Nuestro tiempo, de Carlos Reygadas

Gillian Turner ____________________________

Nuestro Tiempo es la película más reciente de Carlos Reygadas. Se estrena en México después de competir en la 75ª Mostra de Venecia. Se trata de una pareja, casados desde hace 15 años, con tres hijos. Viven en el campo (Tlaxcala). El esposo es poeta. La mujer administra la ganadería de toros de lidia, propiedad de ambos. Al poeta nunca lo vemos escribir ni una línea de poesía. A la mujer la vemos pocas veces ocupada en el quehacer de la ganadería. Un detalle raro: en una escena tientan un novillo. En mi (poca) experiencia, en las ganaderías tientan las becerras ¿no?

La pareja cae en problemas cuando, habiendo acordado tener una relación “abierta”, la mujer toma un amante. El marido, Juan, lo protagoniza el propio Carlos Reygadas. La esposa de Reygadas, Natalia López, actúa en el papel de Ester, la mujer. Somos testigos del viaje catártico de Juan desde esposo comprehensivo, amoroso, satisfecho con su matrimonio abierto, de acuerdo con que su bella esposa tenga relaciones sexuales con otros hombres, hasta – al darse cuenta que la nueva relación de su mujer con el norteamericano que trabaja con los caballos en el rancho es más que un simple encuentro sexual – transformarse en un hombre violento, celoso, mirón, intolerante de los sentimientos y deseos de su mujer. El final es predecible.

 

Es el sexto de los largometrajes que ha hecho Carlos Reygadas, empezando con Japón en 2002 (ganador del Premio Cámara de Oro, Festival de Cannes, 2002). Dos películas anteriores de Reygadas que han cosechado tanto Arieles en casa como premios internacionales son Luz Silenciosa (2007, ganador, Premio del Jurado, Festival de Cannes, 2007) acerca de una comunidad menonita en el estado de Chihuahua; y Post Tenebras Lux (2012, ganador, Premio al Mejor Director, Festival de Cannes, 2012) cuyo tema, igual que el de Nuestro Tiempo es de una pareja que vive en el campo (Tepoztlán, filmada en la casa misma de Reygadas) con sus hijos y las varias crisis que la aquejan.

Todas sus películas son visualmente deslumbrantes, con horizontes abiertos para abrir la mente y dejar entrar la esencia de las imágenes y experiencias plasmadas en la pantalla. Las tomas son largas, la acción espaciada, todo calculado para agrandar la capacidad de absorber al máximo los sentimientos e ideas presentadas. Las capas con las que se envuelve el psique humano se van cayendo hasta dejar la pura esencia, el meollo de la persona humana.

Nuestro Tiempo es visualmente hermosa. La escena al principio de un grupo de niños haciendo un día de campo junto a un lago, es idílico. El cinematógrafo Diego García ha logrado una visión espléndida del entorno: del campo, la lluvia, los toros, los caballos. De hecho, el paisaje (igual que el paisaje desértico en Luz Silenciosa) es un protagonista importante en el tramo de la película. La música también juega un importante papel, desde una secuencia filmada en el Teatro de la Ciudad, en la que Carlos Miguel Prieto dirige la OSN tocando una pieza de Gabriela Ortiz, hasta una escena hacia el final de la película en donde, durante una fiesta en la hacienda, un drag queen hace una gran personificación del cantante de Kiss.  Las secuencias que tratan de la relación del padre con sus hijos, la metáfora de los toros peleándose (y una episodio donde un toro embiste y mata un burro), la relación con los caballos, todas están resueltas con gran soltura.

Vi la película una vez y salí decepcionada. Esta vez no me quedé atrapada, ni intrigada, ni emocionalmente agotada como me suele pasar con la obra de Reygadas. ¿Por qué? Quizás ahora la sentí demasiado larga, demasiado lenta. Me impacienté con una larga secuencia que muestra a la mujer regresando al rancho en su camioneta: una toma larga de su perfil; es muy guapa. Una toma larga que muestra sus manos en el volante; tiene las manos finas, con dos anillos de plata muy bonitos. Siguen tomas del interior de la camioneta, de la parte abajo, con las ruedas rodando, y tomas del interior del motor, con toda la maquinaria funcionando (ahora me explican que esto simboliza el latido del corazón). Otra razón, quizás, sería que simplemente encontré en Juan un personaje demasiado desagradable.

No lo sé. Lo que sí sé es que después de estarla rumiando durante varios días, ahora tengo ganas de verla de nuevo.

Escrito por en Oct 9 2018. Archivado bajo ESPECTACULOS. Puedes seguir las respuestas de esta entrada por el RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta o un trackback a esta entrada

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