“Discúlpame… me dormí”

Comparto Viborianus…JUEVES 08 NOVIEMBRE 2018. Basta de muerte y saqueo. Sigamos alzando la voz, exigiendo Justicia y Paz. !ALTO AL TERRORISMO!

Victoriano Robles Cruz __________________

En estos momentos, cuando las torpezas en la Seguridad Pública de Quintana Roo, andan en el pináculo, por la serie de detalles, producto de las inconsistencias de los titulares, vino al recuerdo Don Federico García Lorca (1898-1936), sí, aquel poeta, dramaturgo y prosista español, con uno de sus poemas más conocidos, aquel de “La Casada Infiel”, con el primer párrafo:

“Y que yo me la llevé al río

creyendo que era mozuela,

pero tenía marido”.

Se entera uno de muchas cosas en las tareas de investigación y conversación, en la escucha de los diferentes medios electrónicos, de los seguimientos informativos por las redes sociales, en la consulta con miembros de las diferentes policías, y desde luego, no todas esas informaciones obtenidas son publicables, por las propias características intrínsecas al individuo, el cual también merece respetarse en su vida personal. Tiene sus dificultades el pasar por el tamiz toda esa información, para su publicación, sin sucumbir en las inherentes provocaciones de variadas intencionalidades. Nos atrevemos en las cuestiones relacionadas al desempeño público, únicamente.

Recientemente aconteció otra de esas “linduras” dentro del “gobierno del cambio”, de esas peligrosas que pueden provocar torticolis, esa contracción involuntaria de los músculos del cuello provocada por tanto movimiento de no aceptación, de incredulidad, al estar escuchando al informante de los detalles de las “impericias” entre los diferentes entes del gobierno. No dábamos crédito o bien no podíamos aceptar la confesión, de un escucha de estas conversaciones. El espectáculo de la justificación para negarse a la entrevista luego de la aceptación de la misma.

Un medio electrónico de los asentados en la Ciudad de México y con repeticiones en diferentes entidades del país; solicitó a su corresponsal en Quintana Roo, la organización de una entrevista, luego de los acuerdos entre ellos -corresponsal y conductor titular del medio- fue seleccionado el titular de la Seguridad Pública, el tal Capella. El corresponsal acude a las instancias oficiales o reglamentadas, pues respetuoso de los cánones, no quiere herir susceptibilidades, pero no logra tener éxito. Al contrario de allí mismo le indican a quién debe llamar para poder entrevistar al Capella. Luego de cuatro días de mendigar con la oferta de la entrevista logra contactar con Capella.  En seguida de recorrer todo el laberinto de la burocracia comunicativa, al fin logran concertar el momento de la entrevista, para el día siguiente por la mañana y en la hora precisa. ¡Todo queda de lujo hasta allí! Una observación… en este embrollo la disfuncionalidad de la vocería oficial no puede ocultarse.

Los tiempos en los espacios informativos son de precisión, pues implica no solamente su planeación y programación, sino también estar pendiente del fenómeno de serendipity, el cual puede robar tiempo no considerado, pero por la importancia tampoco puede quedar marginado. La pericia del conductor será la determinante en el respeto de los tiempos.

Sucede que al día siguiente el titular del noticiero, en Radio Fórmula, en el avance informativo anuncia la dichosa entrevista, pero al momento del enlace telefónico… el conductor… está llama y llama al número de Capella y el guatón nunca contesta. Interrumpen al corresponsal para intervenir y lograr el enlace y tampoco encuentra respuesta. La entrevista no se realiza, por ausencia u ocultamiento de Capella. Las molestias y contrariedades de los instrumentadores de la entrevista no pueden pasar desapercibida. Están que se los lleva lachin… sí, como se lee. Luego de un tiempo, quizá una hora después aparece el poltrón, reconvenido por su jefe, llama al corresponsal para terminar de concluir el espectáculo. Primeramente, quiere disculparse con una inocentada, de esas de parvulitos, “discúlpame… me dormí”.

Varios nos cuestionamos: ¿por qué esa manera oculta para desempeñar la función pública? Al igual aconteció con la colombiana al frente de Turismo. Desprecian mantener informado a la población de los devenires de su ejercicio público. ¿Será el desprecio a Quintana Roo? Nada los vincula a la localidad, a los quintanarroenses. Acaso no existen mejores profesionales con algo de cariño a Quintana Roo. Menospreciar la oportunidad para una entrevista en cualquier medio informativo es una total anormalidad, un absurdo.

El bufón Capella.

El engaño, el artificio, viene con picardía, pero sin inteligencia, sin las capacidades de las personas normales. Lejos de intentar componer sucumbe ante el corresponsal con mentiritas de centavos. Si, de centavos, pero de pesos mexicanos. ¡Me dormí! Nadie le cree esa invención, ni para burlarse del corresponsal. Bien podría haber argumentado la disculpa recurriendo a otra farsa de calidad: “ofrezco disculpa, pero estaba en otra entrevista, estoy listo, a sus órdenes”. Pero no queda allí la torpeza, porque luego quiere imponer la agenda para que lo entreviste, proponiendo hora y fecha. ¡Imposición que no le aceptan! ¿Cuántos ya han sucumbido con sus engaños infantiles? Bien dice Lorca… “y que yo me la lleve al rio”…

PD.- Las plantas dormilonas son, tal vez, la parte más divertida de la familia de las leguminosas. Tienen la particularidad de cerrar sus hojas ante ciertos estímulos como el roce o el ruido fuerte. De ahí su nombre científico: Mimosa púdica, y sus muchos nombres comunes: vergonzosa, moriviví, adormidera y dormilona, por mencionar sólo algunos.

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