Megalópolis

Qué hay contra el NAICM

.-  A la mala… lo pretenden.

.-  AMLO, detrás de macheteros.          

Adán Juárez __________________

A ver, a ver…Como usted recordará, el 22 de octubre de 2001 el entonces presidente Vicente Fox anunció la construcción de un nuevo aeropuerto, mismo que canceló al año siguiente, luego que no supo manejar un conflicto que escaló a niveles peligrosos.

Fox, en efecto, dio marcha atrás, humillado y  avergonzado por un grupo de ejidatarios aglutinados en el Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra (FPDT) dirigido por  Ignacio del Valle.

El FPDT, sin embargo, no estuvo solo. Desde el gobierno de la ciudad de México, encabezado por Andrés Manuel López Obrador se proporcionaron recursos financieros, gente y logística suficiente para doblar al entonces gobierno federal.

El choque entre ambos mandatarios, uno federal y otro local, no fue personal. Andrés pretendió ser parte del negocio, según lo comentó Santiago Creel, entonces secretario de Gobernación.

Fox se negó a compartir parte del pastel, con el argumento que el aeropuerto se construiría en Texcoco, Estado de México, y no en zona de la ciudad capital.

Andrés Manuel, se encaprichó. A través de sus cercanos dio instrucciones para alentar la violencia, apoyando a los ejidatarios que llevaban machete en mano.

Y sí, bloquearon carreteras como la de Texcoco-Lechería; en otras acciones quemaron  vehículos, autos patrullas; y retuvieron a empleados de la compañía de Luz y otros trabajadores, etc.

Vicente Fox, a través de Gobernación, intentó llegar a un acuerdo político con Andrés Manuel. Instaló mesas de trabajo. No logró nada.

Aunque cabe destacar que, por otra parte, el jurista Ignacio Burgoa interpuso amparos a favor de los quejosos, logrando su admisión. Esto dio al traste con el proyecto.

La nueva terminal aérea, en ese entonces, arrojaría una derrama de 77 mil millones de pesos, con un efecto multiplicador que llevaría el monto a 300 mil millones con la operación total del aeropuerto.

Empero el 1 de agosto de 2002, Vicente Fox arrodillado espetó: “Dada la negativa de las comunidades ejidales a vender sus tierras, se cancela el proyecto”.

Hoy, la historia se repite, bajo otras variables. Pero el objetivo es el mismo: ser parte del gran negocio de la nueva terminal aérea.

Entre el 25 y 28 de este mes de octubre se llevará a cabo una presunta consulta, manipulada con lo que se pretende poner de rodillas a los inversionistas del nuevo aeropuerto Internacional.

Los trabajos van muy avanzados, 31%; los recursos están garantizados para la construcción y en su mayor parte son del sector privado, 70%. Pero gente cercana a Andrés Manuel, o él mismo, va por la revancha.

Echan mano, otra vez, de los activistas de Atenco para asustar a los inversionistas, pero sin el argumento de 2001-2002, es decir la venta de la tierra. El pretexto ahora es otro.

Hoy asustan con el petate del muerto sobre una “consulta” para que los votantes decidan si continúan los trabajos en Texcoco o construyen dos pistas en Santa Lucía, terminal que utilizan los aviones de la fuerza aérea militar, a pesar de que en este último lugar se carece de estudios técnicos y financieros por expertos en la materia.

El fondo, en efecto, es el negocio. Aunque el Presidente electo no lo necesita, pues va a tener durante seis años a su disposición toda la riqueza nacional…  Pero si, José María Rioboo, su amigo personal, quien no pasó la prueba del ácido en una licitación por mil millones de pesos.

Rioboo, quien fue uno de los contratistas predilectos de los gobiernos de Andrés Manuel, Marcelo Ebrard y Mancera, en la ciudad de México, al parecer está empeñado en convertirse en factótum del nuevo aeropuerto internacional de la capital.

Llevar a cabo una consulta, tal como plantea Andrés Manuel, es un error. Las comunidades aledañas carecen de conocimientos técnicos y financieros para emitir una opinión acertada.

Algunos lugareños han dicho que se opondrán porque el ruido de los aviones, asustan a sus gallinas, a sus cerdos, sus caballos y a sus vacas… ¡Imagínense!

No han sido informados que la nueva terminal de Texcoco sería un centro de conexión mundial, con una capacidad de 135 millones de pasajeros, en tanto la opción Santa Lucía tendría un máximo de 60 millones. Y lo más importante para los pobladores aledaños, sus propiedades desde ahora gozan de un aumentó en la plusvalía.

Andrés Manuel tal vez no lo ha visto, pero el resultado de esa consulta tendrá un costo grave para su mandato… cualquiera que sea el desenlace.  Veremos, veremos.

unomasmega@gmail.com

www.entresemana.mx

Escrito por en Oct 19 2018. Archivado bajo OPINION. Puedes seguir las respuestas de esta entrada por el RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta o un trackback a esta entrada

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