Pedro Bilbao alza la mano con torería

Pedro Bilbao.

Dolores Sánchez C. / Fotos de Joaquín Chávez P. __________________

En una bonita tarde con ambiente taurino muy juvenil, se llevó a cabo la segunda novillada de la temporada en la plaza de toros “San Marcos”, que presentaba un cartel de selección, esto es, seis novilleros y seis novillos, pisando por primera vez estos ruedos algunos de ellos, con astados cinco de El Garambullo y uno de Castorena.

“MARIANO” abrió el festejo lidiado por el español José Antonio Lavado, que no se acomodó con el capote. Con la muleta inició con pases por alto para continuar su labor en una faena por el lado derecho principalmente logrando ligar tandas de buen trazo largo, pegándose a tablas y ahí torear en redondo. Pinchó en su primer viaje y  estocada contraria, para recibir palmas salir al tercio.

Pedro Bilbao, de celeste y oro, fue a conocer a su astado en el centro del ruedo con una larga cambiada de rodillas que le salió muy bien, pero tuvo que perseguir al novillo por todos lados dando la impresión de querer brincar al callejón en su intento de huir, encontrándolo por fin para torearlo a la verónica bien, con mucha clase.

Brindó a Elías Esparza y dispuesto con la muleta fue sometiendo al capacho con buenos derechazos, con sentimiento y temple, cambiando al lado izquierdo donde tuvo que aguantar las regateadas embestidas del burel, regresando al lado derecho para meterse entre los pitones y quedarse muy quieto logrando convencer al respetable. Con la espada pinchó y quiso borrar lo hecho al torear de rodillas sufriendo un percance sin consecuencias, pinchó de nuevo, una estocada contraria y descabellos escuchando un aviso, pero también ovación a su labor, saliendo al tercio.

José Antonio Lavado.

Rafael Díaz de León recibió de rodillas al ejemplar de Castorena llamado “Don Felipe” pegado en tablas pasando apuros ya que no iba al hilo sino que se fue de frente a él, lo toreó a la verónica sin dejar fijas las zapatillas. Miguel Cobos se hizo aplaudir con un buen puyazo para después Rafael hacer un quite por navarras. Su faena de muleta con voluntad por ambos lados aunque sin ligar desaprovechando la alegraría natural del novillo Manoletinas para terminar su actuación. Estocada entera pero que rápido escupió, descabelló y volvió con la espada y fue silenciado.

El tlaxcalteca José Alberto Ortega se vio con “Feliciano” al que poco pudo hacer con el capote. Muletazos con mucho mérito por el lado derecho, destacando una serie por naturales con calidad, sufriendo un percance sin consecuencias, volviendo para terminar su labor con pases ayudados por alto y manoletinas. Al ir por su espada le perdió la cara al astado siendo alcanzado por éste sufriendo una aparatosa voltereta sin nada que lamentar. Una estocada de metisaca en buen sitio que hizo doblar al burel. Silencio.

Rafael Díaz de León.

El que entró por sustitución, Jorge Esparza salió en quinto lugar para abrirle su capote a “Luciano” con dos largas cambiadas de rodillas pegado a tablas y continuar toreando a la verónica. El picador Rodolfo Villalobos sufrió un tumbo del cual cayó encima del novillo y después fue prendido sin mayores consecuencias, montando nuevamente su caballo.

Como “Luciano” fue picado dos veces entró al quite por chicuelinas el duranguense Eduardo Neyra para después replicar Esparza por saltilleras, poniendo ambiente en el tendido. Tomó los palos para banderillear con solvencia haciéndose aplaudir. Con la franela su primera tanda rodillas en tierra y siguió su labor por el lado derecho sin ligar sus pases, intento naturales que no tragó el del Garambullo terminando su actuación por manoletinas.

Alberto Ortega.

Estocada honda que caló al novillo saliendo la punta de la espada por la axila izquierda, pinchó en el segundo intento, una estocada delantera y finalmente acertó con el golpe de descabello escuchando un aviso. Palmas de reconocimiento atreviéndose  a dar la vuelta al rueda, yo creo que para la foto, bajo la protesta del respetable.

 

En su debut con picadores el Novillero Eduardo Neyra cerró plaza junto a “Carmelo” de 422 kilos, se acomodó con el capote para instrumentar verónicas bien acompasadas. Después de brindar a su familia, inició su faena con muletazos largos por ambos pitones destacando una serie de naturales, el novillo reservón pero obediente a la muleta, terminó con meritoria labor en un palmo muy pegado a tablas. Estocada entera y tendida tardando el último de la tarde en caer, escuchando un aviso. También se animó a dar la vuelta al ruedo por su cuenta.

Jorge Esparza.

Eduardo Neyra.

Escrito por en Mar 12 2019. Archivado bajo TOROS. Puedes seguir las respuestas de esta entrada por el RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta o un trackback a esta entrada

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