Provocador revanchismo político, violenta autonomía del Poder Judicial

.- El gen de pírrica mayoría mental intolerante.

.- Morena busca acabar con Jueces poderosos.

.- Beligerante, el senador Ricardo Monreal Ávila le declaró la guerra abierta al Poder Judicial.

La danza marcial de la antigua Grecia en que se imitaba un combate, recobra vida en el quehacer político ya que proyectan romper los eslabones de la trilogía funcional primaria que es la División de Poderes en México.

No cabe la menor duda que el Congreso de la Unión intenta acabar con Jueces poderosos, lo que denota que sus protagonistas –desde antes de las históricas elecciones del Primero de Julio cuando eran oposición, hoy siendo mayoría parlamentaria por el contundente triunfo presidencial electoral de Andrés Manuel López Obrador-, buscan ahora “no dejar piedra sobre piedra” de las instituciones republicanas.

Para MORENA le resulta un estorbo la institucionalidad, es decir, con base a las tesis fundamentadas del Derecho, todo Estado debe contar con su Rectoría  a través de tres poderes básicos: el Poder Ejecutivo, el Poder Legislativo y el Poder Judicial. Es la trilogía funcional primaria.

A través de estas facultades, que se ejercen mediante diversas instituciones, el Estado puede desarrollar, modificar y aplicar leyes, además de ejecutar políticas públicas.

El abanderamiento de MORENA, es parte de lo que se le puede considerar “un fastidioso camino tortuoso para respetar la republicanidad del Estado”, que se traduciría en el futuro inmediato, México poseerá una nueva casta que gozará de privilegios odiosos y tributos económicos explotados desde el mismísimo erario federal.

MORENA llegó vía electoral al poder para hacer reformas “no caviladas”, sino al aventón y a la simulación porque eso de atentar y manipular al Poder Judicial, solo representa una afrenta y una guerra abierta que creará en lo sucesivo mayor inestabilidad en toda la nación.

Los contrariados ahora en el poder, buscan enjuiciar a un régimen totalitarista que por nueve décadas tuvo el supremo control en sus manos, y que hoy en manos de resentidos y apáticos –aglutinados en el Movimiento Regeneración Nacional, (MORENA)-, fundamentan la génesis de una cultural adversa como es la discordia, la desavenencia, la discrepancia, la auto-oposición entre sí misma, la diferencia, la contrariedad, los desacuerdos, la disconformidad. Es, en síntesis, una cuna de peje-lobos, que los domina por antonomasia la ambición.

Para la sociedad, ese enunciado del “pronto” referente a la política mexicana, se convirtió en un pozo de lagartos, visión que captó de forma inmediata la asociación civil que estuvo bajo el engaño de la génesis del “nuevo” partido que se hará del poder constitucional a partir del Primero de Diciembre (2018), por lo que la problemática del país entrará a una espiral de peligrosa inestabilidad.

Si Montesquieu viviera se volvería a morir por la sarta de estupideces que los integrantes del nuevo Congreso mexicano, antidemocráticamente pisotean los conceptos constitucionales.

Han cometido infracciones garrafales que, en un abierto afán de revanchismo político, violentan la autonomía del Poder Judicial a pesar de que éste está protegido por la coraza que representa la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, el Pacto Federal.

Si bien el pueblo votó y el Peje ganó, hizo que éste llegara al poder de forma coyuntural, porque realmente sí se necesitaba de un cambio pero la sociedad se “equivocó“ porque sufragó sin darse cuenta hasta dónde el equilibrio de dotar de mega poderes a un partido como es MORENA, la historia registrará un cambio hacia el retrogradismo. “Vivir en el pasado es negarse a progresar”, afirman.

Dice el Artículo 39 de la Carta Magna: “La soberanía nacional reside esencial y originariamente en el pueblo. Todo poder público dimana del pueblo y se instituye para beneficio de éste. El pueblo tiene en todo tiempo el inalienable derecho de alterar o modificar la forma de su gobierno”, teoría que aprovecharán los resentidos del sistema político mexicano.

En contra parte, el Artículo 136 sentencia referente a la inviolabilidad de las garantías constitucionales: “Esta Constitución no perderá su fuerza y vigor, aun cuando por alguna rebelión se interrumpa su observancia. En caso de que por cualquier trastorno público, se establezca un gobierno contrario a los principios que ella sanciona, tan luego como el pueblo recobre su libertad, se restablecerá su observancia, y con arreglo a ella y a las leyes que en su virtud se hubieren expedido, serán juzgados, así los que hubieren figurado en el gobierno emanado de la rebelión, como los que hubieren cooperado a ésta”.

De hecho, México vive una rebelión -no armada pero sí ideológica-, y que pese al pensamiento constitucional de aquellos hombres que le dieron sustentabilidad al Estado, no sería compatible que un Congreso dividido, pusiera en peligro la paz social del país.

Por ello, la sustentabilidad de la División de Poderes -afirman estudiosos en materia de Derecho Constitucional-, necesariamente debe estar bajo un controlador como la funcionalidad de los Tribunales Constitucionales.

Notoriamente, el Poder Judicial tendría supremacía sobre el Ejecutivo y el Legislativo, por ser garante vigía de esos gobernantes para garantizar la estabilidad en beneficio de la sociedad, pero forzosamente la creación del Tribunal Constitucional, debe integrarse por agentes políticos estudiosos del Derecho porque conocen a ciencia cierta el valor taxativo del Poder Judicial.

Ese tipo de fundamentos se radican en los textos del Derecho, especialmente para quienes pretenden revolucionar la División de Poderes en México, e institucionalizar un Tribunal Constitucional.

En  buena medida, algunos estudiosos que se oponen a la instauración de los Tribunales Constitucionales, tienen la idea imprecisa de que estos órganos pueden erigirse como un súper-poder por encima de la trilogía funcional primaria, lo cual –sentencian- sometería el principio de la División de Poderes con la omnipotencia del Ejecutivo, sobre el Legislativo y el Judicial, y que podría orillar al país al imperio de una dictadura diametral con el uso intimidatorio y antipatriótico de las fuerzas públicas y armadas.

Sin embargo, y adicionalmente a este tema, hay otro de mucha mayor complejidad: si bien Montesquieu pensó y escribió sobre la División de Poderes en términos de filosofía política, cuando este modelo general y racionalizado se incorporó a las constituciones, la sociedad aprecia que se perdió mucha de su fuerza original y terminó siendo un gran principio de “juridicidad”. A final de cuentas, la trilogía funcional primaria plasmada en los textos constitucionales, iba a ser lo que las constituciones dijeran que era.

Pretenden ahora evitar que Jueces de Distrito y Magistrados de Circuito se “enquisten” que a decir del senador de Morena, Ricardo Monreal, propuso modificaciones la Ley Orgánica del Poder Judicial de la Federación.

Investigadores universitarios coinciden que Monreal Ávila no tiene calidad moral para hacer pronunciamientos de facto o levantar cortinas de humo, para embestir -específicamente- al Poder Judicial.

Sobre todo porque el ex gobernador por Zacatecas, si bien tiene la carrera de abogado y un doctorado en Derecho, no se tienen antecedentes que haya ejercido la Carrera Judicial para fundamentar sus dichos al atentar contra la independencia del Poder Judicial.

Al hacer esa clase de pronunciamientos solo se justifica que las desarrolla a priori con aplicadas y connotadas manifestaciones de incoherencia jurídica, y un claro revanchismo político que denota su frustración como supuesto “jurisconsulto”.

“Durante muchos años se han enquistado en el Poder Judicial Jueces y Magistrados que duran más de 20 años, sin rotación. Quien tiene la facultad para hacer la rotación es el Consejo de la Judicatura”, expuso el legislador.

Monreal no valoró el desempeño de hombres y mujeres que se han quemado sus pestañas en la Academia para darle brillantes a la Carrera Judicial, sus conocimientos, sus causas y el derecho en sí, de defender a la sociedad de malvados que se enquistan en el Poder Legislativo como es el caso del político zacatecano.

Sin embargo, la propuesta considera reformas al Artículo 118 de la Ley Orgánica del Poder Judicial de la Federación, ya que el marco jurídico que regula a este órgano del Estado, no permite la movilidad de los Jueces. Y es una acción jurídica fundamentada, el Poder Judicial no podría compararse a otra formación profesional cuando es a partir de este punto que el país goza de cierta tranquilidad a pesar de los índices de inseguridad disparados.

Pero Monreal insiste: “Lo que estamos planteado es que se permita la movilidad y ningún Juez o Magistrado dure más de seis años en algún lugar; porque durar más de 10, 15, 20 o 30 años en un lugar, los Jueces y Magistrados por razones naturales generan cotos de poder con litigantes, despachos y con su personal interno”.

El también presidente de la Junta de Coordinación Política (Jucopo), consideró que con el establecimiento de duraciones mínimas y máximas para los Jueces y Magistrados se contribuirá a que disminuyan los casos de corrupción, así como la distribución de plazas y la independencia en la resolución de los asuntos legales.

Empero, el coordinador de la fracción de Morena en la Cámara Alta, también apuntó que regular la temporalidad de los Jueces y su movilidad no termina con la “crisis”, que de acuerdo con él, afecta al Poder Judicial de la Federación.

Y para rematar, el senador Ricardo Monreal Ávila le declaró, innecesariamente, una guerra abierta al Poder Judicial al sentenciar:

“Se requiere una sacudida completa al poder judicial. Es apenas un punto en el infinito de cosas que se pueden corregir (…) llegó la hora de emplearnos a fondo en el Poder Legislativo para darle una sacudida al Poder Judicial. Sí es necesario y conveniente”.

Pese a todo ello, Monreal justificó el llamado a revisar la legislación que regula al Poder Judicial. En un doble discurso, hace creer que “no busca una confrontación entre los órganos del Estado, sino apuntalar un ejercicio de contrapesos que sea ‘congruente’ con el proceso de transformación que experimenta el país”.

Las propuestas de Monreal solo revelan la armonía de su fracaso en la Carrera Judicial.

A la iniciativa se adhirieron los senadores en su totalidad los grupos parlamentarios de Morena, del Partido Encuentro Social, del Partido Verde Ecologista de México, del Partido del Trabajo, así como senadores del PAN y del PRI, quienes aparentemente se dejaron llevar por la animosidad de Ricardo Monreal para declararle beligerantemente la guerra al Poder Judicial. La iniciativa fue turnada a las Comisión Unidas de Justicia y Estudios Legislativos Primera para su análisis.

Escrito por en Oct 10 2018. Archivado bajo OPINION. Puedes seguir las respuestas de esta entrada por el RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta o un trackback a esta entrada

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