Un maestro, un estadista, un hombre de excepción

Profesor Enrique Olivares Santana

.-  El 16 de marzo el Congreso del Estado lo honrará por siempre escribiendo con letras de oro su nombre en la sala de sesiones; está considerado como el ¨Hombre del Siglo XX para Aguascalientes¨

Heriberto Bonilla Barrón ___________________

Es en vida, en vida y no en la muerte es cuando los reconocimientos y los homenajes valen la pena.

Es en vida cuando a los grandes hombres, a los grandes líderes, a los grandes seres humanos, sin importar posiciones, se les debe honrar.

Es en vida cuando sus logros, sus conquistas y hasta su ejemplo como hombre, deben ser reconocidos.

Después de la muerte sólo hay dolor y tristeza.

Es en vida cuando la sociedad debe homenajear a quienes la han servido, a quienes la han encauzado, a quienes la han ayudado, desde cualquier trinchera, a ser grande, a superar todos los obstáculos para alcanzar mejores niveles de vida, en algunos casos, y en otros, con distintos servicios en todos los ámbitos del quehacer humano.

Hoy FUERZA AGUASCALIENTES y Mis Raíces Digital, hablarán de un hombre que hizo mucho por Aguascalientes, un ser visionario en sus decisiones y acciones, un gobernante, un político que vino a apuntalar el desarrollo que hoy disfrutamos y al que el maestro Andrés Valdivia Aguilera, que fuera su gran compañero, lo calificó como el ¨Hombre del Siglo XX para Aguascalientes¨.

Un hombre, el profesor Enrique Olivares Santana,  al que el Congreso del Estado  lo ha honrado en distintas ocasiones, una de ellas cuando le otorgó la entrega de la medalla “José María Bocanegra”, en reconocimiento a su sabiduría, carisma y vocación de servicio en beneficio de los demás, y la otra ocurrirá el próximo sábado 16 de marzo, según la invitación que se hizo llegar ayer a FUERZA AGUASCALIENTES, cuando su nombre quedará inscrito con letras de oro en las paredes de la sala donde se llevan a cabo las sesiones.

Será objeto de un homenaje por demás merecidísimo no sólo por todo lo que ha significado para Aguascalientes y México, sino por todo lo que fue como un extraordinario ser humano.

Hay que destacar que en vida se regatean reconocimientos, en la muerte sobran las palabras de elogio y esto no debe espantarnos, es una condición natural del hombre, principalmente del mexicano.

Somos proclives a la descalificación y a negar en vida reconocimientos, por egoísmos. El ser humano, todos, por supuesto que tenemos fallas y los egoísmos las magnifican y a la gente que se ve con superioridad siempre se le negar n méritos, los que se reconocen muchas veces hasta cuando muere, de allí que con justa razón dicen que el ¨mexicano es el principal enemigo del mexicano¨.

Y es que muchas veces en vida no les damos el mérito que realmente tienen los seres humanos porque existe una gran cantidad de egoísmos que escatiman el valor y somos más proclives a descalificar que a registrar lo positivo de la gente.

Hoy el maestro Enrique Olivares Santana, pese a que falleció en el 2004,  sigue entre nosotros, brindándonos no sólo su ejemplo como hombre positivo, sino su gran legado, el de haber contribuido de manera muy notable a la transformación de este Aguascalientes que cada vez luce más impactante.

Y eso es algo que nadie, ni siquiera los panistas y morenistas, le podrán negar.

Fue un político audaz, emprendedor, visionario, de carácter enérgico y como hombre, alguien que siempre buscó la superación, la perfección y todo con tal de servir a los demás.

Hombre probo y de ideas preclaras, generoso con sus semejantes y celoso de su deber, el profesor Enrique Olivares Santana fue y seguirá  siendo forjador del Aguascalientes que hoy tenemos, porque desde su régimen de gobierno sentó las bases para el desarrollo sustentable de su querido Estado.

Fundador del Instituto Tecnológico, de la Casa de la Cultura, constructor de la red carretera del Estado y de la mejor vialidad con que todavía cuenta la ciudad, como lo es el eje oriente-poniente Avenida López Mateos, el pueblo lo recuerda con gran cariño y gratitud, por lo que el Congreso del Estado haya decidido honrarlo, el próximo 16 de marzo inscribiendo con letras de oro su nombre en sus paredes,  algo que ha sido recibido con mucho entusiasmo, porque si algo distingue a la gente de Aguascalientes, es reconocer a sus grandes hombres y mujeres.

Al conjuntar a los diversos sectores productivos de la Entidad, el profesor Enrique fue un estadista por haber formado el primer consejo de Fomento Industrial y porque con la campaña intensiva de alfabetización abatió desde entonces el nivel de ignorancia que ahora nos ubica como el tercero a nivel nacional en materia de cobertura educativa, y a la fecha, gracias al Fideicomiso que lleva su nombre, muchos jóvenes siguen beneficiándose con el ambicioso programa de becas, en donde a la fecha se han otorgado miles en los niveles de preparatoria y licenciatura y cientos para maestrías, además de reconocer a los hombres y mujeres más sobresalientes de Aguascalientes.

El homenaje que se la hará dice el maestro e historiador don Ángel Hernández Arias, es algo que ya se había tardado, pues creo que es en vida, y no después de la muerte, cuando todo hombre que ha destacado debe ser reconocido.

Y refiere que hablar de Enrique Olivares Santana es hacerlo de un hombre privilegiado por Dios, destinado a grandes obras, como las que él hizo por Aguascalientes y por México, hablar de ¨Hombre del siglo XX¨ es remontarnos a años románticos y lejanísimos en que mucha gente lo llegó a conocer siendo un auténtico y abnegado maestro rural.

Comenzó a brindar sus servicios como tal a muy temprana edad, a los 16 o 17 años en escuelas muy pobres del municipio de Rincón de Romos, ya que hay que recordar que su querido Pabellón entonces no era municipio y pertenecía a Rincón.

Vio la primera luz el 22 de agosto de 1920 en el ejido San Luis de Letras, municipio de Rincón de Romos y ya como maestro recuerdo que estuvo en una población llamada “El Gigante”, luego en una escuela rural de San José de Gracia en donde inició sus relaciones de noviazgo con la también maestra rural, Belén Ventura, con la que se casaría y formaría una extraordinaria familia.

Egresado de la Normal Rural Matías Ramos Santos, de San Marcos, Zacatecas, en donde abrevó su sólida formación liberal, nacionalista y revolucionaria, fue el tipo de líder que necesitaba el país por aquellos años.

Luego de una abnegada entrega personal en la docencia, al lado de su compañera de siempre, doña Belén Ventura, abrazaron con fervor misional su labor en favor de la niñez de las comunidades de Rincón de Romos, Pabellón y San José de Gracia, no siendo ajenos, como todo matrimonio joven y bien avenido, a las penurias que por entonces se vivían en muchas zonas rurales de la Entidad.

Esa personalidad de maestro, pese a que luego ocuparía múltiples cargos en el mundo de la política, llegando a ser hasta presidenciable,  nunca lo abandonaron, prueba de ello es que hoy después de quince años de su deceso,  todavía sigue siendo el mecenas para miles de estudiantes.

Se pueden contar tantas cosas del maestro Olivares Santana, que se necesitarían varios libros, nos dice don Ángel Hernández Arias, quien destaca que hizo una carrera meteórica en sus años de juventud, porque de maestro rural pasó a ser director de escuelas, después a inspector, destacando siempre como humanista, lo que lo llevó a relacionarse con el mundo de la política.

Fue muy amigo del que fuera gobernador, Edmundo Gámez Orozco, quien anteriormente había sido diputado y senador, para arribar en los 50’s como gobernador, ingresando entonces el maestro Olivares Santana al Congreso como diputado, llegando a ser el líder, algo que asombraba a todo mundo, ya que era muy joven.

Fue, lógicamente, líder y fundador de la Sección Uno del SNTE. En 1952 fue presidente del Comité Regional del PRI en Aguascalientes, del 55 al 57 Inspector Federal de Educación en esta Entidad y en Zacatecas. En 1955 fue también presidente del Consejo Estatal de Planeación Económica en la campaña del entonces candidato a la Presidencia de la República Adolfo López Mateos.

De 1958 a 1961 fue diputado federal de la XLIV Legislatura del Congreso Federal, secretario del Colegio Electoral, secretario de la Cámara y Vicepresidente de la misma Legislatura y presidente del IV Grupo de Estudios en la I Reunión Interparlamentaria México-Estados Unidos.

También fue delegado del CEN del PRI en los estados de San Luis Potosí, Yucatán y Estado de México, cargos en los que mostró  gran dinamismo y eficiencia, por lo que fue el candidato idóneo del PRI para la campaña que lo habría de llevar a la gubernatura de Aguascalientes durante el período de 1962 a 1968.

Fue, agrega don Ángel Hernández Arias, uno de los gobiernos más eficaces que haya tenido Aguascalientes y junto con Luis Ortega de León, el “Chapo” Rodríguez, Edmundo Gámez Orozco, sentaron las bases para el despegue del Aguascalientes que hoy tenemos.

Siendo gobernador erigió su tierra natal en el noveno municipio llamado Pabellón de Arteaga, en homenaje a nuestro héroe José María Arteaga. Faltando seis meses para terminar su régimen agrarista y de progreso, recibió como reconocimiento a su destacada labor, la encomienda de ocupar la Secretaría General del CEN del PRI, que encabezaba Alfonso Martínez Domínguez, de ah¡ aceptó el apoyo de sus coterráneos para hacer campaña al Senado de la República, del cual llegó a ser líder indiscutible de 1970 a 1976, habiendo logrado que casi la mitad de sus compañeros fuesen posteriormente candidatos y gobernadores en más de 20 Estados de la República, amén de que trajo a Aguascalientes la reunión Interparlamentaria México-Estados Unidos, que se celebró en el histórico Teatro Morelos, mismo que había remozado cuando fue gobernador.

Como gobernador y como amigo, fue de verdad extraordinario, nos dice don Ángel Hernández Arias, por lo que es muy atinado que se le rinda este reconocimiento en el Congreso del Estado, en  un acto que, estoy seguro, va a resultar muy emotivo.

Fue, afirma, el forjador, el maestro y guía de políticos en Aguascalientes y en México,  entre algunos, Augusto Gómez Villanueva.

Gracias al profesor Olivares Santana, Aguascalientes fue el primer Estado de la República sin analfabetismo, benefició notablemente, lo que ahora no se hace, al medio campesino, ese al que muchos gobiernos han tenido en el abandono.

Olivares Santana nunca olvidó sus principios ni sus raíces, por lo que estuvo trabajando siempre por los campesinos, quienes lo veían como si fuera de la familia.

Al concluir su brillante gestión en el Senado, fue invitado a hacerse cargo de la dirección general del Banco del Federalismo -Banobras-, desde donde pudo ayudar a cientos de municipios en la construcción de mercados, obras urbanas, parques públicos, caminos, estaciones de policía, etc.

Fue tal la dinámica que implantó en todos los ámbitos, que se granjeó el respeto de los 31 gobernadores del país, por lo que en 1979 fue llamado para hacerse cargo de la política interior al encomendársele nada menos que la Secretaría de Gobernación y la Jefatura del Gabinete Presidencial.

Fue un hombre al que en varias ocasiones se le llegó a considerar para lanzarlo a la candidatura de la Presidencia de la República y con eso se dice todo. Habrá que destacar también que estando en México fundó la Casa del Estudiante Aguascalentense, en donde se sigue atendiendo sin costo alguno a los jóvenes aguascalentenses que van a cursar sus estudios universitarios.

Tras terminar su gestión como Secretario de Gobernación, de 1983 a 1984 fungió como embajador itinerante para Centro América y el Caribe, a fin de fortalecer la presencia de México entre los países vecinos hasta que cuatro años después recibió la encomienda de representar a la nación ante el gobierno de Fidel Castro, quien lo distinguió de una manera muy singular al reservarle un trato que solamente a determinados personajes otorgan en Cuba, habiendo recibido la máxima condecoración del gobierno revolucionario cubano.

Posteriormente el gobierno de México lo distinguió para hacerse cargo de la primera Embajada ante la Santa Sede, cargo que ocupó de 1992 a 1994, habiendo entablado una respetuosa y nítida relación personal con el Santo Padre, el Papa Juan Pablo II, muestra de ello fue haber logrado la anuencia del Pontífice para el envío a México, de la Exposición de Tesoros del Vaticano, única vez en la historia mundial que salieron más de 300 obras de arte de incalculable valor, consideradas como un patrimonio de la humanidad.

Al concluir su misión diplomática, el Cardenal Secretario de Estado, Ángelo Sodano, acompañado de la plana mayor de los Cardenales, entregó a nombre de Juan Pablo II la presea que dispensa la Iglesia Universal, a quienes logran trascender en el servicio a la humanidad.

Con este inusitado e irrepetible evento, decidió el profesor Enrique Olivares Santana dar por concluida su brillante e incomparable carrera política para luego dedicarse íntegramente a su familia, sin descuidar las gestiones para Aguascalientes, principalmente para los campesinos, los maestros y los estudiantes, así como a innumerables Asociaciones y Clubes de Servicio, brindando muchas  muestras de solidaridad para con su pueblo, que sólo aquellos grandes hombres que trascienden a la historia pueden dar, pues la fecundidad del querido maestro Enrique Olivares Santana aún sigue haciéndose presente.

Su discurso, aparte de ser muy de familia, era vanguardista, visionario, ya que para su tiempo era muy avanzado. El maestro impulsó como pocos la educación, creó becas para que los jóvenes acudieran a México y a otras Entidades a forjarse como profesionistas, de tal suerte que su obra social y humana fue extraordinaria, ya no se diga la política, pues fue el hombre que sentó las bases de lo que hoy es Aguascalientes.

Fue también, nos dice el maestro Ángel Hernández Arias, el forjador de muchos de los políticos que han tenido brillante participación en el Aguascalientes y el México que hoy disfrutamos por lo que el homenaje que le brindará  el próximo día 16 de marzo  el Congreso del Estado está por demás justificado.

Otro hombre que durante mucho tiempo estuvo ligado al profesor Enrique Olivares Santana, lo es  J. Guadalupe Esparza Villalobos el famoso “Capitán Lupillo”, del que se cuentan muchas anécdotas muy simpáticas de cuando el maestro se lo llevó a México casi como su asistente personal.

Debo decir que muchas son reales y otras puntadas del ingeniero Jorge Díaz de León y Valdivia, un hombre que estuvo ligado estrechamente con el profesor, anécdotas que él hizo correr y que causan la risa de quienes las conocen.

Escrito por en Mar 13 2019. Archivado bajo LA HISTORIA EN AGUAS. Puedes seguir las respuestas de esta entrada por el RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta o un trackback a esta entrada

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