último minuto de su vida la dedicó a su Entidad

.- El maestro presumía de que la historia de nuestra Entidad es verdaderamente fascinante, pero lamentablemente la mayoría de los aguascalentenses de la actual generación la desconocen totalmente ya que de ella no se habla ni siquiera en los libros de texto.

Heriberto Bonilla Barrón _________________

A lo largo de este camino muchas veces duro de nuestra vida, ésta nos regala la presencia de un ser irrepetible al que nosotros tenemos la suerte de conocer, una persona como don Angel Hernández Arias, quien con su  sola presencia irradiaba  paz y que compartía con todo aquel que disfrutaba de su presencia, por lo que hoy en que ha fallecido podemos asegurar en FUERZA AGUASCALIENTES y MIS RAICES DIGITAL, que mientras sigamos viviendo, él formará parte de nosotros.

Cada relato que hizo para nuestros lectores, quedará  grabado en nuestra retina, cada abrazo que nos dio, quedará para siempre en nuestro cuerpo, cada mirada amistosa que nos brindó durante casi 50 años, quedará en nuestro corazón.

A unos días después de la muerte de este extraordinario personaje, con el que insistimos en que los gobiernos panistas están en deuda, podemos decir que no hay palabras para expresar lo que significó para Aguascalientes de tal suerte que  estamos seguros de  miles de corazones llenos de ese amor que nos brindó durante muchísimos años con sus amenos relatos y uno de ellos, quizás el último, fue el que nos hizo hace no menos de dos semanas y que hoy damos a conocer y en él describió algo de la fascinante historia que tiene nuestra  Entidad.

AGUASCALIENTES ES PARA PRESUMIR

El aguascalentense intemporal seguirá siendo sembrador de agua, huertos y amistad, fieles a nuestro chimali (escudo) heráldico de Gente Buena, Tierra Buena, Agua Clara y Cielo Claro.

En la difusa relación de la prehistoria, la leyenda da buena cuenta de los soportes orales de un origen y así bien podríamos acogernos a la cinta en la que la conformación de nuestros terrones trashumantes en donde el ir y venir cascán graficaron los primitivos archivos pétreos por los diversos rumbos geográficos del hoy Estado de Aguascalientes.

Son ya más de 443 años de la cedulación, pero lo historia de Aguascalientes es todavía más antigua, dijo hace poco menos de 15 días a FUERZA AGUASCALIENTES, el maestro e historiador don Angel Hernández Arias, quien afirmó que la historia de nuestra Entidad es verdaderamente fascinante, pero lamentablemente la mayoría de los aguascalentenses de la actual generación la desconocen totalmente ya que de ella no se habla ni siquiera en los libros de texto.

Habrá que decir que posterior a la derrota del gran líder Tenamaxtle en 1541, en el «Mixtón», ubicado en la gran región Chichimeca, tierra de Tenamaxtle, Chapuli y Coringa, se convertiría en la Nueva Galicia.

EL CERRO DEL MUERTO

Y así la leyenda generacional nos dice ya pacificados los naturales del señorío Chichimeca-Cascán la presencia de un gran sacerdote por el rumbo poniente en la región de los sembradores de agua (San Nicolás de Chapultepeque, La Cantera), sacerdote alto de alba tez y rubia cabellera, se agrupaban y se acogían a la nueva luz (religión) conformadora del sincretismo espiritual característico de nuestra raza.

Un buen día, el gran sacerdote desaparece inexplicablemente sin dejar rastro.

Ante la suposición del secuestro por parte de alguno de los grupos se desata una guerra intestina y en el fragor de la batalla, en el centro de la misma, aparece el gran sacerdote, siendo herido por una flecha perdida, herido de muerte y agonizante nuestro personaje se arrastra hacia el poniente, dejando un gran rastro de sangre (tierra roja) y al final de su agonía cae sepultando al pueblo chichimeca conformado con su cuerpo el hoy «Cerro del Muerto», agregando además la leyenda que las grandes incendiaciones (atardeceres) se deben al reflejo de los tesoros del pueblo chichimeca sepultado por el cuerpo de dicho personaje.

Así pues, la región de los sembradores de agua, según nuestra mitología, da origen a la advocación referente al sitio o paso de las Aguas Calientes.

TIERRA ADENTRO

Don Angel Hernández, quien durante los últimos dos años fue un colaborador casi cotidiano de FUERZA AGUASCALIENTES, nos dijo que para 1565, el avallasamiento peninsular cedulado llega a nuestros terrenes en busca y posicionamiento de nuestros espacios para su usufructo «tierra adentro», proveniente de Santa María de los Lagos, fundada a su vez en 1563, región avasallada que no conquistada por Nuño de Guzmán y Pedro Almindez Chirinos a partir de 1530.

Siempre tierra adentro hacia el norte arrimando a Comanja y Chichimequillas en lo que hoy es la región de los Lagos (San Juan y Moreno), y de ahí partieron a los pueblos zacatecos con un puñado de soldados auxiliados por el virrey Antonio de Mendoza.

Esto ocurrió por el rumbo de Nochistlán, la antigua Guadalajara.

Nochistlán fue el último gran bastión de los indios rebeldes comandados por Tenamaxtle, aquél que al enfrentarse al enemigo decía: «Hasta tu muerte o la mía».

Un 8 de diciembre de 1541, tras días de cruenta lucha, los españoles logran vencerlos, derrota que significó la muerte de 20 mil indígenas y la reducción del resto a la esclavitud, trofeo de guerra con el que regresa a la Nueva España el virrey.

Acabada la Guerra del Mixtón, se inicia el avasallamiento tierra adentro, en donde el común denominador lo fue la barbarie.

La cacería implacable de naturales que huían asustados a los montes, herradero de esclavos y venta de los mismos, convirtiendo la zona geográfica del posterior sitio o paso de las Aguas Calientes en zona virtual de guerra.

Con lo anterior, la colonización y la evangelización de nuestros regionales se inicia en forma sistemática.

Huérfanos de liderazgo se fragmentan en guerrillas, lo cual produce serios dolores de cabeza en su tránsito por nuestro territorio a los avasalladores coloniales.

Guerrilla, la cual en uno de sus tratados Fray Alonso de la Veracruz citara como «del dominio de los infieles y de la guerra justa», en justa defensa y salvaguarda de su libertad ante el despojo de que eran objeto.

LA CEDULACION

Así, nos comentó don Angel Hernández Arias, antes de la cedulación como villa del sitio o paso de las Aguas Calientes se había establecido en el área Pedro Martínez, cedulado con un sitio de estancia de ganado mayor en el puesto de Peñuelas, donde ya vivía Nicolás Ramírez y así sucesivamente la historiografía nos habla de la multiplicación de mercedes de tierra, caballerías y suertes de huertas.

Por el rumbo de La Villita (La Chona) y Teocaltiche, existiendo la hipótesis de que algunos de los que acompañaron al virrey Antonio de Mendoza en la campaña contra el Mixtón, mercedaron tierras y se establecieron definitivamente aquí.

Pudo ser, es un hecho, que en 1544 se asentó en el valle donde posteriormente se funda la Villa Catalina Gallegos, que recibió título de «un pedazo de tierra para estancia de ganado y una caballería del gobernador de la Nueva Galicia, Francisco Vázquez de Coronado».

Para la década de 1550, se dan asentamientos de otros españoles en la región. Antes de dejar el gobierno, Antonio de Mendoza entregó tierras a Pedro Gutiérrez y Francisco Sánchez: «Un sitio de estancia para ganado menor en los chichimecas blancos», cerca de donde ya se encontraban asentados Juan de Manzanares García de Vega y Juan Bravo.

Poco después recibirían tierras del virrey, Luis Velasco, cerca de Ciénega Grande, Cuicillo, Sierra de Ibarra y en Tepezalá. Juan de Tolosa en el Valle de Huejúcar.

La Real Audiencia de Guadalajara mercedó el 13 de noviembre de 1550 a Alonso de Velasco, Diego Flores y Diego de los Ríos, tierras que luego formarían parte de la hacienda «La Vaquería» o Gaztanbide, y así llega a 1560 el fiscal de los Chichimecas, Hernán González Berrocal, quien recibió una estancia de ganado menor y otras tierras en Rincón de Nuestra Señora o Valle de Aguas Calientes, colindante con la de Gaspar López, Francisco Guillén y Lorenzo de Padilla.

González Berrocal, junto con Alonso de Avalos Saavedra, por el mismo espacio recibe similar merced de tierras, ambas mercedes al parecer por el rumbo de los hoy barrios de La Salud y El Encino (Triana), lo que serían las primeras huertas de la naciente villa y como tal, adelantados fundadores cabezas del censo poblacional formal de nuestra historia, censo posteriormente encabezado por Juan de Montoro y otros a partir de octubre de 1573, por cédula de ignoto destino que además nunca fue confirmada por el rey, signada por el Dr. Jerónimo de Orozco, presidente de la Real Audiencia del Reino de la Nueva Galicia, ante Luiz Vélez Chirino, escribano de la Cámara de la Audiencia y Cancillería Real.

Inclusive, la misma hacía mención, entre otros, a Juan de Montoro y Alonso de Alarcón y en su petición inicial el deseo de poblar una villa en el sitio y paso que dicen es de Aguas Calientes, junto a unas casas que afirman tener en dicho sitio los mencionados Alonso de Avalos Saavedra, 30 leguas de la ciudad de Guadalajara y 16 a las minas de Zacatecas.

Como caso curioso, refirió don Angel Hernández Arias, la cédula en cuestión nunca hace mención al fuerte o presidio ubicado por el Camino Real, en el que suponemos de acuerdo a las ordenanzas del virrey Almanza, quizá su construcción fue posterior a 1575.

Así pues, dichas mercedes establecen la conformación de la traza inicial teniendo como referencia a los dos primeros barrios mencionados.

Como tal aquel sitio o paso, era tierra de guerra, a eso se debió el que en sus primeros años el desarrollo fuese prácticamente nulo. Como otro dato curioso lo es el que la advocación a la naciente villa se le otorga en su cédula en su parte relativa los siguiente:

«Se proveyó é mandó se hiciese el asiento y traza de la villa, a la cual pusimos y ponemos por nombre la Villa de la Ascensión». Advocación que en 1585 Hernando Gallegos en su descripción de la misma dice: «a 8 leguas de este pueblo está poblada la Villa que llaman Nuestra Señora de la Ascención donde está un fuerte (aquí aparece) que llaman Aguas Calientes y es de muy poca o ninguna población porque no tiene más que los soldados que están en dicho presidio, que son 16, un caudillo y dos vecinos.

Por estas aseveraciones y algunas posteriores, se habla de la Ascensión.

Y transcurrió el tiempo de la Señora de la Asunción, lo cual contradice la acotación original que en la traducción de la cédula, entre otras, se hace por Angel de los Dolores Tiscareño, un fraile de estos terrones asentado en Guadalupe, Zacatecas, ya para el siglo XIX.

Error caligráfico, quién sabe.

BIFURCACION DE CAMINOS

Como se ve, adviertió don Angel Hernández Arias, la idea fundamental de la cédulación fue por la apertura de nuevos espacios, entre otros, comerciales para el usufructo del ultramarino convirtiendo el mítico sito o paso de las Aguas Calientes en bifurcación de caminos reales de la historia.

Restos de esos caminos de herradura, de acuerdo a las ordenanzas del virrey Almanza, aún se observan «presidiendo» el camino, entre los Caños y El Ocote, de este municipio están los restos de un fuerte que precisamente presidía el Camino Real.

Tierra adentro, otro más y que se encuentra en el centro de la población de Villa Hidalgo.

Aquí mismo en Aguascalientes en lo que es el Hotel Imperal subyacen algunos restos del que estuvo en el Camino Real, bifurcación posterior a la senda de la Ermita de San Sebastián, hoy templo del Rosario o La Merced.

En la vecina población de Ojuelos existe un fuerte espectacular por sus dimensiones así como otro más en la ex hacienda de beneficio de Ciénega Grande.

El comercio al fiado, la falta de numerario, la poca gente rica y mucha pobre fue el inicio comercial de nuestra Villa.

Zacatecas, fundada en 1548, recibe el título de ciudad en 1585, 37 años después en 1588, Felipe II le otorga su escudo de armas y el título de muy noble y leal, mientras que Aguas Calientes, bajo el rango de Villa, a partir de 1575 perduraría con esa categoría hasta 1816, 241 años transcurren para recibir el rango de ciudad.

Hay que recordar que el Camino de la Plata se encontraba más al oriente, camino que transcurría de Zacatecas a la Nueva España pasando por el rumbo de Asientos, Ciénega Grande y Ojuelos.

A la naciente Villa de las Aguas Calientes tal vez le fue otorgada cédula de autorización y no acta de fundación, como tal para proteger a los escasos estancieros del peligro Chichimeca. Inicialmente no tenía producción que interesara a la corona española, quizá por ello su lento y gradual desarrollo.

Mismo que en forma gradual se da venciendo contingencias naturales como lo fueron las sequías, heladas, inundaciones y el terrible «Matlazahuátl», encabezando dichas calamidades, aunado al constante ataque de los indios comarcanos.

El Aguas Calientes de origen humilde y traza desordenada, crece en poblamiento en la medida en que sus moradores sobrepasan dichas calamidades, dedicados al cultivo de granos y la crianza, de tal suerte que para los siglos XVII y XVIII, Aguascalientes sería junto con la región de Los Altos del hoy Estado de Jalisco, el principal proveedor de «motores de sangre», burros, mulas y caballos para los trabajos de extracción de minerales en la vecina Zacatecas, y en algún momento en la zona nororiental por la minería o porque en esta bifurcación de caminos que hemos sido, fue hospedaje obligado en el tránsito permanente de todo tipo de comercio hacia el norte, mayormente.

La construcción de puentes y vados como fue el caso del puente de San Ignacio (1743-59), obra de don Manuel Colón de Larreategui.

Las ermitas y capillas convertidas en templos, como lo fue el templo y hospital de San Juan de Dios (San José), de don Diego Quijas y Escalante. El templo, convento y camarín de San Diego, construído a expensas del capitán Juan Francisco Calera. El camarín erróneamente atribuido a Eduardo Tres Guerras fue realización de un natural oriento de Lagos de Moreno, Santiago Medina.

Como dato curioso, en la Villa en 1648, el padrón eclesial, elaborado por el cura interino don Hernando Calderón, dio guarismo poblacional de 1,389 habitantes entre españoles, criollos, mestizos, indios, mulatos y esclavos negros, conformando estos últimos la mitad de dicho censo, mismo que bien podríamos aseverar fue de los primeros en realizarse en el territorio de la Nueva Galicia.

«Por la presente es nuestra merced y voluntad que agora de aquí adelante para siempre jamás la dicha población é sitio de Aguas Calientes se llame y nombre La Villa de la Ascención (hoy advocada a la Señora de la Asunción) por los siglos de los siglos».

Don Angel nos hizo la narración de otros pasajes de la historia de Aguascalientes, los que daremos a conocer en próximas ediciones, sin embargo podemos asegurar que esta historia que hemos presentado en FUERZA AGUASCALIENTES y MIS RAICES DIGITAL, prácticamente fue la última que hizo en su vida, esa que sigue esperando que las autoridades panistas le reconozcan por todo lo que hizo por su querida tierra.

URL: http://misraicesdigital.com.mx/?p=12720

Escrito por en Jun 14 2019. Archivado bajo DESTACADAS. Puedes seguir las respuestas de esta entrada por el RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta o un trackback a esta entrada

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